“Lo de refinería fue una sucursal del infierno”

El incendio en un tanque de gasolina en la planta de Madero mostró a los tragahumo lo vulnerables que trabajan.
Los elementos de bomberos sintieron pánico al estar tan cerca del fuerte calor.
Los elementos de bomberos sintieron pánico al estar tan cerca del fuerte calor. (PRICILIANO JIMÉNEZ)

Madero

Para uno de los bomberos que participó en el incendio del tanque de gasolina de la refinería Francisco I. Madero, fueron 28 horas de trabajar en “una sucursal del infierno” y reconoció que para atacar una contingencia de tal magnitud siempre faltará equipo.

Julio César Barrios Carrillo, subdirector operativo de Protección Civil y uno de los 800 bomberos que participó en el control del tanque MJN-T-510, el cual contenía más de 90 mil barriles de gasolina primaria y que comenzó a arder la noche del 22 de julio, aún se pone nervioso y se le nublan los ojos al recordar la labor que realizaron.

Lo primero que le pasó por la cabeza en esa madrugada que inició a quemarse el tanque de Pemex fueron sus dos hijos, su familia completa, sus seres queridos; pero no había para desconcentrarse.

“En el momento en el que llegas a un incendio así te pasa por la cabeza tu familia, te contienes un poco porque tienes que sacar el trabajo y luego piensas en la gente que está alrededor, que depende de que hagamos nuestro trabajo bien para contener el incendio”.

En los cuatro incidentes de refinería en los que ha participado en 16 años de carrera como apagafuegos, el incendio del tanque de gasolina ha sido el más fuerte y que para una situación de tal magnitud, jamás habrá equipo suficiente para combatirlo.

 “Hubo un momento en el que dejamos de bombear espuma, desconozco el motivo, estuvimos trabajando y tuvimos que reforzar lo que fue el enfriamiento del tanque mientras se conseguía la espuma”.

Al portar un traje de más de 15 kilos de peso, el cual se incrementa al doble cuando está mojado, y con la radiación producida por el calor, llegó a sentir mucho miedo, desconfianza y el temor de que no estuvieran haciendo las cosas bien.

“Sentimos un poco de nervio de que se nos pudiera salir de control, pero bueno, todos trabajamos bien, tanto bomberos Tampico, bomberos Madero, Altamira y personal de Pemex, quienes nos centramos en sacar el trabajo”, relató.

La lucha contra el tanque de gasolina fue desgastante y la cercanía con la muerte fue milimétrica, sobre todo por las temperaturas que se pueden presentar en un escenario similar, el cual supera 600 veces un incendio promedio, como el de una casa.

“Ahora sí que era una sucursal del infierno ahí, dejas de lado tus sentimientos para poder sacar el trabajo bien y centrarte en tus operaciones. Fue un trabajo en equipo, a lo mejor mucha gente decía ya estaba fuera de control porque veía menos lumbre, pero no nos confiamos”.

Barrios Carrillo remarcó que aunque existen carencias en la corporación de bomberos como en diferentes partes del país, Petróleos Mexicanos los ha apoyado con equipo e infraestructura.

“En pañales no estamos, no es la primera vez que reaccionamos a una contingencia de estas y estoy seguro de que el personal tiene la capacidad necesaria para trabajar, para poner el puesto de mando que se tiene que hacer como bombero, pero sí la tenemos.

Es bueno tener miedo, porque la gente indolente no te sirve en un trabajo de estos, porque la gente indolente no tiene la seguridad para trabajar”, concluyó el especialista en siniestros.