Cardenal oficia primer misa dominical por la Cuaresma

Francisco Robles pide a los mexicanos que se arrepientan de sus pecados, reflexionen sobre sus actos y perdonen. 
El Cardenal José Francisco Robles Ortega indicó que esta época debe servir como preparación para la gran fiesta de la Pascua.
El Cardenal José Francisco Robles Ortega indicó que esta época debe servir como preparación para la gran fiesta de la Pascua. (Mariana Coronado Mendoza)

Guadalajara

Decenas de feligreses abarrotaron la Catedral, se santiguaron apenas entraron e hincados musitaron una oración de agradecimiento. No era para menos, es el primer domingo de Cuaresma, aquel que, según la iglesia, se considera como el inicio de la conversión espiritual que tiene como propósito, lograr que durante los próximos 40 días, las personas encaminen sus actos hacia la reflexión, el perdón y el arrepentimiento.

“Morir con Cristo para resucitar con Cristo. Pasar de la muerte a la vida, esa es la meta del camino cuaresmal”, sostuvo el Cardenal José Francisco Robles Ortega, mientras daba las recomendaciones para vivir la época cuaresmal, donde además mencionó que es importante mantener la vigilia durante los próximos seis viernes. En caso de incumplir, se deberá sustituir la falta con una obra de caridad.

Con su vestimenta litúrgica en tono morado que significa luto y penitencia, el Arzobispo dejó en claro que abstenerse de comer carne, no significa necesariamente comer mariscos, pues reconoce que las empresas que se dedican a vender estos alimentos aumentan sus precios desmesuradamente y por ello, sugiere sustituir la carne con verduras y leguminosas.

Indicó también, que esta época debe servir como preparación para la gran fiesta de la Pascua. “Es tiempo de hacer un esfuerzo para recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes, mediante obras buenas y la reconciliación fraterna, pero sobre todo son días especiales para desechar sentimientos de odio, rencor, envidia y celos”. De hecho, la cuaresma se conoce como un camino que desemboca en la pascua y la pascua significa paso de una mala vida, de un mal comportamiento a una manera digna de vivir como hijos de Dios.

Al finalizar la liturgia, los creyentes agradecieron las palabras y la misa, retratándose alegremente con el Cardenal.