Vivir en silencio: los retos que enfrenta la comunidad sorda

Los problemas auditivos representan la tercera discapacidad más  frecuente en Jalisco.
La discapacidad auditiva se refiere a la pérdida de la audición o la reducción de la habilidad para oír claramante, lo que se conoce como hipoacusia
La discapacidad auditiva se refiere a la pérdida de la audición o la reducción de la habilidad para oír claramante, lo que se conoce como hipoacusia (Especial)

Guadalajara

José Octavio Modesto Carrillo Arámburo jamás en su vida ha escuchado un sonido, pues su sordera, como a la mayoría de los jóvenes y niños que la presentan en este país, le llegó en el nacimiento. A sus 19 años ha logrado vencer todos los obstáculos que significa vivir en silencio, sin que la gran mayoría de personas a su alrededor se enteren siquiera de su condición de discapacidad auditiva, a no ser que no la exprese al comunicarse a señas.

El joven es el orgullo de la familia. Terminó la preparatoria con un promedio de 9.9 que le valió una beca para cursar la carrera de Administración de Empresas en la Universidad del Valle de Atemajac (Univa), donde ha aprobado el primer curso con similar calificación y tiene planes a futuro, para lo cual admite, ha sido fundamental el apoyo de su madre, Aida Araceli Arámburo Osuna, presidenta de la Asociación Deportiva, Cultural y Recreativa Silente de Jalisco A.C.

Este organismo civil fue fundado en 1981, y en más de tres décadas ha picado piedra abriendo caminos para la inclusión de las personas sordas en todos los ámbitos y para que puedan superar la gran discriminación que enfrentan, aún en la actualidad.

Los actos discriminatorios derivan de las limitaciones para comunicarse e interactuar con el resto de la población que tiene una persona sorda –basta simplemente que les den la espalda y no se enterarán de lo que sucede- lo cual propicia problemas de inserción escolar, laboral y social. Aquí un dato que pone en perspectiva la dimensión del fenómeno: En México, tres de cada diez personas con sordera son analfabetas, según lo registrado por el Censo General de Población y Vivienda 2010 del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), el cual detalla que 36 de cada 100 mujeres y 25 de cada 100 hombres sordos mayores de 15 años están en condición de analfabetismo.

No saber leer ni escribir aumenta la vulnerabilidad de la persona y aunado a la discapacidad auditiva, pues supone una barrera mayor para la comunicación e interacción con el entorno.

La discapacidad auditiva se refiere a la pérdida de la audición o la reducción de la habilidad para oír claramente (hipoacusia) y puede variar desde la más superficial hasta la más profunda, a la cual comúnmente se le llama sordera. La mayor parte de las personas sordas lo fueron hasta la edad avanzada, debido al deterioro físico del órgano del oído propio del envejecimiento, pero 30 por ciento –una cifra nada despreciable- corresponde a menores de 29 años de edad. En este caso, la principal causa que origina esta discapacidad, son problemas en torno al nacimiento, una buena parte de los cuales pudieron prevenirse con un buen control prenatal y/o una oportuna y adecuada atención en el parto, destaca el informe Las personas con discapacidad en México, una visión al 2010, del INEGI.

El problema es distinto entre quienes aprendieron a hablar antes de quedar sordos y quienes nunca oyeron.

“Hay mucha discriminación porque gran parte de los padres, cuando saben que sus hijos son sordos, sueñan que algún día van a poder hablar y, pues, sí podrán hablar, pero realmente nunca van a dejar de ser personas sordas”, describió Araceli Arámburo, tras señalar que en ese afán paternal, niegan a los chicos el derecho a integrarse a comunidades y grupos de personas que tienen esta discapacidad e incluso, rechazan que aprendan la lengua de señas. También existen instituciones en contra del uso de esta lengua.

El lenguaje de señas es la lengua de las personas sordas. No es una lengua universal, cada país tiene su propia lengua, en el caso de México se conoce como Lengua de Señas Mexicana (LSM). En su opinión –respaldada por la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad- los individuos con sordera deben contar con acceso a su enseñanza.

