ENTREVISTA | POR MARTHA CALVILLO

José Alfredo de la Cruz Murillo Médico veterinario y artista

Una nueva disciplina artística surge de la mano de José Alfredo de la Cruz Murillo quien es pionero en la técnica, se trata del hemograbado, un arte derivado del grabado convencional que consiste en plasmar una imagen en una superficie rígida para lo que se utilizan diferentes técnicas de impresión, con una sola diferencia, en vez de tinta utiliza su propia sangre.


Deja una marca de sangre en sus obras

La firma de la obra del hemograbado es su propia huella con sangre
La firma de la obra del hemograbado es su propia huella con sangre (Nacho Reyes)

Guadalajara

Alfredo, de 36 años, es médico veterinario de profesión y artista por vocación, desde niño se interesó en el arte, pues no entendía el porqué del costo de algunos cuadros, además gracias a un dibujo de su pequeño hermano de tres años sintió una inquietud que lo atrapó.

“El arte me llama desde siempre, no sabía de niño por que había cuadros que costaban tanto dinero, que era lo abstracto o que era lo figurativo, escuchar hablar de colores cálidos y fríos entre otras cosas me llamaba la atención, el primer recuerdo que tengo de una obra que me llamara la atención fue un rayonadero de mi hermano José Carlos antes de que el entrara al Kinder, había lo que parecía una fresa entre tantas líneas, quise quedarme el dibujo pero ante los llantos de mi hermano mi madre me lo retiró”.

Aunque nadie en su casa se dedicó a alguna disciplina relacionada con el arte, el mismo Alfredo fue investigando a los grandes artistas, sus trabajos y sus técnicas, de ahí nació la idea de plasmar imágenes con su sangre, pues se trata de algo más emocional.

“La idea de usar sangre surge de cantidad de citas artísticas unidas. Vincent decía que los artistas debemos producir emociones más intensas con las obras, colores más llamativos. Paul Gauguin dijo que debemos de interpretar la realidad. Alguien dijo que el arte había muerto y Antoni Tapies dice que utilizó los materiales que tenía a la mano cuando uso brea y polvo de mármol en algunos cuadros. Yo estaba tomando muestras de sangre a un paciente y radiografías: "Utilizar los materiales a la mano" resonó en mi cabeza. Por ser médico veterinario no significaba que podía usar sangre de algún animal o de otro ser, pero nada frenaría que tomara mi propia sangre”.

Pese a que los artistas plásticos tienen problemas para que al grabado como tal se le se considere una obra de arte, pues se usa una misma placa para reproducir la misma imagen, Alfredo asegura que el hemograbado “es un arte por el simple de ser un grabado tradicional con un material nuevo”, además, por el contrario, es una pieza única e irrepetible

“El grabar con sangre es increíble, casi es imposible que una impresión o grabado quede como otro pues la sangre no es una tinta sino un tejido vivo y como tal reacciona. La sangre sedimenta, se corta y separa en plasma y hematocrito. Uno es agua con fibrina y fibrinógeno (que complica el grabado) y el hematocrito es esta parte celular de la sangre. Es algo artístico médico fisiológico”.

Realizar esta práctica no es algo doloroso o representa algún riesgo para él, pues combina su formación de 16 años como médico veterinario y su esposa, también médico es quien supervisa todo el proceso de la toma de sangre.

“Es fácil combinar la medicina veterinaria con el arte, opero de día y sangro de noche” dice entre risas y continúa, “No es doloroso, es como cualquier toma o extracción de sangre o pinchazo. Además de tener una muy completa formación médica mi esposa la Dra. Azul es quien toma la muestra, la cual también está grandemente capacitada en hematología”.

Más allá de la extracción de sangre, realizar el hemograbado implica una serie de factores emocionales, médicos así como un fin específico.

“Emocionalmente para poner tu sangre en una obra es necesaria la convicción de lo que haces en primer lugar. En segundo lugar saber que es, como se comporta y como se repone la sangre, en tercero se debe de evitar tal vez chorrear sangre por chorrearla, tener un objetivo o muchos en concreto. Saber qué es lo que se pretende”.

Con una sola toma de sangre de aproximadamente 400 mililitros, Alfredo puede realizar hasta 20 cuadros por ello es criticado por el hecho de “desperdiciar” sangre que fácilmente podría ser donada y utilizada para alguien que lo necesite, explica que por la profesión a la que se dedica, y al estar en contacto con animales enfermos, médicamente y profesionalmente está incapacitado para donar.

El hemograbado forma parte de un movimiento que encabeza en todo Jalisco al que denomina Arte de Superconciencia en el que de una manera cruda pues toma notas de diarios y las interpreta mediante dibujos y sangre refleja la brutalidad de la realidad en la sociedad y con ello pretende concientizar a los espectadores.

“Tomar tu propia sangre en una pintura es increíble, el momento, el espacio, el mensaje, la idea es saber que un muerto es un muerto, que un herido es un herido. Por el contrario a querer producir una nota amarillista es llevar la conciencia de acontecimientos tristemente diarios a la razón del perceptor. El mensaje es directo y brutal: Tres de diez niños son abusados sexualmente, las mujeres que asesinan a su esposo por machos agresivos incrementa, se encontraron otros dos cuerpos en tal o cual lugar ya no hacemos caso a ciertos estímulos”.

Pese a que ha sido vetado, Alfredo se dice orgulloso de su obra y su mensaje, pues no tienen comparación con ninguna otra por lo que seguirá realizándola y ahora trabaja en una serie de proyectos.

“El Arte de Superconsciencia y el Hemograbado son mis novias fieles, y lo mejor, no me meterán en problemas con mi esposa” ríe y agrega “Me encanta que me está abriendo puertas en cada esquina y me está cerrando otras muy rápido, y yo feliz”.

Durante este mes aquellos interesados en su obra, podrán apreciarla en Pavo #191, en La Pulquelería sobre Fidel Velásquez #1365 ó en su página de Facebook: Colores y Artes.