CRÓNICA | POR DENIS SÁNCHEZ

"Me llevó a muchos laboratorios, ella lloraba, pero nunca me abandonó"

Hombre maderense contrajo el VIH hace 20 años, tiempo en el cual ha logrado llevar una calidad de vida.

Organizaciones civiles e instituciones piden garantizar derechos de niños que viven con VIH.
Arturo fue contagiado por su pareja, otro hombre, más no reniega. (Milenio Digital)

Tampico

Arturo es un chico de 36 años de edad, de los cuales lleva 20 siendo portador del VIH, a pesar de ello, lleva una vida normal y saludable, siguiendo cada una de las indicaciones de su médico, así como tomando su medicamento adecuadamente, su alimentación es saludable y hace ejercicio para lograr la vida que hasta el día de hoy lleva, una vida tranquila y feliz.

Él es originario de Ciudad Madero, desde muy pequeño se fue a vivir a la ciudad de Monterrey; a los 15 años, decidió vivir en unión libre con su pareja, a los pocos meses, a su pareja le diagnosticaron VIH, en ese momento Arturo se enteró de la noticia, y acudió a un laboratorio a realizarse los exámenes de sangre, desde que supo que su pareja estaba contagiada, pensó lo peor, al suponer que él también sería portador del VIH, y sus pronósticos se hicieron realidad, sus resultados fueron positivos, Arturo también tenía VIH.

Al conocer esta lamentable noticia, sintió que el mundo se le venía abajo, una tristeza inmensa y en ese momento no sabía ¿qué hacer?, ¿cómo reaccionar?, en lo primero que pensó fue en su madre, la tristeza y decepción que sentiría ella, era lo que más le preocupaba, ¿cómo iba a reaccionar su mamá?, la mujer que con esfuerzos le había dado estudios, comida y todo lo necesario para llevar una vida bien.

"Tengo 36 años y me detectaron hace aproximadamente 20, al principio como todo, fue difícil, en lo que te adaptas, en lo que aprendes con vivir con la infección. Lo más difícil que he pasado han sido las recaídas, porque a nosotros cuando nos da por ejemplo, dengue, dura más tiempo que lo normal, bajan demasiado las defensas y para volver a aumentar las defensas, es volver a comenzar de nuevo".

Arturo es un chico que no fuma, no bebe, hace ejercicio y su alimentación es balanceada, además de que es muy responsable en su tratamiento, lo cual le ha ayudado a tener una calidad de vida a pesar de vivir con VIH a lo largo de 20 años.

Su mamá no quería creer que su pequeño de 15 años tuviera VIH, por lo que lo llevó a varios laboratorios a practicarse análisis, pero al final, aceptó la realidad, y estuvo ahí junto a su hijo para luchar contra esta enfermedad.

"Me sentí mal, no hallaba qué hacer, sentí que el mundo se me venía abajo, jamás pensé en hacer algo extremo, al contrario, reaccioné y me puse a pensar en todas las cosas, ¿qué va a hacer de mi mamá?, yo pensé que la decepcione. Mi mamá no quería creer y me llevó a uno y a otro, otro laboratorio, pero en todos salió el mismo resultado, ella lloraba, pero siempre estuvo conmigo apoyándome", expresó.

Para Arturo, si Dios le diera una segunda oportunidad, viviría tal cual, como lo hizo durante los primero 15 años de su vida, pues asegura que gracias a esta enfermedad ha ayudado a muchas personas a sobrellevar una vida con VIH, y si él fuera una persona sana no le importaría en absoluto nada que tenga que ver con VIH-Sida.

"No me arrepiento de nada, porque teniendo esta condición he podido ayudar a muchísima gente, y yo pienso que si a lo mejor estuviera sano, no le daría la importancia que tiene esta enfermedad, y no tendría cómo ayudar a la demás gente. Les brindó pláticas, les obsequiamos preservativos, les realizamos la prueba, y los canalizamos a los Centros de Salud, y ahí estamos con ellos hasta que solitos se enfrentan a su condición ya saliendo de la depresión", concluyó diciendo.


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