Va dos veces a San Juan de los Lagos

Andrea cumple su promesa debido a que recibió los favores que solicitó y le fue tan bien que repite la caminata una semana después.
Andrea Rangel y su familia en su marcha a San Juan de los Lagos.
Andrea Rangel y su familia en su marcha a San Juan de los Lagos. (Alicia Sánchez)

León, GTO.

Hice todo lo que me recomendaron y me fue muy bien la semana pasada, así que voy de nuevo, ahora con  mis hijos y mi esposo”, cuenta Andrea Rangel Ferrel.

Ella es originaria de Guanajuato capital y a una semana de haber ido a San Juan de los Lagos a pie, de nuevo camina a agradecer a la Virgen; ahora acompañada de su familia.

Envuelta en una nube de polvo camina por la “Y” griega hacia la comunidad Lagunillas. En su mano izquierda sostiene un palo que usa como bastón.

Viste mallas deportivas, playera de manga larga y lleva una sudadera amarrada a la cintura. Con gorra y lentes negros camina, ni muy rápido ni muy lento, pero sin perder el ritmo.

En  su cadera queda la pequeña bolsa que lleva cruzada por la espalda.  Al abrirla, deja ver una bebida energética, un frasco de alcohol, una bolsa de cacahuates salados y dos pares de calcetines.

“También llevo aguja e hilo, para curarme las ampollas, en caso de que me salieran”, dice Andrea.

Y es que la semana pasada tan sólo una pequeña ampolla fue lo que le quedó físicamente de su primer caminata a San Juan de los Lagos.

Andrea la curó como le indicaron: la atravesó con un hilo que previamente sumergió en alcohol por unos segundos.

“Todas las recomendaciones que me hicieron, yo las seguí y nada malo me pasó”, asegura.
Andrea rogó a la Virgen de San Juan de los Lagos que le fuera bien en su examen de admisión a la Universidad, pues su sueño era ser contadora pública.  A cambio, caminaría hasta San Juan para agradecer el favor concedido.
Antes de cumplir esta primera promesa de ir a San Juan de los Lagos, Andrea volvió a prometer ir a ver a la Virgen, cuando iba a dar a luz a su primer hijo y tuvo algunas complicaciones.
Nuevamente, se encomendó a Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, y le “entregó” a su bebé para que se lograra. Entonces prometió por segunda vez, ir caminando a ver a la virgencita.
Lo hizo hasta la semana pasada, cuando caminó en compañía de sobrinos y parientes de León y de Guanajuato.
En el trayecto, quedó tan sorprendida de la voluntad de los peregrinos, que eso la llenó de fuerzas para llegar a su destino.
“Vi viejitos caminar, sin quejarse ni decir que algo les doliera. Vi también mamás con sus bebés en brazos, caminando sin parar. Entonces pensé que con mayor razón yo puedo llegar para agradecer a la virgencita todo lo que me ha dado”, dijo Andrea. m