Curiosidad por Romería provocó una fidelidad de 38 años

Para dar agradecimientos, los fieles se dieron cita en la "llevada de la Virgen".
Miles de fieles asistieron a la Romería 2017.
Miles de fieles se dieron cita en la "llevada de la Virgen". (Fernando Carranza)

Guadalajara

La curiosidad fue la razón por la que Herminia Salas Zúñiga conoció la llevada de la Virgen de Zapopan. Ella participó por primera vez en dicha tradición religiosa en el año 1978 y desde aquél entonces nunca falta, a pesar de que vive en el estado de Zacatecas.

"Yo venía estudiar a la Normal Superior y mis familiares me decían de esta Romería, entonces dije voy ir a ver por curiosidad vine el primer año. Ya después me gustó todo lo de la virgen, lo que se hace y uno que es creyente", contó la maestra jubilada.

Afirma que durante los últimos 40 años no ha faltado a la Romería de la Generala. Reconoce que en un par de años no pudo acudir el mero 12 de octubre, día en que la imagen sale de la Catedral de Guadalajara con rumbo a Zapopan. Pero su visita los hizo días previos o posteriores a dicha conmemoración.

Ella es oriunda de San Marcos Loreto en el estado de Zacatecas. Antes acudía acompañada de su madre, quien ya falleció. Ahora viaja junto a una de sus hermanas. Ellas llegan a Guadalajara en transporte foráneo y hacen un recorrido de cuatro a cinco horas.

Ahora el motivo de su visita es porque "simplemente nos da la vida diario y que nos da salud, con eso". Herminia y su hermana suelen llegar desde el 11 de octubre y posterior a la llevada de la virgen suelen quedarse cuatro días más para aprovechar y visitar sitios como Chapala, ir a las Fiestas de Octubre y así "costee la venida".

Crescencio Vázquez Cruz comenzó a ser parte de la Romería desde hace 15 años, pero su intensidad y la fe incrementaron posterior a sufrir un accidente que puso en riesgo su vida.

"Yo sufrí una caída de una altura de siete metros, caí de pura cabeza y fui a darle gracias a la divina providencia y a la virgen. Eso hace como diez o doce años", expuso el fiel que asistió solo a la peregrinación.

En familia, entre amigos o solos, los fieles a la virgen de Zapopan se dieron cita desde temprana hora o incluso desde una noche anterior por obtener un sitio para poder ver la celebración desde un mejor ángulo. Los católicos presentes recibieron pañuelos de color blanco, mismos que fueron levantados cuando la imagen de la Generala llegó a Plaza de las Américas.

Al término de la misa, muchos descansaban bajo la sombra y sobre una cobija se acostaban o estiraban las piernas. Otros más aprovechaban para comer algo y también estaban aquellos que decidían ingresar a la basílica para visitar a la virgen, que ya había sido colocada en su altar.

GPE