En río Blanco no se tratan 4/5 partes de sus desechos

Un diagnóstico preliminar de la CEA revela la necesidad de construir 127 km de colectores y ampliar plantas de tratamiento existentes en la zona.
Los desechos caen en crudo en la cascada conocida como Cola de Caballo
Los desechos caen en crudo en la cascada conocida como Cola de Caballo (Agustín del Castillo)

Guadalajara

Río Blanco, la cuenca que cubre el norte de la zona conurbada de Guadalajara, en Zapopan, alberga casi 300 mil habitantes y fue el sitio de la primera planta de tratamiento de aguas negras de la ciudad, que data de 1994. Sin embargo, cuatro quintas partes de sus desechos van crudos a la cascada Cola de Caballo y contaminan el río Grande o Santiago.

“Tenemos un problema grande mientras no se resuelva ese tema, tanto por las aguas que vienen sin tratar por el río como toda la contaminación de arroyos y de manantiales como consecuencia del descuido con el vertedero de Picachos; hemos visto cómo árboles se enferman y mueren aunque tienen agua abundante, por lo que pensamos que se trata de aguas contaminadas, se debería revisar todo y hacer un saneamiento integral”, opina Juan Manuel Barrera, pequeño propietario e incipiente empresario ecoturístico en la zona contigua a Ixcatán.

De este modo, de alrededor de 700 litros por segundo generados en los asentamientos humanos en el caso específico de río Blanco, la planta que opera el SIAPA, que fue modernizada entre 2003 y 2005, sólo sanea un máximo de 150 litros, lo que significa una capacidad totalmente rebasada y un problema sanitario para los poblados de la parte final de la cuenca, reconocen Trinidad Martínez Sahagún, superintendente de saneamiento de la unidad ejecutora del proyecto de agua y saneamiento de la ciudad, y Luis Aceves Martínez, director de operación de plantas de tratamiento, ambos de la Comisión Estatal del Agua (CEA).

“Lo que pasa es que esa zona, al igual que El Ahogado, se desarrolló tremendamente, entonces fue un boom poblacional y quedó totalmente rebasada la planta que allí existe; estamos revisando los datos para precisar las obras que hay que realizar para captar toda el agua negra y sanearla”, subraya Aceves Martínez.

De forma preliminar se le pretende inyectar 695 millones de pesos, lo que incluiría construir 127 kilómetros de colectores, ampliar la planta, rehabilitar o construir nuevas como la de la zona de San Isidro, que también está obsoleta, y fortalecer el proyecto de agua de reutilización que tiene el SIAPA en la zona y que entrega aguas tratadas de alta calidad para áreas verdes y usos sanitarios en empresas como Flextronics, el cementerio Recinto de la Paz y el fraccionamiento Valle Real.

Aquí es muy importante no solo resolver una problemática que se tiene, sino llevar un proyecto de manera integral, es decir, no sólo ver la atención a la demanda ciudadana que existe, sino prever cómo se dará el crecimiento a futuro; también se debe buscar resolver varios problemas a la vez, como es el agua para reutilizar la generación de biolodos como mejoramiento de suelos, que es un mercado interesante porque hay crisis de suelo fértil, o la generación de energía eléctrica para operar las plantas, lo que permite reducir costos de saneamiento y además ayuda a evitar emisiones de gases de efecto invernadero en estos tiempos de cambio climático”, añade Martínez Sahagún.

En Zapopan se ha instalado ya un comité para lograr el saneamiento completo de la cuenca. La CEA discute con el SIAPA y las autoridades municipales las obras necesarias y el modo de financiarlas. “Seguimos en la fase de diagnóstico, pero pronto tendremos el mapa completo para definir a detalle las obras que se deberán ejecutar para resolver el problema”, agrega.

La barranca del río Santiago, enclavada en Zapopan, es área natural protegida decretada por el Congreso del Estado desde 2006, pero ese estatus no ha llevado hasta ahora a detener el proceso de deterioro creciente por los vertidos de aguas contaminadas en la zona.