18 desafíos principales para 8 nuevos alcaldes

Los presidentes municipales que ganarán este domingo la elección en el área metropolitana tienen el reto de revertir los graves rezagos y la destrucción del patrimonio público que vive la ciudad ...
El sur de la ciudad es una de las zonas más contaminadas, sin embargo, toda la ZMG sufre este problema
El sur de la ciudad es una de las zonas más contaminadas, sin embargo, toda la ZMG sufre este problema (Patricia Ramírez)

Guadalajara

Cuando Miguel de Ibarra asumió como el primer gobernante de la tambaleante y sitiada ciudad de Guadalajara, en 1542 –el emperador Carlos de Habsburgo ya le había otorgado escudo de armas y título-, este era uno de los rincones más alejados de un planeta que por primera vez se globalizaba: escasos 64 vecinos y sus familias del lado español, al lado de la asombrosa alteridad aborigen:   Mexicaltzingo, Analco, Mezquitán y Tonalá.

La naturaleza, con un bosque espinoso y llanuras, con ríos cantarinos, con bestias, fieras y alimañas, aún reinaba.

De un puñado de cientos, ahora habitan aquí 4.7 millones de personas. La ciudad pasó del corazón del valle de Atemajac a topar la planicie, a traspasar sus cuencas y a invadir los llanos vecinos de Toluquilla y de Tesistán. Cultura –entendida como la obra del hombre- aplastó a natura, que se refugió en los accidentes geográficos que han contenido la expansión, de modo cada vez más precario: La Primavera, el Cerro Viejo y la portentosa barranca del río Grande o Santiago.

En 2015, la megalópolis es la segunda de México en población y tercera en generación de riqueza, y una de las 100 más importantes del mundo. Dejó de ser parte de los confines. Pero sus problemas son mayores ante el deterioro constante de su patrimonio natural, la depauperación de sus habitantes y la falta de  vigor de su clase política y empresarial. Este es un recuento “geoposicionado” de 18 de los problemas fundamentales que enfrentarán quienes mañana obtengan la mayoría de los votos (los temas están referidos al mapa anexo). Si los colonos de Ibarra buscaban sobrevivir a la hostilidad del medio y de los pueblos indios, los moradores de hoy anhelan la cara luminosa del desarrollo, siempre prometido y postergado.


Marginación y riesgos

1. Zonas de pobreza extrema. 15 de cada 100 moradores de la ciudad viven en alta o muy alta pobreza de acuerdo a los datos del censo 2010 del INEGI. Las zonas de pobreza extrema coinciden con las que presentan buena parte de los 17 problemas restantes reseñados.

2. Zonas con problemas de violencia en espacios públicos. En especial esto alude a la violencia juvenil, propicia en las colonias más marginales. Es un problema endémico en las colonias Jalisco, Santa Cecilia, San Andrés, Oblatos, las colonias del Cerro del Cuatro, incluidas Miravalle y Polanco; El Sauz, la colonia de El Fresno y grandes complejos urbanos zapopanos como las colonias Constitución o El Batán; Lomas del Paraíso, al borde de la barranca, y las zonas de Tesistán y Nuevo México.

3. Zonas con actividades ilegales. Un problema serio en sitios de venta de mercancía ilegal o robada como el barrio de Analco (central camionera vieja), el mercado Libertad o San Juan de Dios, el barrio del Santuario y en general, la venta de mercancía pirata en mercados y tianguis. Particularmente grave es el tema de la venda de narcóticos por medio de “narcotienditas”, lo que demuestra de forma cotidiana el grave problema de la corrupción policiaca.

4. Zonas con planteles escolares precarios o insuficientes. Al menos hay 500 escuelas en el cinturón que rodea a la ciudad, inmersas en problemas de una infraestructura educativa en estado lamentable, desde techos de lámina hasta ausencia de servicios de infraestructura. El problema más serio se tiene registrado en las vastas ciudades-dormitorio de Tlajomulco, del Valle de Tesistán,  y de los asentamientos irregulares contiguos al aeropuerto tapatío y a la presa El Ahogado.

5. Zonas bajo riesgo por inundación, agrietamientos, deslizamientos. Guadalajara en sus ocho municipios es una ciudad bajo riesgo permanente. Hay 300 zonas de inundaciones por la ocupación de ríos y arroyos que fueron borrados, que causan pérdidas patrimoniales de 600 a mil millones de pesos anuales, pero además, el historial de construir sobre basureros, sobre rellenos de escombro y sobre zonas escarpadas hace riesgos agregados a los habitantes del cerro del Cuatro, del cerro del Colli y de la barranca. La zona poniente del valle de Tesistán padece riesgos de agrietamientos por la sobreexplotación del agua del subsuelo.

