La labor no reconocida de un recolector de basura

Jesús tiene más de 10 años dedicándose a pasar por las calles, donde tiene que soportar el calor, 'corretizas' para esquivar perros y desechos desagradables.
Dice sentirse afortunado por no haber sufrido algún tipo de accidente mientras recolectaba los residuos domésticos.
Dice sentirse afortunado por no haber sufrido algún tipo de accidente mientras recolectaba los residuos domésticos. (Jorge Maldonado Varela)

Lerdo, Durango

Animales muertos, jeringas usadas, vidrios, así como material residual de diálisis, son algunos de los objetos que Jesús Amaya Santillana se ha encontrado en su trabajo de recolector de la basura durante más de 10 años.

“La importancia de esta labor se ve cuando no pasa el recolector de basura por alguna colonia y la gente no sabe qué hacer con sus desechos”, señala. 

Luego de desempeñarse como jornalero, fue invitado por compañeros a pertenecer al departamento de limpieza, un cambio que no le resultó complicado en un inicio, sin embargo, al paso del tiempo fue conociendo el valor de un trabajo como este.

Prestar el servicio de limpieza representa para Jesús, una labor más que necesaria para cualquier sociedad en la actualidad.

“Hay gente que valora la importante labor de ser un recolector de basura, pero otra de plano piensa que somos poca cosa o que nos pueden tratar como ellos quieran, ante todo uno trata de hacer un buen trabajo”, detalló Amaya Santillana. 

Dice sentirse afortunado por no haber sufrido algún tipo de accidente mientras recolectaba los residuos domésticos, suerte que no tuvieron otros compañeros que pasaron por caídas, torceduras y huesos quebrados al caer del camión. 

De lo que no se libra, aparte de las verdaderas ‘corretizas’ por esquivar a los perros, es de los desechos que resultan desagradables, incluso peligrosos para los recolectores.

Enfatizó que cuando las personas decidan tirar estos residuos, pueden avisar al recolector y éste lo separará del resto de la basura y así evitar sorpresas desagradables.

Su jornada laboral consta de un recorrido de seis fraccionamientos y según la capacidad del camión, llegan a dar hasta tres vueltas al relleno sanitario de Lerdo sin importar las condiciones climáticas, teniendo al calor como su peor enemigo.

El beneficio que deja como recolector tanto Jesús Amaya, como a sus compañeros, es la satisfacción de mantener la ciudad limpia y el agradecimiento de la gente que sale a entregar personalmente la basura a los recolectores.

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