Arcediano, la destrucción de una comunidad

Memoria de un megaproyecto fallido. Hoy se presenta un testimonio de Guadalupe Lara Lara en la sala Higinio Ruvalcaba del ex convento del Carmen
El libro estará a la venta en la presentación de esta noche.
El libro estará a la venta en la presentación de esta noche. (Cortesía)

Guadalajara

La historia de creación de infraestructura en México en su ruta desbocada a la modernidad arroja numerosos daños colaterales; de forma emblemática, los proyectos de represas, que desplazaron decenas de miles de campesinos y numerosas poblaciones desde los años 30 del siglo XX.

En la última etapa de ese siglo de ocho décadas, el proyecto de Arcediano, un embalse artificial que no se hizo en la barranca del norte de Guadalajara, pero que ocasionó la destrucción de una comunidad, representa uno de los capítulos finales del hoy cuestionado “desarrollismo” mexicano.

El diseño del abastecimiento futuro de la capital de Jalisco, según la tecnocracia del agua local y nacional, mantiene sus ojos en la zona ante la necesidad de más fuentes para una ciudad poco sostenible. De ahí la pertinencia de una suerte de memorias o bitácora de viaje durante el pasaje a los infiernos que significo para sus vidas el desplazamiento de la comunidad rural de Puente de Arcediano, la última del municipio de Guadalajara al paso de tres siglos, que presenta esta noche la activista Guadalupe Lara Lara, la más aferrada de los viejos moradores de la aldea, asociada con la investigadora  Cindy McCullingh.

“Yo vi a mi pueblo llorar. Historias de la lucha contra la presa de Arcediano” es un historial de resistencia. “La gente de mi comunidad es una gente no preparada; todos le tenían pánico al gobierno y lo que decía la iglesia era palabra de Dios. Me di cuenta de que mi comunidad me abandonó, me juzgaron como quien dice de loca, porque se me decía que si yo me seguía oponiendo mucho, sin casa me iba a quedar”, señala el testimonio de la anciana, curtida al calor de la lucha desigual.

La presa de Arcediano fue cancelada en el año 2009 y seis años después no existe reparación integral de los daños; “ el caso continúa en tribunales, el  proyecto no ha sido auditado (en 2003 Arcediano costaba  3 mil 200 millones de pesos y en 2009 terminó costando 15 mil millones de pesos), y aunque resulte increíble e inaudito en febrero del año en curso el gobierno de Jalisco anunció que resucita”, dice la directora del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec), María González Valencia.

“Ahora que han pasado los años, veo lo que hemos logrado—no yo sola, sino todos juntos los que éramos conscientes de este proyecto—el desenmascarar la verdad de ese proyecto de muerte y contaminación. Para mí ha sido sacarme un diez en mi vida”, sigue el testimonio en las páginas del libro. Estará disponible a partir de las 8 pm de hoy, en la sala Higinio Ruvalcaba del ex convento del Carmen, con presencia de la autora.

Lupita explica: “Nací en Arcediano en el año 1948, hija de Valentín Lara Vázquez y Margarita Lara Lara. Viví una niñez difícil. Fui la sexta de ocho hermanos y viví marginada por mi padre y por la pobreza. En mi comunidad sólo estudiábamos hasta tercer grado de primaria. A diez minutos estaba el otro poblado, Planta de Juntas, el cual pertenecía a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y allí había una escuela exclusiva para los hijos de esa comunidad que era de la misma CFE; ellos sí terminaban su primaria. Ellos nos decían despectivamente ‘lospuentillos’. No nos aceptaban por ser pobres. Nosotros no teníamos derecho ni a subir en el malacate—el carrito que sube por las vías tendidas del fondo de la barranca hasta la cima, donde se encuentran las instalaciones de la Comisión—, ni que las brigadas médicas nos dieran medicina, ni mucho menos a entrar a la planta de luz. Éramos los más pobres de la barranca, que ya es decir, y sin embargo estábamos bien contentos con nuestra vida”.

Esa Arcadia de estrecheces pero tranquila fue perturbada, primero por la contaminación, luego por el discutido proyecto de embalse. “Ya en el año de 1990 se abrió brecha de la CFE para Arcediano, llegando los vehículos por la entrada de San Gaspar pasando por Colimilla y las otras presas hidroeléctricas, entre barrancas sumamente peligrosas […] poco a poco el río Santiago se fue acabando, convirtiéndose en pura agua negra contaminada. Las presas hidroeléctricas de la CFE sólo generaban dos días por semana. Desde hace unos 35 años, las familias de la CFE abandonaron la comunidad. Actualmente hay tres o cuatro familias que habitan en ese lugar”.

Los años del proyecto fueron complejos. Poco a poco, bajo presiones jurídicas y psicológicas, los vecinos dejaron sola a la campesina habilitada en luchadora social, por la vía de los hechos. Pero hubo agrupaciones de la sociedad civil, como el propio Imdec, la Fundación Cuenca Lerma Lago Chapala Santiago, y el Instituto de Derecho Ambiental, que respaldaron los ejercicios legales que determinaron la suspensión de la autorización de impacto ambiental de la presa, mientras el enorme costo que adquiría el proyecto lo hacía, a juicio de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), inviable de financiar.

“Con el proyecto de la presa de Arcediano, se cometieron toda clase de anomalías con una comunidad que vivía en paz, que no ambicionaba riquezas, ya que como se vivía era lo máximo para las familias. Cuando se anunció el proyecto de la presa, se acabó con esa paz y armonía. Parecía que había llegado una epidemia mortal: las familias se desunieron, se enfermaron y lo que deseaban era huir de los malos gobiernos que los amedrentaron diciendo que la presa era un hecho y estaba encima de ellos. En quince días, barrieron la comunidad. Fue horrible ser testigo de las prisas con las que actuó el gobierno. Había gente que lloraba, rezaba, maldecía; habitantes que echaban gatos y gallinas en costales y varios de estos animales los abandonaron. Los perritos buscaban a sus amos y se echaban cerca de sus casas demolidas. Como testigo de todas estas atrocidades, he vivido la soberbia, el orgullo y la ambición de quienes acabaron mi nunca olvidada comunidad, y que sólo el espíritu maligno la habita hoy”. El libro estará a la venta en la presentación de esta noche.