Jalisco 2017: un año ‘anormalmente’ seco

El estado vive extremos climáticos posiblemente asociados al calentamiento global, lo que se refleja en cifras y pronósticos oficiales de lluvias escasas y bosques incendiados.

Guadalajara

Jalisco experimenta en 2017 un periodo extremo en temperatura y escasez: el monitor de sequía de América del Norte establece que en este año, su territorio es una de las regiones anormalmente más secas del subcontinente, lo que explica en parte la mayor superficie de bosques quemados de su historia: 148,556 hectáreas hasta el 15 de junio pasado.

Para el periodo de lluvias, que apenas está por arribar, los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) la señalan como una de las siete entidades federativas donde habrá precipitaciones por debajo de la media histórica.

En concreto, el lago de Chapala, el mayor del país, gran abastecedor de agua del área metropolitana de Guadalajara, perdió desde finales de 2016 casi 1,300 millones de metros cúbicos, equivalentes a casi siete años de extracciones para la ciudad, y podría estar a la puerta de un periodo seco, pues toda su cuenca aportadora, el río Lerma, también registra niveles de agua por abajo del ciclo anterior. Las consecuencias aún son difíciles de determinar, y dependerá de que el fenómeno El Niño –que suele ser factor de sequías en la región- se establezca definitivamente o no, lo que sucedería hacia el final del año, como lo prevé el SMN.

Diversas regiones del país padecen efectos de extremos climáticos asociados a sequía y escasez. Pero el monitor de sequía que publica la Comisión Nacional del Agua (Conagua) resalta el caso de dos grandes polígonos del país: el primero abarca más de 60 por ciento de Jalisco (con excepción de las regiones Sur-Sureste y Costa Norte, donde la humedad es mayor e incluso ya hay lluvias), todo el estado de Aguascalientes, 30 por ciento de Zacatecas (al sur), 40 por ciento de San Luis Potosí y casi 90 por ciento de Guanajuato. Unos 120 mil kilómetros cuadrados. El segundo polígono abarca desde la costa sureste de Guerrero hasta el istmo de Tehuantepec, lo que incluye más de la mitad del estado de Oaxaca y casi un tercio de Guerrero. Unos 80 mil km2 (ver mapa anexo).

Ambos espacios están resaltados porque "delimitan impactos dominantes". En la primera demarcación, en el centro occidente, se señalan que hay fenómenos locales de periodo corto (menos de seis meses con impactos en agricultura y pastizales) y largo (más de un semestre, con efectos en hidrología y ecosistemas, como es el caso de los incendios forestales de los que Jalisco es líder nacional en este año). En cuanto al Sureste del país, el fenómeno en general es largo y también se puede medir en más de 63 mil ha afectadas por incendios de bosque y selva, la segunda área más afectada del país, detrás de la entidad occidental.

Solamente 12 por ciento de Jalisco no ha padecido los extremos del periodo seco en este primer semestre. En 79 por ciento de la superficie, se reportaba un efecto "anormalmente seco" que significa una humedad inferior a la media histórica. Y 8.8 por ciento, que incluyen porciones territoriales de la zona norte del estado (del cañón del río Bolaños a Huejuquilla), de la Costa Sur (entre Autlán y La Huerta) y de Los Altos Sur (entre Guadalajara y Tepatitlán) han afrontado una "sequía moderada", según el reporte más reciente del monitor, publicado el pasado 8 de junio (ver http://smn.cna.gob.mx/es/climatologia/monitor-de-sequia/monitor-de-sequia-en-mexico).

Por municipios, 91 viven bajo el diagnóstico de un tiempo "anormalmente seco" y 31 (25.6 por ciento de la superficie estatal) bajo "sequía moderada", añade el documento.

Lluvias que no llegan

Atequiza, en Ixtlahuacán de los Membrillos, a la orilla este del AMG, es la estación de medición que arroja los mayores valores de lluvia para Jalisco, entre el 1 de enero y el 19 de junio: 118.12 milímetros acumulados. Las estaciones de Ameca, Bolaños y Zapopan apenas registran precipitaciones en el mismo lapso: 4.72, 1.48 y 3.5 mm. El tercero llama la atención porque es al interior de la capital del estado.

En cuanto a los principales vasos que se distribuyen en la entidad, la Conagua reportaba ayer que promediaban agua en 45.69 por ciento de su capacidad de volumen total, mientras a la misma fecha de 2016, había 53.78 por ciento, es decir, casi 8 por ciento más agua. El lago de Chapala, en específico, albergaba 3,844 millones de m3 y ahora está ligeramente abajo: 3,813 millones de m3.

