Gracias a la prótesis dental es posible una vida mejor

Algunos pacientes padecen molestias al no adaptarse a ella, lo que afecta desde su nutrición hasta sus relaciones sociales, de acuerdo a especialista.
Al entregar las prótesis recomiendan no usar pasta dental común, sino utilizar productos antibacterianos
Al entregar las prótesis recomiendan no usar pasta dental común, sino utilizar productos antibacterianos (Especial)

Guadalajara

En el rostro de Agustín Lara se dibujaba una mueca. El gran compositor mexicano tenía una cicatriz del labio a la mejilla que, según versiones, le dejó la agresión de una mujer despechada. Lo cierto es que la lesión le tumbó parte de la dentadura y debió usar una placa dental que no le ajustaba bien. De ahí el gesto obligado para evitar que los dientes superiores se le movieran.

La anécdota del famoso personaje data de años, pero retrata las vicisitudes que aún hoy sufren muchos usuarios de este invento. En México, una de cada diez personas en edad adulta utiliza prótesis dentales, luego de perder los dientes por diversas razones, ya sea caries, enfermedad de las encías, traumatismos o lesiones, refirió la odontóloga Adriana Reyes, especialista en Rehabilitación Oral.

“El 45 por ciento de las personas que usan prótesis, están en una media de 65 años o más, pero se puede decir que la edad no es un indicativo para que usen una prótesis dental. Hay pacientes que las utilizan desde muy jóvenes, adolescentes, que son los menos; y a partir de los 35 años, principalmente a causa de algún accidente, son un 32 por ciento”, señaló la entrevistada.

Existen prótesis removibles o fijas: las primeras se colocan mediante unas estructuras llamadas “retenedores directos o ganchos” que se detienen a los dientes. Las segundas, que comúnmente se conocen como “placas” pueden abarcar sólo una de las arcadas (placas monomaxilares) o en ambas. En cualquier caso, requieren un periodo de adaptación.

Adriana Reyes señaló que los pacientes que pierden piezas dentales sufren un impacto en su autoestima y estilo de vida.

“Aunque tenemos 32 dientes, puede pasar desapercibida la falta de uno o dos. Sin embargo, cuando ya es mayor el número de piezas perdidas, sobre todo si son frontales, o todos los de arriba o todos los de abajo, los pacientes se ven emocionalmente afectados. Y al tener que usar prótesis muchos se sienten inseguros… tienen temor de que estas prótesis se vayan a mover, cuando hablan, cuando coman, entonces estas personas se van aislando socialmente”, describió la doctora. Eso no es todo, también se afecta el estado nutricional del paciente, porque ya no pueden comer muchas cosas que requieran de una mordida fuerte: zanahorias, manzanas, elotes, carne.

El problema es que con frecuencia los dentistas no capacitan a sus pacientes al entregarles la prótesis. “Nuestro trabajo no termina cuando las entregamos. Ahí se inicia el proceso de adaptación, porque les lastima, se les entierra, tienen que empezar a comer cosas blandas, tienen unas expectativas que muchas de las veces no son reales”, apuntó Reyes.

La doctora recomienda hablar de las expectativas que tiene el paciente “y sobre todo explicarle la realidad: que no va a poder volver a comer igual hasta que se supere el proceso de adaptación, que va a segregar mucho más cantidad de saliva, que no va a poder comer cosas pegajosas ni ‘mazudas’, hasta que domine las prótesis”.

No todo el panorama es desolador. En el mercado existen adhesivos desde hace muchos años que ayudan a tener una buena fijación y a evitar que se les meta la comida, un inconveniente que de acuerdo con la odontóloga “es la principal molestia, que les meta la comida entre la prótesis y la encía”. La segunda queja más común es porque las prótesis monomaxilares se les empiezan a mover cuando están hablando, y estos productos ayudan a retenerlas hasta por doce horas.

Por ello la especialista recalca la necesidad de usar productos antibacterianos para la limpieza de las prótesis que no deben lavarse con la pasta dental común, pues tienen productos abrasivos, y además se les debe enseñar cómo lavarlas. De seguir los cuidados correctos, sus placas van a tener una vida útil de diez años perfectamente y hasta 15 años en el mejor de los casos.

Al final, una vez que se logra la adaptación, los pacientes deben acudir a consulta mínimo dos veces por año, para que el odontólogo revise si la prótesis no se ha desajustado, lo que puede ocasionar molestias al paciente y hasta provocar que pierda hueso por el roce.

Adriana Reyes invitó a estar atentos a la salud bucal y a prevenir enfermedades que permitan evitar la pérdida de dientes; y en caso, requerir el uso de placas dentales, informarse y recibir capacitación para adaptarse a ellas y poder sonreír sin temor y tener una mejor vida.