La cheve “escurrió” en la presa La Boca

Con kilos de carne y litros de cerveza cientos de paseantes convivieron a la orilla de la presa.

Santiago

Entre una sabrosa mezcla de olor a carne asada y alcohol, y otra extraña combinación de música rockera, pop y grupera, los regios pasaron del "puente vacacional" a una borrachera en plena presa La Boca a reventar, transformada en un monumental antro.

La vigilancia municipal y estatal gastaban sin piedad litros de gasolina al pasar a bordo de sus granaderas pickup como que vigilando, pero realmente como de adorno, al igual que el letrero y rótulo grandote que pasó desapercibido: "Prohibido ingerir bebidas embriagantes en esta zona". Lo demás sale sobrando.

Los pasantes, familias, niños, jóvenes, parejas y abuelos, todos juntos armaron un picnic en pleno mediodía, donde una gran parte se aprovechaba del "pisto" y la levadura que se perdía en la invasión automotriz de compactos, 4 x 4, descapotables o con techo, autos VIP y otros con apariencia más fregada que atestaron la presa, al igual que a los restaurantes, lanchas y negocios flotantes.

"Hinchados" en alcohol, la tropa regia festejó el natalicio del Benemérito Benito Juárez, uno de los personajes más importantes y recordados en la historia de México, con su respectiva chela en mano, sobre el automóvil, a un lado del asador, en la hielera y cualquier lugar que usted guste... o deguste.

La imagen es insólita: un joven deja su light sobre el capacete de su fortaleza rodante y de fondo el vendedor de metralletas tipo Uzi de juguete por unos cuantos pesos, que hacen recordar los tiroteos y secuestros que hubo en la zona que dejó desolado y seca todavía hasta el 2012 a La Boca.

La escena contrastaba con otra del Reglamento municipal, ahí, muy cerquita, sin hacer ruido, pero que sirvió sólo de ornamento, en donde estaba el rótulo con la leyenda: "Prohibido ingerir bebidas embriagantes en esta zona", misma que los paseantes hicieron caso omiso.

Un grupo de jóvenes entrándole a los camarones, acompañados de los sorbos de catalizador en pleno restaurante de los que hay en La Boca.

"Está bien, lo que pasa el clima no ayudó mucho, nos afecta un poco, pero aparte es temprano, pero ya a las cinco (de la tarde) se pone lleno; nos pegó el 2010, 2011, pero ya todo el 2013 estuvo muy bueno y este año va a estar mejor, están muy buenas las ventas, al 100 (por ciento). De hecho, está mejor que momentos atrás, estuvo muy tranquilo, pero ese año pasó (2011).

"Y aún falta gente porque, es temprano, como quiera el clima afecta, pero invitamos a la gente a que se venga a comer a la presa, aquí hay carnes y mariscos, y la gente se la pasa bien aquí, tenemos más de 20 años", platica Julio César Peña, encargado del restaurante Pesquería Veracruz.

La inminente lluvia bajó de nivel los grados de alcohol al "macroantro", ya que algunas gotas de agua provocaron que unos huyeran con hieleras en mano buscando protegerse debajo de algún árbol.

"Con la familia aquí aprovechando el puente, la verdad es la primera vez que venimos, venimos bajándonos de la lancha, y ahorita estamos buscando un buen lugar para comer", señala Jorge Rosales, visitante de Zacatecas.

Aprovechando la percepción de inseguridad, los regios se abalanzaron al edén acuático por excelencia y de distracción en Santiago.

"Aprovechando el puente, vinimos como hace una hora, vine con mis papás, y pues, a hacer una carne asada... no hubo dinero para ir (a McAllen) y aquí está muy padre, el clima, el ambiente, pero si hubiera salido el sol, hubiera estado mejor", expresa Lady Alonso, de la colonia López Mateos del municipio de Santa Catarina.

Un vendedor de cacahuates intenta hacer su agosto en pleno marzo, ya que el gentío está a todo lo que da.

"Está con madre, está mejor, hay más gente por lo de las vacaciones, aprovecharon el puente, está bien. Desde las 12:00 ya había gente, yo tengo años jalando desde hace cuatro o cinco años, soy de Monterrey", relata Rosendo Escobar, vendedor de estos productos.

Así, entre miles de litros de alcohol y kilos de carne asada, con fondo de rock y música populachera, recordaron, si es que se acordaron los paseantes, al Benemérito de las Américas.