‘Drogan’ y ‘alcoholizan’ a jóvenes de la CdMx y los ponen al volante

Ford recreó esas condiciones para alertar sobre los riesgos de manejar intoxicado; los participantes se colocaron un pesado traje y fueron sometidos a vibraciones y ruido.

México

Jóvenes de diversas universidades de la Ciudad de México, públicas y privadas, participaron en el Driving Skills for Life, donde fueron sometidos a distintas pruebas de manejo en las que enfrentaron diferentes escenarios de riesgo para saber reaccionar ante el peligro y para generar conciencia sobre las consecuencias de manejar bajo la influencia, simulada, de alcohol y drogas.

En el encuentro, organizado por Ford, les colocaron a los estudiantes un traje con peso en brazos y piernas, vibraciones en la muñeca y audífonos con ruido para simular el consumo de cocaína y mariguana, además de lentes con distorsión de la vista y emularon un grado elevado de alcohol.

Con el traje y lentes los subieron a un automóvil, con la asesoría de pilotos profesionales, para manejarlo y entender el peligro que corren y los accidentes que se pueden ocasionar.

“Les hacemos está conciencia de todo lo que pierdes al estar bajo la influencia del alcohol y drogas. Todos tus sentidos están alterados y  nada más con la vista los estudiantes se dan cuenta de lo que no pueden hacer: no coordinan ni tienen el campo de visión cuando estás al ciento por ciento.

“Lo que queremos es generar conciencia en los jóvenes al momento de estar frente a un volante”, dijo Karem Rojas, coordinadora del Programa de Responsabilidad Social de Ford.

Más de 400 jóvenes participaron en este programa y se convertirán en embajadores para llevar su experiencia a amigos y familiares, principalmente la de Marco Carballo, que como perito en hechos de tránsito les explicó los riesgos.

Asimismo, les indicó que con el traje que visten para hacer las pruebas simulan estar alcoholizados y drogados, y los lentes fingen una vista de 0.25 grados de alcohol —se ve distorsionado y con círculos que impiden la visión—, arriba de los límites permitidos que es 0.04.

“En lo auditivo (quien viste el traje) escucha un sonido que lo empieza a distraer y en su mano tiene ataques nerviosos (vibraciones) que te dan las drogas como cocaína y mariguana”.

Cuando al estudiante lo someten al ejercicio y lo ponen a caminar sobre una línea recta, sus movimientos son lentos, torpes y no puede controlar la vertical; al someterlo a una prueba de zigzag, es imposible que la realice correctamente debido a la función del traje.

“En la pista, cuando pasan a manejar con el traje puesto, se dan cuenta de que no pueden ir dentro de un carril a una velocidad de 15 km/h, como máximo; si lo traducimos a la calle, aumentan los riesgos de tener un accidente”, explicó el perito.