CRÓNICA | POR JOAQUIN LOPEZ

Camina 4 kilómetros en busca de una oportunidad laboral

La paciencia es una virtud para Fernando Sánchez, pues llega desde la Morelos hasta la avenida Ejército a pie con la esperanza de que sea contratado por alguna de las compañías que operan en el centro comercial Altama. 

Llega desde las 8 de la mañana para ver si le dan oportunidad.
Llega desde las 8 de la mañana para ver si le dan oportunidad. (Joaquin Lopez )

Tampico

Solo con su mochila, la bendición de su señora esposa y paciencia, es como Fernando Sánchez Montero sale desde su casa en la colonia Morelos de Tampico rumbo al centro comercial Altama, con la esperanza de que sea contratado por alguna de las compañías que ahí operan.

Y lo hace caminando, son 4.2 kilómetros de distancia los que recorre, caminando, para poder trabajar de lo que sea.

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El que no haya trabajo en el sur deTamaulipas fue su motivación para apostarle a la obra de Altama, y llega hasta aquí porque sus piernas ya no dan para más, pues ir hasta refinería le resulta imposible por la distancia, y más a pie.

"Ahorita por lo pronto batallo con los pasajes, vengo a pie desde la colonia Morelos, y me regreso caminando como a las dos de la tarde, espero a algunos amigos que van a salir a comer para preguntarles cómo le puedo hacer para meterme".

Aunque dice que sabe chambear como albañil, plomero y carpintero,en realidad su oficio es ser pescador de la flota camaronera de Tampico, pero su libreta de mar se venció y no pudo zarpar con ellos en la pasada salida.

"Me motivó a venir que no hay trabajo, yo soy pescador pero mi libreta se me venció y no tengo dinero para sacarla ahorita, por eso vine a ver si conseguía trabajo aquí, tengo familia, tres hijos, mi libreta vale como dos mil y algo y no tengo dinero".

Aparte de la fe, Fernando sale de su casa con ganas, porque dice que si uno no trae ganas a qué sale.

"En mi mochila traigo mi camisa de manga larga para el jale y mis papeles, sin lonche, almuerzo en la mañana porque no vengo al trabajo seguro, ya si me contratan pues ya traigo mi lonche”.

Con poco más de 50 años de edad, el veterano pescador espera sentado por un costado de la obra, en la zona donde se levanta la segunda tienda ancla del centro comercial, pues dice que aguarda el momento indicado para entrar y abordar a algún ingeniero que le dé una oportunidad.

“De lo que caiga no voy buscando grande, lo que salga.

Hay que batallar pero de que entra uno entra, nadamás hay que tener paciencia.

No hay discriminación para darle trabajo ajóvenes y personas más grandes,nada más que hay que tener paciencia puede que agarren ahorita, mañanao pasado, hay que estar viniendo,no viene uno a lo seguro”.

A su lado esperan otros dos adultos mayores un chance para trabajar,también con sus mochilas preparadas con sus documentos laborales, y asícomo ellos el escenario se repite entodo el perímetro del mall.

“En todo alrededor de la construcción hay gente esperando, son varias compañías, por eso digo que hay que buscarle, no viene nada mas auno, hay que darle la vuelta, muchos dicen que hay que meterse a buscara los ingenieros pero hay que entrar con casco y yo no tengo, sino me hubiera metido y no tengo dinero para comprar, voy a conseguir uno para meterme”.

El hombre solamente tiene la primaria terminada, pues en su infancia logró cruzar a Estados Unidos a trabajar con los pescadores de aquel país.

“Por lo pronto le pego a la obra, voy juntando poco a poquito para mi libreta y me regreso al mar apescar”. 

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IMRJ