6. Áreas verdes bajo presión por invasiones. Son pocos los polígonos urbanos con superficie considerable de espacio público para arbolado y recreación. Todos están bajo sitio por intereses urbanizadores. Destacan el bosque Los Colomos, el parque Metropolitano de Zapopan, el parque de la Solidaridad entre Guadalajara y Tonalá, y los antaño grandes terrenos públicos de la ceja norte de la barranca.

7. Áreas verdes insuficientes. En general, el patrimonio “verde” del área metropolitana es escaso, apenas rebasa mil hectáreas (ha) contra 73 mil ha de la dispersión metropolitana, aunque esto es en parte paliado con entre 9 mil y 15 mil ha de terrenos baldíos. El problema es que los gobiernos han olvidado la herramienta de la expropiación o el derecho de prioridad que tienen para adquirir espacios privados para un fin colectivo.

8. Zonas contaminadas por basura. Son antiguos tiraderos de residuos domésticos o peligrosos; casos como Las Juntas de Tlaquepaque y de la zona colindante de El Colli, y decenas de tiraderos clandestinos. Se calcula que todos los días, de 400 a 700 toneladas de basura no son recolectadas

Zonas con problemas de contaminación del aire (partículas suspendidas y ozono). Debido al funcionamiento de la cuenca atmosférica que está encima de la urbe, con vientos leves e inversiones térmicas frecuentes, especialmente al sur de la ciudad se concentran contaminantes que son factores de riesgo a la salud para la población. Santa Fe, El Salto y Miravalle suelen encabezar esta estadística negra, seguidas de Oblatos y Las Águilas.

Urbanización y patrimonio

9. Zonas de invasión urbana descontrolada. El crecimiento desbordado de la metrópoli, la clave de todos los demás problemas urbanos, no ha podido ser frenado. Los “vivienderos” invierten en campañas electorales y generan compromisos de las autoridades electas para allanar autorizaciones en zonas no aptas. Tesistán, Tlajomulco y la zona de El Ahogado tienen la mayor presión ahora.

11. Zonas con pérdida de patrimonio arquitectónico. Sobre todo en los centros patrimoniales de Guadalajara y Zapopan, proyectos asociados a la redensificación urbana están destruyendo valiosos edificios del pasado de la ciudad.

12. Zonas marginadas de un transporte público eficiente. El transporte no es un verdadero servicio público sino un negocio privado, y la prueba es que no llega siempre a donde se le necesita. Los mototaxis son más que un mal, un paliativo a ese problema de movilidad de los más pobres.

13. Zonas con vialidades conflictivas. El poniente de la metrópoli concentra el mayor número de autos, y ello explica porque Vallarta, López Mateos y Américas están habitualmente colapsadas. El problema se amplía a las carreteras a Morelia, a Vallarta y a Tesistán.

14. Zonas sin acceso al agua potable. El crecimiento irregular no se ha terminado, y colonias periféricas padecen este problema en el que están aún unos 150 a 220 mil tapatíos

15. Zonas con acceso a agua de baja calidad. Es el caso especial de los municipios de Tlajomulco, El Salto y en menor medida la parte sur de Zapopan, donde al no estar integrados al sistema metropolitano (SIAPA, que abastece agua de Chapala y de los pozos de Tesistán), deben obtener el agua de su subsuelo. El valle de La Misericordia o Toluquilla, donde se ha dado el mayor crecimiento de la ciudad en quince años, tiene agua rica en metales pesados, en especial arsénico, con alto riesgo para la salud, lo que se agrava con la sobreexplotación agrícola.

16. Zonas contaminadas por aguas negras o grises a cielo abierto. Buena parte de las ciudades-dormitorio arrojan sus agua al cielo abierto, pero el caso más preocupante es el arroyo de El Ahogado que atraviesa el complejo industrial de El Salto una vez que recolectó todas las aguas del sur de la ciudad. La planta de tratamiento no ha sido suficiente.

17. Zonas con abatimiento de agua subterránea. Todo el acuífero metropolitano está en regresión porque se le saca más agua de la que recarga y porque se pavimentan sus zonas de recarga. La zona más valiosa en proceso de destrucción es el poniente de la ciudad.

18. Zonas de destrucción de patrimonio natural. Las grandes áreas protegidas: La Primavera al poniente, Nixticuil-San Esteban al norte, la barranca al nororiente y Cerro Viejo-Los Sabinos, “fuente de vida” de la ciudad, son sistemáticamente agredidas por particulares y proyectos de infraestructura como el Macrolibramiento.