“Yo lo quiero vivo, mi hijo era muy joven...”

Hoy el calendario marca Diez de Mayo, sin embargo, no todas las progenitoras estarán en posibilidad de celebrar, porque algunas están sumidas en la tristeza de tener un hijo desaparecido.
Las madres de migrantes viven un drama indescriptible.
Las madres de migrantes viven un drama indescriptible. (Yazmín Sánchez)

Tampico

Anita Celaya de El Salvador y Rosa Nelly Santos de Honduras, perdieron a sus hijos hace doce años y  lejos de darse por vencidas, se han agrupado con más personas  para continuar con la búsqueda porque su corazón de madres les dice que sus muchachos siguen con vida en alguna parte.

“Yo lo quiero vivo, mi hijo era un joven de 22 años, no tenía ni tatuajes, era un hombre muy sano, él venía en busca de una mejor vida y así muchos de los jóvenes que estamos buscando, mi hijo salió del país el 2 de mayo de 2002 y llevo doce años en esta búsqueda”, detalló Anita Celaya.

Ambas piden un alto a las muertes, desapariciones y abusos cometidos contra los migrantes en su paso por Tamaulipas y demandaron mayor atención de las autoridades, ya que en algunos casos el Comité de Familiares de Migrantes (Cofamide) debe hacerles el trabajo.

“En toda la ruta de migrantes se han dado violaciones de derechos humanos, en las fronteras, en Tamaulipas, nos damos cuenta que es un campo minado, todo está difícil para nuestros jóvenes, estamos denunciando ante derechos humanos de cómo ya queremos un alto ante tanto derramamiento de sangre, cómo nuestra gente queda untada en las líneas del tren, cómo nuestros hijos son recogidos en bolsas, cómo le pagan a alguien por recoger los cuerpos.

“Toda la ruta migratoria está minada, está inundada de los secuestradores, de todos los que están haciendo dinero con nuestros migrantes y decirles que realmente ya paren, que nosotras las madres ya no queremos más sangre derramada y realmente nos damos cuenta de todo lo que están haciendo, que ya no sean tan inhumanos, indolentes a lo que están haciendo, que ya no maten a nuestros muchachos”, externó Celaya.

Rosa Nelly Santos refirió que las autoridades de migración en Tamaulipas y otras entidades torturan a los hombres y violan a las mujeres, estas últimas por pena no denuncian el delito y es ahí donde (Cofamide) recopila estadísticas.

Ambas mujeres pertenecen a la caravana de madres de centro y Sudamérica que recorren el país en busca de sus familiares desaparecidos, “hemos encontrado migrantes que nos han contado experiencias muy duras y hemos tenido esa experiencia de ver a nuestros jóvenes que se miran muy quemados del sol, se miran quemados del frío, se miran que los ven de menos, se mira la poca importancia que las autoridades les dan a nuestros hijos”, refirió Anita al borde del llanto.

Celaya y Santos criticaron el trabajo del equipo forense tamaulipeco que se hizo cargo de enviar los cuerpos de los migrantes hallados en San Fernando, al que calificaron de irresponsable e insensible.

Comentó que la Cofamide, integrada por 46 madres, se encarga de difundir en sus países de origen los peligros de atravesar México, debido a que las autoridades no informan, “no tocan el tema de desaparecidos, siempre hablan de remesas”.