“Así lo quisiste hermanito Ramiro y se te cumplió”

Los restos del tamaulipeco que murió por inyección letal ya descansan al lado de su padre.
El féretro fue trasladado al panteón del norte.
El féretro fue trasladado al panteón del norte. (Ricardo Hernández)

Nuevo Laredo

Este domingo 13 de abril, en un día soleado, con una temperatura que oscilaba, entre los 32 y 33 grados centígrados, se dejaba sentir ese calor, del que Ramiro Hernández Llanas, tanto extrañaba de su natal Nuevo Laredo.

Desde muy temprano familiares y amigos acompañaban a Hernández Llanas en sus últimas horas en su casa, ese hogar humilde donde jugaba desde pequeño. Este domingo tendría que ser sepultado, como fue su última voluntad, en su tierra, junto a donde yacen los restos de su padre.

A las 12:30 de la tarde llegó al domicilio de la calle Felipe Ángeles, la carroza propiedad del municipio, el féretro que trasportaba los restos de Hernández Llanas, fue sacado y llevado al penal número dos, donde se encuentra uno de sus hermanos detenido, quien pidió ver a Ramiro antes de ser sepultado.   

A la una de la tarde con 15 minutos, el cortejo fúnebre llegó a la prisión acompañado de un hermano y su madre Martha Llanas Zamora; ahí estuvieron por espacio de una hora.El recorrido aún no terminaba, pues tendría otra cita, pero ahora en la iglesia católica de San Pablo en la colonia Solidaridad, al poniente de la ciudad fronteriza, donde se ofrecería una misa de cuerpo presente antes de ser sepultado.

A las 3:15 de la tarde, llegó el cortejo fúnebre a la parroquia, donde ya había familiares y amigos esperándolo, Hernández Llanas recibía su última bendición.

Antes de comenzar la misa, el sacerdote comentaba a los feligreses que se había enterado hasta hace algunos días que Ramiro era vecino de la Iglesia y que de inmediato pidió a Dios porque no fuera ejecutado.

Faltaban algunos 10 minutos para las cuatro de la tarde cuando nuevamente el cuerpo de Ramiro era subido a la carroza, ahora sí al último destino: el panteón del Norte, ubicado al poniente de la ciudad.

A las 4:15, el convoy de vehículos ingresó al panteón, donde le esperaban más familiares y amigo, además de una banda de guerra y el mariachi.

La carroza detuvo su marcha justo a unos 10 metros de donde sería sepultado, hermanos y familiares bajaban el féretro color gris metálico, para ser puesto justo a bajo de una carpa color verde.Era el momento de despedirse de Ramiro Hernández Llanas, quien tenía 44 años de edad y fuera ejecutado el 9 de abril por inyección letal en una prisión de Livingston Texas.

Mientras el mariachi interpretaba la canción de “México lindo y querido”, Nancy, hermana menor de Hernández Llanas, gritaba llorando, “Así lo quisiste hermanito y se te cumplió”,  la tristeza por la pérdida de un ser querido invadía al resto de las personas.

Jorge el hermano mayor de la familia, dijo ante los medios de comunicación que se sentía contento, porque se le estaba cumpliendo la última voluntad a Ramiro y que a pesar de todo, él sabe que su hermano, ya descansa en paz.