Esto revela un comportamiento similar en los dos ciclos, aunque más acusado en el actual: descendió 1.23 metros la altura de su espejo de agua, y en volumen, 1,288.49 millones de m3, un volumen enorme que equivale a 6.8 años de extracción de Guadalajara, que promedio alrededor de 190 millones de m3.

Esto no se traduce por ahora en una crisis inminente, menos si se considera que las once grandes represas de la cuenca del río Lerma tenían ayer 945.2 millones de m3, esto es, 46.4 por ciento de su capacidad, mientras que un año atrás tenían solamente 754.5 millones de m3, 38.3 por ciento. Pero tendría que llover del mismo modo que el año pasado, y Guanajuato –el estado dominante de El Bajío- sólo tiene un pronóstico de lluvias mejor que Jalisco en el mes de junio, mientras en agosto espera solamente 40 por ciento de lluvias conforme a su media histórica de ese mes. Esto obliga a la cautela respecto a los efectos que acarreará para la salud de la cuenca, de la que las existencias del lago de Chapala son el termómetro más importante

Jalisco es líder nacional en producción agropecuaria, por lo que una sequía en puerta podría tener efectos negativos sobre su economía. También tiene en juego proyectos de infraestructura ambiciosos con el agua, como la presa El Zapotillo, del cual, la exportación de agua a la ciudad de León ha despertado una fuerte resistencia social entre los habitantes de Los Altos de Jalisco, pues el principal emporio pecuario (del estado y el país) está enclavado sobre una de las zonas más secas de la entidad. Y en el caso de Chapala, si bien este año no se pondrá aún en predicamento su entrega de agua en la segunda ciudad del país, un largo periodo de escasez que se prolongue por años, situación que no es inusual en su historia en el último siglo, sí podría hacerlo descender fuertemente el volumen de agua. Sus bosques se quemaron más que nunca al menos desde 1970 (y lograron el segundo registro más alto en la historia del país). Dicen expertos y autoridades que esto es un laboratorio del cambio climático. La gran duda es si la sociedad y el gobierno locales y estatal están realmente preparados para hacer frente al desafío que entraña.

Claves

La escasez que acecha

Temperatura

"De acuerdo al Centro Nacional de Información Ambiental de Estados Unidos, la temperatura promedio registrada a nivel global en marzo de 2017 se ubicó como la segunda más cálida en 138 años de registro con un valor de +1.05 °C por arriba del promedio, sólo superado por el mes de marzo de 2016 (+1.23 °C)"

"Los tres primeros meses del año muy por arriba de lo normal, el período enero-marzo de 2017 se ha clasificado como el más cálido, con un promedio de 19.3 °C que representa un 1.3 °C por arriba del promedio 1981-2010, superando el anterior registro de 19.2 °C para el mismo período de 2006"

Sequías en Jalisco

"Las sequías son un fenómeno atmosférico en el cual la precipitación disminuye severamente por debajo de su valor medio histórico, tradicionalmente la intensidad de la sequía se asocia con su duración [...] entre las principales características que hacen a un territorio más susceptible de ser afectado por la sequía, se encuentran: procesos de erosión y desertificación que inciden en una baja retención de humedad de agua en los suelos, baja disponibilidad de agua, tanto superficial como subterránea..."

67% de la superficie de Jalisco se encuentra en condiciones de vulnerabilidad a la sequía (semiárido y subhúmedo seco), "pero 26% se encuentra en un nivel más alto de vulnerabilidad (semiárido), siendo de las zonas más vulnerables las regiones de los Altos"

En 2011, la sequía dejó daños cuantiosos en las regiones Los Altos y Norte de Jalisco, donde se registraron once mil reses muertas y 18 mil subsistieron en estrés extremo, por falta de agua y alimentos. A esto hay que sumar 45 mil hectáreas de cultivos forrajeros —maíz, sorgo, avena— que se han perdido ante la falta de agua, con al menos 14 mil productores afectados

"A partir de 2020 las zonas Los Altos y Norte de Jalisco podrían registrar un descenso en las precipitaciones pluviales en 20 o 30%, [...] el cambio climático también variará la temperatura en la entidad, la cual oscilará entre 3 y 6 grados centígrados, dependiendo de la región [...] disminuirá además la humedad en el ambiente hasta 10 y 15%, lo que se traducirá en problemas de disponibilidad de agua para consumo humano y las actividades primarias: agricultura y ganadería; secundarias, como la industria y terciarias, como los servicios y el turismo"

Fuentes: Instituto de Información Territorial y Geográfica de Jalisco, Conagua

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SRN