CRÓNICA | POR DAMIÁN RAMÍREZ LIMÓN

De a poco y sin agua, San Pedro muere

Los habitantes temen por su integridad y salud ante la falta del líquido.

Recipientes vacíos y miradas esperanzadas a la calle, son el día a día de los sampetrinos, que esperan hasta 20 días la llegada de una pipa de Simas para surtir. Las autoridades, dicen, hicieron un negocio redondo con el agua.

Hay veces que se tienen que esperar hasta 20 días para que se les dé agua.
Hay veces que se tienen que esperar hasta 20 días para que se les dé agua. (Damián Ramírez Limón)

San Pedro de las Colonias, Coahuila

Las calles polvosas, secas, en ellas un sin número de tinacos, tambos, botes, todo tipo de recipientes que se supone deberían de estar llenos de agua, pero no, están vacíos.

La gente de las comunidades rurales de San Pedro se asoma para ver si pasa la pipa de Simas, esperando a que se les dé un poco del vital líquido y nada.

Hay veces que se tienen que esperar hasta 20 días para que se les dé agua, aseguró María Hernández, vecina del ejido San Marcos.

San Pedro está muerto, así lo ven sus habitantes, no hay agua y para colmo, las autoridades no dan una respuesta clara del por qué se está registrando el desbasto, solo dicen que es por los pozos descompuestos, 'cuento' que han venido utilizando desde hace meses o desde administraciones pasadas.

Hasta en las entidades educativas se han suspendido las clases por la falta de agua, e incluso, los directivos han tomado medidas como poner avisos a los padres de familia.

Ante la desesperación de no tener agua en sus hogares, sampetrinos a diario acuden a las instalaciones de Simas, las toman, hablan con el Gerente, Juan Pedro Rodríguez García, con los encargados de las pipas y al final, sólo les "dan una aspirina" para calmarles sus inconformidades... mandan una pipa a la colonia o ejido y después sigue el problema.

Comisariados ejidales como Anguiano, del ejido San Felipe, quien acompañado de los habitantes de la comunidad frecuentemente acuden a Simas para pedir que se les dé una solución, ha mencionado en repetidas ocasiones que el agua, se ha convertido en un negocio redondo para las autoridades, hacen su agosto con las pipas, los operadores si no reciben dinero, simplemente no dejan agua.

Asimismo, él y muchos más sampetrinos, afirman que el agua de los pozos, que según las autoridades están descompuestos, se va directo a los grandes establos, pequeñas propiedades, con la gente que tiene dinero y se deja en desamparo a los que menos tienen.

Hasta en las entidades educativas se han suspendido las clases por la falta de agua, e incluso, los directivos han tomado medidas como poner avisos a los padres de familia, para que manden a sus hijos con una botella de agua en sus mochilas.

En fin, los sampetrinos están cansados, desesperados, con temor, porque como dicen "sin agua no hay vida" y para ellos, San Pedro está moribundo.

JFR