El reto de la sexualidad plena tras la maternidad

Perder la figura, las curvas, el deseo y hasta la privacidad por la llegada de los hijos y los espacios de vivienda reducidos afecta la relación íntima de pareja.

Guadalajara

La “cuarentena” pasó ya cuatro veces y Ana no ha vuelto a tener relaciones sexuales. El bebé que llora todo el tiempo mantiene a la joven pareja con una deuda de sueño que aleja el deseo. Otras mujeres ya no crían lactantes, pero los hijos están tan grandes que les falta privacidad para mantener el interés, más allá de los minutos indispensables para evitar las quejas de sus maridos. “Cumplir y se acabó”, confiesa Rocío, madre de tres niños y contadora, quien siempre está cansada y tiene trabajo por hacer en casa.

“Tras la maternidad muchos aspectos afectan el vínculo erótico que se tiene como pareja. La llegada del primer hijo, o del tercero, los espacios de la vivienda reducidos y los espacios que permite la vida social alrededor”, indica la doctora Martha Villaseñor Farías, investigadora del Departamento de Salud Pública del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara.

“Es frecuente que si nada más se asocia la actividad sexual con la cuestión reproductiva, la mujer diga ‘ya tuve un hijo hazte a un lado’ y como mamá deje de preocuparse por la vida afectiva, sin distinguir que son dos papeles diferentes”, indica. Esta actitud tiene que ver con la educación sexual recibida en la niñez y adolescencia.

La especialista en salud reproductiva explica que los seres humanos son seres sexuados desde que nacen hasta que fallecen, aunque cambian las manifestaciones de su sexualidad. La etapa de vida sexual activa comienza desde la primera vez que tienen relaciones sexuales —en México el promedio de inicio es entre los 16 y 19 años— y puede continuar hasta la vejez. 

La maternidad no es en sí un obstáculo para la vida sexual activa, que se puede mantener durante el embarazo —salvo indicaciones médicas por alguna alteración— y refuerzan los lazos afectivos entre padre y madre; así como recobrarla concluido el puerperio o la llamada cuarentena tras el parto. Una vez que las hormonas se estabilizan el deseo en la mujer reaparece normalmente, en algunas tarda un poco más, lo que exige un ejercicio de acompañamiento y comprensión del estado emocional.

Con la correcta información, conocimiento del propio cuerpo y comunicación entre ambos es posible disfrutar de la vida sexual durante todo el proceso de desarrollo y crecimiento de los hijos y que ser padres de familia no se acabe con su espacio de pareja ni tampoco con su espacio individual.

“Saber, por ejemplo, que aún cuando esté en cuarentena o amamantando la mujer puede quedar embarazada, y si va a decidir retomar su vida sexual debe tener acceso a un método que le permita planificar su familia y espaciar sus hijos, […] o bien, saber que mientras se está lactando la actividad erótica puede motivar la segregación de leche materna y eso apena o incomoda a algunas mujeres o a sus esposos”.

En no pocos casos la relación íntima se ve afectada por problemas de autoestima, especialmente en la mujer al perder la figura o no bajar al peso que se tenía previo a los embarazos, entre otras huellas de la maternidad, como las estrías o la flacidez.

Al respecto, Villaseñor Farías comenta que el sobrepeso sí es posible combatirlo con una alimentación adecuada y ejercicio, pero a muchas mujeres les absorbe el tiempo el trabajo dentro y fuera del hogar y la crianza de los hijos que no se ocupan de sí, al grado que dejan en segundo plano hasta su cuidado médico.

En otros casos —apunta— estamos obsesionados con estereotipos de cuerpos femeninos que no corresponden a nuestra realidad, ignorando que el amor y el deseo no están sujetos a los modelos de belleza mediáticos, que en cambio se alimentan de solidaridad y que el lazo entre ambos, lejos de romperse se fortalece con la llegada de los hijos y el involucramiento de papá también en su cuidado.



Claves

Cuando llegan los hijos

 

Es común que tras el parto, las mujeres no tengan deseo sexual debido a cambios hormonales, al propio cansancio, y a la atención completa que se lleva el bebé


Para el varón suele resultar difícil entender la falta de interés de su pareja. Ignora la revolución emocional que atraviesa la mujer


Muchos varones terminan exigiendo o sintiéndose angustiados o rechazados por su pareja, mientras que ellas ceden por cumplir o complacer o se cierran y afectan el vínculo afectivo


La correcta información y comunicación entre ambos resulta fundamental para que la mujer recupere el deseo. Los especialistas en sexología recomiendan aumentar las expresiones de cariño, abrazos y besos


La búsqueda de espacios y tiempo especial, donde sortear las incomodidades de una vivienda pequeña o compartida con otros familiares facilita mantener el vínculo de intimidad y disfrutar de la sexualidad