La resaca o cruda, entre los mitos y la realidad

Dos copas de más en una noche son suficientes para provocar los cuadros de malestar general debidos a la intoxicación por bebidas alcohólicas.
Con beber tres o cuatro copas es suficiente para que se intoxiquen algunas personas.
Con beber tres o cuatro copas es suficiente para que se intoxiquen algunas personas. (Milenio)

Guadalajara

La “caña” en Chile, la “goma” en Guatemala, el “ratón” en Venezuela, el “guayabo” en Colombia, el “chaqui” en Bolivia, el “chuchaqui” en Ecuador, la “resaca” en España o la cruda en México… son palabras coloquiales que describen un trastorno de salud pasajero pero enormemente común: los efectos de la intoxicación ocasionada por el consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Quien ha bebido de más sabe bien cómo se amanece el día siguiente a esa ingesta, el colofón de festejos que —en el común de los casos— acaban con el cuerpo pegado a la cama y varias visitas al cuarto de baño. La cruda tiene un nombre científico: veisalgia. Se refiere a un conjunto de síntomas como dolor de cabeza, malestar general, estómago irritado, náuseas, vómito y en ocasiones diarreas, así como pérdida de la memoria de lo ocurrido durante el episodio etílico y otros desórdenes del sistema nervioso.

Buscar estadísticas de cuántas personas han sido víctimas de esta colección de molestias resulta misión imposible. Basta citar que el 71.3 por ciento de la población de 17 a 65 años en nuestro país ha consumido bebidas alcohólicas alguna vez en la vida y el 6.2 por ciento aceptó tener dependencia al alcohol (según la Encuesta Nacional de Adicciones 2011, que no preguntó sobre la cruda). Saque cuentas.


PERO… ¿POR QUÉ DA CRUDA?

“Los más importantes o los más comunes, como el dolor de cabeza, se producen por la deshidratación que ocasiona la descomposición del alcohol y otras sustancias tóxicas en la sangre. Este proceso deshidrata las meninges, hay dilatación de los vasos sanguíneos, baja el nivel de azúcar. El dolor muscular se debe a la pérdida de electrolitos como el sodio y el potasio. Los mareos y la sed intensa también son ocasionados por la deshidratación”, explica el secretario técnico del Consejo Estatal Contra las Adicciones en Jalisco (CECAJ), Enrico Sotelo González. Agrega que las alteraciones del sistema digestivo se deben a la erosión de la mucosa gástrica por las sustancias ingeridas y las diarreas como consecuente reducción de la vellosidad intestinal por esta misma erosión; síntomas que pueden acompañarse de dolor abdominal. “También son importantes las alteraciones del sistema nervioso. Además de los olvidos, produce confusión,  esorientación y ansiedad”. Esa sensación de “la regué, me siento mal por eso”.

La cruda puede iniciar de dos a seis horas después del consumo de bebidas alcohólicas. Y el límite de cuánto beber para evitarla varía según la persona, su edad, sexo, talla y peso. “Con beber tres o cuatro copas ya es suficiente para que se intoxiquen algunas personas, por eso es más frecuente en las mujeres. En los hombres no, porque su hígado metaboliza un poco más rápido y con mayor eficacia el alcohol”, indica el entrevistado.


MITOS, MITOS

No existe en el mundo ningún remedio para evitar la cruda… salvo la moderación o la abstinencia. Hay sin embargo, remedios variados para aminorar su impacto antes y después de la ingesta, que tienen intrínseca una gran carga cultural. En los países de América Latina está arraigada la creencia popular de que para frenar las molestias de la cruda se debe ingerir una buena copa al día siguiente. Sotelo González sostiene que es una costumbre muy perjudicial, un espejismo que calma momentáneamente la deshidratación y la baja de azúcar, pero que lastima a la mucosa intestinal ya irritada y abre la puerta a la adicción al alcohol.

En cuanto a los remedios, es generosa la aportación popular: desde un caldo caliente y un tanto picoso —un menudo— o un plato local como la torta ahogada, hasta la moderna y aséptica práctica de beber un suero con electrolitos comprado en la farmacia. Quienes los siguen aseguran que son 100 por ciento efectivos. “Muchas recetas son mitos, […] paliativos temporales”, subraya el médico.

Otros tienen algo de sustento. Para contrarrestar la deshidratación, el CECAJ señala que es necesario reponer líquidos: tomar agua y jugos de verduras o frutas y consomé sin grasa. Sí son recomendables las bebidas con electrolitos que ayudan a reponer el equilibrio de minerales. En caso de vómito se deben preferir alimentos suaves como el yogur, hasta tolerar alimento. Para el dolor de cabeza y el dolor muscular basta un analgésico, aunque Sotelo advierte que el paracetamol tiene efectos sobre el hígado, así que es preferible otra sustancia, como el ibuprofeno o la aspirina (si no padece gastritis).

“Es muy importante alimentarse. Comer por ejemplo huevos, lácteos, alimentos que contengan el complejo B, arroz, avena, trigo, frutas, jugo de tomate que ayudan a que esto se reduzca”, apunta.

Al paso de las horas –varía en cada individuo, 24 horas es un buen término- los síntomas habrán desaparecido.

Pero recuerde: El daño hepático que se va acumulando cuando el abuso es frecuente no desaparece.