REPORTAJE | POR JESÚS ALBERTO GARCÍA

Hay que saber servir, no servirse: El Veracruz

Daniel Rodríguez C.- Agente de Tránsito de Ciudad Madero

La mala imagen de los elementos viales solo se acabará con calidad en el trato y honestidad de su parte, refiere.

El agente de tránsito debe tener vocación de servicio.
El agente de tránsito debe tener vocación de servicio. (Jesús Jiménez)

Ciudad Madero

La mala imagen que tienen los elementos de tránsito de la zona sur de la entidad solo se puede erradicar con calidad en el trato y honestidad, asegura el agente vial Daniel Rodríguez Campos, mejor conocido en Ciudad Madero como “El Veracruz”.El servidor público llegó procedente del cuatro veces heroico, puerto de Veracruz, hace 43 años, específicamente a la urbe petrolera.

Llegó para quedarse, y con el paso del tiempo, no solo se consolidó en su profesión sino que se convirtió en un personaje conocido por muchos.

Es, sin duda, un elemento autorizado para hablar sobre la mala imagen que tienen los tránsitos en la zona sur de Tamaulipas, sobre todo por el trato que le brinda a la ciudadanía y el respeto con el cual se desempeña, misma que a la vista de todos es recíproco.

“El Veracruz” dijo a MILENIO Tamaulipas que para que sus compañeros cambien la mala imagen que tienen deben “cumplir con su deber como debe de ser.

Son cinco reglas de oro para que tú puedas dar un buen servicio: imagen, atención, calidad en el trato, honestidad y saber, para cuando la ciudadanía te pregunte puedas dar una respuesta exacta”.

Recalcó que como servidor público tiene que ganarse esa confianza del pueblo y en lo particular, indicó que él mismo ha querido cambiar la imagen del servidor público en todos los aspectos, en limpieza, en seguridad, en cumplimiento, respeto.

“Uno como autoridad es el reflejo del señor presidente municipal, del señor delegado de Tránsito, de los compañeros, entonces, uno tiene que estar muy bien preparado para que des la atención perfecta”, dijo el efectivo.

Para Daniel Rodríguez, que se caracteriza por estar en el cruce del SPA y que siempre está de buen ánimo, con energía y recibiendo saludos de los automovilistas que diariamente pasan por ahí, es difícil hablar de los tránsitos corruptos, de todos aquellos que piden dinero para no infraccionar.

“No podría meter las manos por mis compañeros y quiero decirles que nadie le pone una pistola a la gente para que dé (dinero); cuando el ciudadano se acostumbre a respetar, se acostumbre a no dar es cuando se acabará”.

Con sus característicos lentes del sol y su gorra azul marino, asegura que es de los elementos que no gusta de infraccionar a la gente, ya que prefiere dialogar con ellos con el fin de que entren en razón y no vuelvan a cometer la falta una y otra vez.

“El diálogo entre el servidor público y el ciudadano siempre tiene que estar de la mano. Nosotros no somos malos porque si nadie convierte una infracción yo no te la voy a inventar”, sostuvo.

La labor que diariamente realiza por las calles de la urbe petrolera ha inspirado a artistas urbanos, ya que hace algunos meses, le dedicaron un graffiti a dicho personaje y como lienzo utilizaron una de las bardas de la cancha de frontón de la extinta Unidad Deportiva de la Unidad Nacional.

Ser tránsito es una labor que se tiene que hacer con vocación de servicio y “El Veracruz” ha demostrado que así es y que se tiene que trabajar en “equipo para tener buenos dividendos, pues hay que saber servir, no servirse”.