La reducción de tarifas, un obstáculo más de Uber

Además de ser acosados por taxistas y autoridades, tienen que soportar una baja en sus percepciones.
Miguel Ángel Riquelme, Alcalde de Torreón, aseguró que Uber se instala "a la brava".
Choferes narran complicaciones en un día de trabajo. (Leonel Rocha)

Monterrey

Para los socios y conductores de coches de Uber el problema actualmente no es únicamente la cacería que les están dando taxistas y agentes federales en lugares como el Aeropuerto Internacional de Monterrey, sino la caída de ganancias derivada de una sobreoferta de vehículos y reducción en las tarifas del servicio.

En los últimos días, se han reportado una serie de incidentes que involucran a conductores de esta empresa y a taxistas tradicionales, así como a agentes de la Policía Federal; desde golpes, destrucción de vehículos, hasta retenes en donde se decomisaron los vehículos y se obligó a los clientes a bajarse del vehículo para abordar un taxi tradicional.

Sin embargo, este no es el único problema que afecta actualmente a aquellos involucrados en esta empresa, que funciona como una plataforma digital que renta el servicio a particulares para que ofrezcan el servicio de transportación privada.

MILENIO Monterrey se entrevistó con diferentes socios y conductores de Uber, quienes aseguraron la empresa ha mantenido en los últimos meses una política que los obliga a reconsiderar su estadía dentro de la misma.

Tan sólo en las últimas semanas del año que recién terminó, los conductores denunciaron que se les ofreció un bono extra por trabajar en los días festivos, sin embargo no a todos se les pagó, y a los que sí, se hizo con retraso. Este bono fue ofrecido para promover que los conductores ofrecieran el servicio en días como el 24 y el 31 de diciembre, en los que hubo una alta demanda de viajes en la plataforma por las festividades.

Luis Treviño, conductor y socio de Uber quien ha estado dentro de la empresa desde diciembre 2014, aseguró en entrevista que mientras anteriormente el negocio parecía muy productivo, en los últimos meses el problema es que se ha vuelto muy difícil trabajar y le preocupa que sus ganancias se vean mermadas.

"Si no andas batallando con una sobre oferta, o que los usuarios cancelan viajes antes de tiempo para no pagarte, te metes en problemas con los Federales o con Tránsito, los taxistas, las centrales obreras... total, si no es uno, es otro, y no nos dejan trabajar a gusto. Nos andan persiguiendo, vemos que andan anotando las placas, y nadie nos protege o sale a decir que van a hacer algo... Ni siquiera hubo cargos contra los que destruyeron el carro del aeropuerto", argumentó Treviño.

Por su parte, en días pasados Uber anunció una reducción en las tarifas del 20 por ciento en Monterrey, así como un nueva tarifa mínima por viaje. Esto resultó en que no sólo los conductores, sino los socios cuestionaran su permanencia en la plataforma.

Se trata de una situación que ya se daba desde antes de esta reducción; la llegada de nuevas plataformas que funcionan de manera similar a Uber a la ciudad ha captado la atención de los socios e inversionistas en los pasados meses. De acuerdo a un sondeo realizado por este medio, al menos unos 20 socios han migrado (con todo y sus vehículos, que pueden ser desde 2 hasta 15) a otras plataformas como Cabify o City Drive.

"Esto es un negocio, y si nos dicen que en otros hay más dinero, pues nos vamos a dónde hay dinero. Estamos batallando ya mucho aquí (con Uber), y nos persiguen y nos hacen mala publicidad los políticos, los sindicatos pero a las otras no, entonces nos vamos para allá", consideró Treviño.

Por el momento, los representantes de Uber en México se han mantenido alejados de la situación, sin hacer declaraciones públicas sobre el tema o para condenar los actos de agresión contra sus propios socios.

Sin embargo, de acuerdo a los mismos socios, se han mantenido en contacto con ellos para aclarar confusiones como la reducción de precios, e inclusive se han ofrecido a ayudar a los socios afectados por la retención de sus vehículos con rembolso del pago de multas, que llegan a alcanzar los 35 mil pesos como es el caso de Ricardo Herrera, dueño de uno de los coches que fueron decomisados el pasado jueves en las inmediaciones del Aeropuerto de Monterrey.