“Lo más importante es tener la identidad. Identificarse y aceptarse como personas sordas, de lo contrario, el que no puedan identificarse, es también una discriminación, es estar perdidos. Obligar a que los niños sólo aprendan a leer los labios e intenten hablar, motiva a que no se acepten como son; además no siempre van poder leer los labios y se pierde mucha información cuando hay varias personas”, añadió la entrevistada.

Comentó que para abatir los rezagos educativos de la población con discapacidad auditiva se requiere difundir el aprendizaje en tres vertientes: la lectura de los labios, visualizar y entender los gestos y la lengua de señas.

Por su parte, María Elena Díaz de Sandi, secretaria de la Asociación Deportiva, Cultural y Recreativa Silente de Jalisco, compartió que el uso de la lengua de señas data de 1865. “Aquí en Guadalajara, el presidente Benito Juárez impulsó un proyecto para atender a las personas sordas y se creó la primera escuela para atención de los chicos sordos. A partir de ahí se comenzó a utilizar la lengua de señas. Llevamos ya casi 150 años conservando nuestra cultura de la lengua de señas”.

El secretario ejecutivo del Consejo Estatal para la Atención e Inclusión de Personas con Discapacidad (Coedis), Héctor Figueroa Solano, admitió que hay reticencias, incluso en las familias con miembros sordos, a aprender la lengua de señas. “Es un tema cultural que tiene connotaciones de muchas generaciones atrás… Parejas de personas sordas no quieren que sus hijos sean sordos, pero hay un debate entre quienes hablan del implante coclear o el lenguaje de señas”.

Agregó que sin duda el lenguaje de señas “reúne a las personas sordas en una comunidad y es su medio de expresión. Su discapacidad es que no pueden escuchar y aprenderlo es lo que rescata esta parte. La ONU nos recomienda el uso del lenguaje de señas y contar con intérpretes”.

El funcionario comentó que la reciente reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones incluyó la obligación de los noticieros de televisión de contar con un intérprete de lengua de señas, subtítulos o closed caption, durante todo el programa informativo. “Es un paso que dará herramientas distintas para que las personas sordas puedan tener acceso a la comunicación”, dijo.

El titular del Coedis citó que el 10 por ciento del total de los jaliscienses con discapacidad tienen problemas auditivos. Son alrededor de 30 mil personas que viven con dificultades para oír, aún con aparatos.

 

 

NÚMEROS EN MÉXICO

12 de cada 100 personas tienen dificultad para oír, aún con aparato auditivo

4 de cada 10 personas adquirieron su discapacidad en edad avanzada, debido al deterioro físico propio del envejecimiento

2ª causa de discapacidad auditiva son enfermedades tales como infecciones severas del oído

1.5 a 2 de cada 10 casos de sordera se originan por problemas alrededor del nacimiento: factores hereditarios, enfermedades eruptivas de la madre (rubéola, sarampión, varicela), ingestión de medicamentos en el embarazo, incompatibilidad sanguínea, parto prematuro, uso de maniobras, fórceps mal aplicados

1 de cada 10 casos de discapacidad auditiva derivan de accidentes y un porcentaje menor se engloba en “otras causas” 

62 es la tasa de discapacidad auditiva por cada 100 mil habitantes en México. Jalisco se encuentra por debajo de la media nacional con una tasa de 57 por cada 100 mil habitantes

10.31 por ciento del total de los jaliscienses con discapacidad presentan problemas auditivos (29 mil 960 personas)

3 de cada 10 personas con sordera es México son analfabetas: 36 de cada 100 mujeres y 25 de cada 100 hombres sordos mayores de 15 años

84.3% de los niños entre 6 y 11 años con discapacidad auditiva acude a la escuela. Después de esta edad el porcentaje se reduce

Fuente: Censo General de Población y Vivienda 2010. Inegi