En 27 años, rectores en UdeG son designados sin voto abierto

40% de los rectores designados son miembros del Sistema Nacional de Investigadores; 65% cuentan con grado de doctor.
La comunidad universitaria es poco tomada en cuenta en la selección de cada rector
La comunidad universitaria es poco tomada en cuenta en la selección de cada rector (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Los nuevos y ni tan nuevos, pero reelectos funcionarios de la Universidad de Guadalajara (UdeG) fueron designados por la paradoja del gatopardismo que mantiene los equilibrios entre el rector general, Tonatiuh Bravo Padilla, el secretario general, Alfredo Peña Ramos, y el conocido líder moral de la casa de estudios, Raúl Padilla López.


El rumbo de la institución para los próximos tres años ya quedó definido. Su Ley Orgánica faculta a Bravo Padilla a designar a los rectores de los 15 centros universitarios, temáticos o regionales, y a los directivos de los sistemas de Universidad Virtual y Educación Media Superior, mientras que la Ley Fáctica permite que Padilla López le de el visto bueno a la lista que en gran parte él promovió.

Así ha sido durante los últimos 27 años y a no juzgar por la lista no existen evidencias de que este modelo sistemático pueda variar, a menos no en el corto plazo, señaló para MILENIO JALISCO, Juan José Doñán, cronista, investigador y catedrático tanto de la UdeG como del Iteso.

“Esa es la historia y en el caso de los rectores se repite de manera trianual, dejando muy mal parada a esa comunidad universitaria en la que resulta que
los que forman parte no eligen a sus autoridades, sino que se eligen sin su consentimiento”.

Así, pues, Doñan lamentó la inexistencia de la democracia en una institución educativa conformada por personas con grandes credenciales académicas.

El 70 por ciento de los nombramientos fueron ratificados, puesto que el resto no podían serlo al ya cumplir con el beneficio de reelegirse hasta por dos veces, según argumentó Bravo Padilla, quien dejó muy en claro que las ratificaciones fueron para no descontinuar los proyectos iniciados en el periodo anterior.

Los recién llegados provienen de cargos universitarios de gran relevancia, a diferencia de Ricardo Villanueva, quien en los registros de la casa de estudios aparece como profesor e investigador, más no como directivo, él fungía como regidor de Guadalajara. Ruth Padilla Muñoz, de CUCEI, como rectora de CUTonalá; Carlos Beas Zárate, de CUCBA era director de la División de Ciencias Biológicas y Ambientales de dicho centro; Lilia Victoria Oliver Sánchez,
de CUCSur, se desempeñabacomo directora de la División de Estudios Históricos y Humanos del CUCSH; Aristarco Regalado Pinedo, de CULagos, laboraba
como director de la División de Estudios de la Cultura Regional del mismo centro; y María Esther Avelar Álvarez, del SUV, como investigadora.

Regalado Pinedo destaca por ser el más joven de la historia de los rectores en cuanto a antigüedad institucional al sólo tener ocho años en ella. Y, además, es un gran conocedor y experto en historia, más no tiene trayectoria como administrativo.

Para su función se puso cinco ejes de trabajo para fortalecer y acreditar todos los programas educativos de CULagos. Su designación, para Doñán, sólo confirma la teoría de que la lealtad ante la cúpula universitaria deja cargos notables.

Padilla Muñoz, de CUCEI, resalta por ser la primera rectora que dicho centro tiene; ella impulsará la investigación y desarrollo de patentes. 

Villanueva prometió hacer de CUTonalá el mejor centro universitario, tanto en academia como en infraestructura, incluso apenas tomó protesta, y acompañado del gobernador del estado, Aristóteles Sandoval Díaz, ya secundó la promesa que tanto gustaría a los alumnos: nuevas alternativas de transporte público para llegar al centro.

Beas Zárate, propuso para CUCBA, la conformación de una comisión de expertos en sustentabilidad, así como un área para captar mayores recursos que permitan mejorar la infraestructura.

Oliver Sánchez anticipó que durante su administración trabajará para acreditar los programas educativos ante organismos internacionales y por incorporar los posgrados al programa de calidad del Conacyt.

En tanto, Avelar Álvarez impulsará la producción científica desde áreas no convencionales, es decir, las tecnológicas, y buscará fortalecer el SUV con organismos extranjeros.

Los ratificados, también hablaron de sus propuestas. En el caso de CUCEA, la apuesta es y seguirá siendo hacia la inclusión; CUCSH hacia la acreditación de
los programas de pregrado y el mejoramiento del nuevo campus, en Belenes; CUAAD, mejorar condiciones de enseñanza con espacios adecuados; CUCS, mantener las acreditaciones internacionales. Y, los campus regionales, todos hablan de mejoramiento urbano.

De tal forma que los “elegidos” para representar a los estudiantes y académicos, continuarán siendo electos por los grupos políticos dominantes en tanto la comunidad universitaria no levante la voz y se quite el manto de resignación cargado desde hace años.

“Nada es eterno, ni siquiera el Imperio Romano lo fue y más temprano que tarde esa situación anómala de los cacicazgos va a terminar”, expresó el cronista.

Cabe hacer mención que el 40 por ciento (siete) de los directivos pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), mientras que en el periodo anterior habían seis. Y además, el 65 por ciento cuenta con grado de doctor.

Poco a poquito en equidad de género
Según empresarios y autoridades de los tres niveles de gobierno (municipal, estatal, federal) para que exista equidad de género, los cargos públicos e institucionales, deberán ser 50-50 para mujeres y hombres. 

Lo han dicho y comentado en diversas ocasiones, pero al menos en la lista de cargos directivos dentro de la Universidad de Guadalajara, una institución educativa que debería promoverlo, no cobra importancia, pues ellas apenas representan a un 30 por ciento de los puestos claves. Y, aunque la cifra es superior respecto al ciclo 2013-2016, al pasar de tres a cinco el número de rectoras, aún queda mucho a deber.

Las funcionarias dirigirán los esfuerzos del 12 por ciento de la población estudiantil, es decir, de 32 mil 779 alumnos de los 265 mil 167 que existen en la red universitaria.

Eso sí, es de reconocerse que una, la doctora Ruth Padilla, encabezará uno de los centros metropolitanos más importantes, consolidándose como la primera
mujer en hacerlo. Tendrá a su cargo a 13 mil 820 estudiantes. 

Además de ella, las doctoras Irma Leticia Leal, Lilia Victoria Oliver y María Esther Avelar, así como la maestra María Felicitas Parga, se suman a la lista de los puestos importantes. Dos de ellas pertenecen al SNI y el resto son investigadoras titular “C”.

La presidente de la Asociación de Mujeres Académicas de la UdeG, Raquel Edith Partida Rocha, indicó con días de anterioridad a la designación que en la casa de estudios no existe equidad. “En numeralia creo que pueden ser más las mujeres, pero en condiciones y estatus importantes estamos como 20 por ciento, directoras de división, coordinadoras de carreras, directoras de laboratorios. Las decisiones no han sido 50 y 50, dentro de la paridad”.

Al respecto, el Consejo Técnico sobre la Prevención de Violencia de Género en la UdeG, aseveró que trabajarán para que la toma de decisiones sea equitativa, pero hasta este mes lo propondrán.

Juan José Doñán mencionó que dentro de la comunidad existan muchísimas mujeres inteligentes y preparadas, pero falta verlas de directivas.