REPORTAJE | POR LILIA OVALLE ARIAS

Presa Francisco Zarco, paseo turístico sin infraestructura

Conocida también como Las Tórtolas la derivadora del agua del río Nazas, que almacena el líquido que corre desde la cuenca alta.

Entre los restaurantes 'La Lobina Negra' y 'La Cooperativa', el último obedece a un esquema comunitario, se disputan a los turistas que en familia o en pareja llegan en sus automóviles al paraje.

Lerdo, Durango

Entre una vegetación que disminuye la temperatura hasta cinco grados centígrados en el desierto lagunero y que expande el aroma de la gobernadora, donde avanza indómito el correcaminos, se esconde entre las rocas la ardilla y descansa plácido el ganado en medio de la carretera, la cortina de la presa Francisco Zarco, en el municipio de Lerdo, Durango, se vuelve paraje de descanso para turistas que pagan 150 pesos por media hora de travesía por el agua contenida del río Nazas.

Conocida también como Las Tórtolas, la derivadora del agua del río Nazas, que almacena el líquido que corre desde la cuenca alta y se almacena primero en la presa Lázaro Cárdenas, es productora del pez Lobina, altamente apreciado y consumido en los restaurantes locales, que puede ser pescado por las familias que pueden tomar sólo 5 piezas maduras para llevar a casa.

De 4 de la tarde y hasta la media noche se puede realizar el intento de atrapar la Lobina bajo la vigilancia de 5 campesinos, con posibilidad de llevar 5 ejemplares a casa.

Así entre los restaurantes 'La Lobina Negra' y 'La Cooperativa', este segundo obedece a un esquema comunitario, se disputan a los turistas que en familia, en pareja o en la agonía de la soledad, llegan en sus automóviles al paraje, ubicado a mil 332 metros sobre el nivel del mar, a poca distancia del ejido Graseros, dispuestos a consumir el pez frito o empanizado junto con un par de cervezas.

Héctor Manuel Salazar Reyes, chef del restaurante 'Lobina Negra', explicó que el negocio surgió de la alianza entre su padre Lázaro Salazar y el hermano de él, Martín.

Si bien recordó que cuando estalló la violencia los turistas se alejaron de paraje, desde hace dos años la economía se reactivó y con ello volvió a circular el dinero, motivo por el cual ahora su familia piensa en la expansión y construye un hostal.

"La gente no venía. De hecho nunca se ha visto nada aquí pero cuando estuvo inseguro la gente no salía, se ausentó muchísimo. Hace como unos dos años la gente agarró seguridad y volvió.

Los fines de semanas son concurridos, muy llenos, viene mucha gente de Gómez (Palacio), de Lerdo, Torreón, incluso de Durango y Chihuahua. Ayer vino gente de Chiapas, es increíble, nos decían que el Cañón del Sumidero ahí lo tenemos".

“Ya estamos ampliando porque abajito vamos a poner un hotel y arriba vamos a poner otra palapa, igual que esta pero para más capacidad porque ya la gente no cabe, yo creo que un domingo sí andan viniendo entre 700 a mil personas, sólo en el restaurante. En la cooperativa es donde baja toda la gente y se pasea en lancha pero a la hora de la comida se vienen para acá”, detalló el chef.


DE FIN DE SEMANA

La rivera del río Nazas en este periodo vacacional luce segura. Los habitantes confirman que durante los fines de semana los rondines de la policía estatal se hacen constantemente.

Ello es necesario puesto que conductores en estado de ebriedad han llegado a colisionar cuando se topan con el ganado acostado en plena carretera o ante el desconocimiento de la vialidad sinuosa.

Para las familias el paseo en lancha se vuelve el mayor atractivo puesto que por 200 pesos que un regateo puede quedar en 150, se pueden subir hasta seis personas para disfrutar el paisaje que rebota lleno de luz en el agua de la presa.

Si se pretende llegar hasta el segundo o tercer vaso de la presa el costo se eleva puesto que el camino de ida y vuelta es de 2 horas. Los lancheros, sin excepción, lo obligarán a colocarse chaleco salvavidas.

Sin embargo este sitio turístico sólo es promocionado por los activistas que custiodian El Cañón de Fernández. Si no se cuenta con automóvil, los interesados pueden abordar un autobús de la línea Corsario que los dejará en el sendero hacia la presa.

Emmanuel Salazar, lanchero de la localidad, indicó que los fines de semana en esta temporada vacacional es cuando se disparan las visitas.

Entre una vegetación que disminuye la temperatura hasta cinco grados centígrados en el desierto lagunero y que expande el aroma de la gobernadora.

Acompañado por su pequeño hijo, refirió que suple a su padre, Juan Salazar, quien es socio de la cooperativa, que se conformó con los ejidatarios de Graseros y de los cuales se mantienen activos al menos cinco.

“Todos somos de Graseros, allá están nuestras familias. En realidad tenemos todos los servicios, pero para la escuela nomás van al kinder, primaria y secundaria. Luego para hacer la prepa los niños deben trasladarse a León Guzmán y cada día pagan medio boleto en El Corsario de las siete de la mañana, como 30 pesos diarios y eso sí está caro, pero todos van y vienen”.

Emmanuel también precisó que la sucesión entre los socios se hace necesaria pues de 40 becas, sólo 38 son detentadas por los socios. Es una tradición local, se heredan a integrantes de las familia cuando los mayores deciden concederlas a uno de sus hijos.

“En la cooperativa es seguro el acampar. Aquí en la noche se cierra el portón y la gente puede descansar en el recreativo. Ayer soltaron el agua para la presa que ahora está al cien. Ayer abrieron las compuertas y nos avisaron, lo hacen para no perjudicar a la presa grande con el agua, más arriba (en los municipios de Indé y El Oro), pero ahorita hay más parqueadero y como está, pos está bien”.

Este muchacho dijo que los turistas también pueden aprovechar en la conciencia de que si cae un pez chico, deben dejarlo en libertad.

Así de 4 de la tarde y hasta la media noche se puede realizar el intento de atrapar la Lobina bajo la vigilancia de 5 campesinos, con posibilidad de llevar 5 ejemplares a casa o prepararlos en las inmediaciones de la rivera del río.

dcr