Puentes y edificios históricos, herencia del emblema de acero

Fundidora de Fierro y Acero fue una empresa siderúrgica de gran escala en México.
El Museo de Acero Horno 3, representativo del sitio.
El Museo de Acero Horno 3, representativo del sitio. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Tras determinar la utilidad que tendrían los terrenos e instalaciones de Fundidora Monterrey, el presidente de México Miguel de la Madrid Hurtado, no vaciló en cederlos al Gobierno del Estado de Nuevo León, en ese entonces representado por el gobernador Jorge A. Treviño Martínez, para la creación de un parque.

El Parque Fundidora se conceptualizó como un parque-museo tecnológico-centro de exhibiciones, que hoy en día cumple con todos los proyectos planteados desde su origen, asegura Alberto Casillas, director del Archivo Histórico de la Fundidora

"Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey fue una empresa siderúrgica de gran escala en México con los primeros altos hornos construidos en América Latina, punta de lanza en tecnología del acero, constituyó un pilar innegable en la industrialización del noreste del país.

"Su herencia se puede encontrar a lo largo del país en diversos puentes y edificios históricos, tales como el Antiguo Palacio Legislativo hoy Monumento de la Revolución, la Cámara de Diputados y el edificio La Nacional, primer rascacielos construido, los tres en la Ciudad de México, y en Monterrey, la Escuela Industrial Álvaro Obregón, hoy Preparatoria 3 UANL, el puente Félix U. Gómez y el puente El Obispo en Santa Catarina, por mencionar algunos", dice Casillas.

Afortunadamente, agrega, se conserva este legado industrial en todos los inmuebles, máquinas y herramientas que conforman tanto el parque como el Museo del Acero Horno 3, ambos reconocidos como Museo de Sitio de Arqueología Industrial por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y como Monumento Artístico Nacional por el Instituto Nacional de Bellas Artes, respectivamente.

"Parque Fundidora es un emblema turístico del estado y un pulmón ecológico para la ciudad, rescata nuestra historia industrial y lo contrasta con la naturaleza nativa de la región; es un espacio donde podemos disfrutar de un sinfín de actividades desde artísticas y culturales hasta actividades deportivas y de esparcimiento.

"Además, con el atractivo del Paseo Santa Lucía, se vuelve un punto obligado para todos los que visiten nuestra ciudad o simplemente para las familias regiomontanas que salgan de paseo un fin de semana", narra.