Presentan nuevo instrumento para gestionar río Santiago

El programa de manejo que elaboró la UNAM da 28 estrategias para mejorar el estado crítico de la principal cuenca de Jalisco, altamente contaminada.
La cascada cola de Caballo, tributaria del Santiago.
La cascada cola de Caballo, tributaria del Santiago. (Agustín del Castillo)

Guadalajara

La cuenca del río Santiago, una de las más alteradas y contaminadas del país, cuenta ya con un programa para manejo integral que será instrumento base para poder alcanzar la sostenibilidad mediante 28 estrategias diferenciadas que buscan también el mejoramiento del sistema social, de la infraestructura urbana, y el fortalecimiento de la gestión y coordinación interinstitucional, dijo esta mañana la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, Magdalena Ruiz Mejía.

Destacó que es un instrumento “único en su tipo a nivel nacional y tiene como principal objetivo mejorar la disponibilidad del agua en calidad y cantidad […] este programa propone las políticas, los lineamientos, estrategias y acciones que permitan la conservación, protección, restauración y aprovechamiento de los recursos naturales que incidan en el desarrollo sustentable de la región”.

De este modo, “su implementación permitirá el desarrollo de actividades productivas, la protección y conservación de los recursos naturales, especialmente el agua y mejorar la calidad de vida de los habitantes de la cuenca”. Se trata de un documento elaborado por el Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con un costo de 3.9 millones de pesos.

Significó “un extenso trabajo de diagnóstico de la cuenca y pronóstico de escenarios futuros”, y contiene 28 estrategias diferenciadas “en ejes como sustentabilidad ambiental del territorio, mejoramiento del sistema social e infraestructura urbana, así como el fortalecimiento de la gestión y la coordinación interinstitucional en la materia. Así mismo, se prevé la implementación de 153 acciones específicas {…} para tomarlo como un referente para adquirir las perspectivas de todos los instrumentos de política pública, todos los arreglos institucionales que se tengan que hacer, generar las capacidades necesarias para que entiendan y se vea que el territorio debe de tener una visión creciente, frente a los escenarios de crisis hídrica, cambio climático y vulnerabilidad social”, destacó la funcionaria.

Añadió que es parte de las acciones de cumplimiento del gobierno del Estado para la atención de la recomendación 1/2009, emitida por la Comisión Estatal de Derechos Humanos en el Estado de Jalisco (CEDH). Es una proyección a 50 años. “Un logro más en los trabajos que se han llevado a cabo derivados de la recomendación, por la contaminación del río Santiago, este polígono de alta fragilidad que se declaró para avanzar no solamente iba a concluir con haberse declarado, sino con trabajos como el que ahora tenemos, que va a permitir saber qué rumbo tomar y sobre todo como resolver la problemática de quienes estamos involucrados”, refirió Juan Manuel Lepe Álvarez, Coordinador de Seguimiento de la CEDH.

La enumeración de beneficios esperados con el programa: uno, dar “alternativas de solución a la problemática ambiental, social y económica que se vive en la Cuenca a través de proyectos para compensar, revertir y/o mitigar la contaminación”; dos, “incentivar la participación de la sociedad en la toma de decisiones de los recursos hídricos”; tres, “impulsar el bienestar y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos mediante la conservación y el aprovechamiento complementario, corresponsable y colaborativo del medio ambiente”.

Cuatro, “involucrar a la sociedad en la racionalización del consumo de los recursos hídricos”; cinco, “educar, informar y sensibilizar a la sociedad sobre el aprovechamiento sustentable del agua”; seis, “identificar y disminuir los riesgos ambientales y la salud ocasionados por la contaminación del agua”; siete, “fortalecer los organismos orientados a la gestión integral de los recursos naturales”; ocho, “fomentar un adecuado manejo de conflictos por el agua”.

Además, reducir la deforestación; aprovechar, conservar y proteger la biodiversidad y los ecosistemas mediante el uso sustentable de los recursos naturales; proteger las especies endémicas, en riesgo y/o bajo protección; incrementar la capacidad de análisis de evaluación del impacto ambiental y “mitigar los efectos del cambio climático con la promoción de acciones que disminuyan la huella ecológica del desarrollo”.

Finalmente, “canalizar inversiones regionalmente con base en las condiciones ambientales, sociales y económicas”. Los beneficios esperados cuantificables al medio ambiente y a la sociedad, “se obtendrán una vez que sea implementado”, subrayó la titular de la Semadet.

GPE