Estado perdería la posesión del paraje El Salto

La familia de la dueña del 50 por ciento del predio ubicado en el municipio de Zaragoza entabló una demanda por despojo de uno de los copropietarios.
El parque ha funcionado  como polo de atracción turística del sur del estado.
El parque ha funcionado como polo de atracción turística del sur del estado. (Roberto Alanís)

Monterrey

Un despojo cometido hace 28 años tiene en riesgo el control del Gobierno del Estado sobre uno de los parajes más emblemáticos de Nuevo León, la cascada El Salto en el municipio de Zaragoza, en torno al cual se construyó un desarrollo turístico.

Bonifacio Aguilar Grimaldo engañó a una familia, presuntamente falsificó documentos y firmó un fideicomiso con el Gobierno Estatal para la explotación de este paraje natural ostentándose como apoderado especial.

En 1986, durante el gobierno de Jorge Treviño Martínez se integró el Fideicomiso Zaragoza, con el objetivo de proyectar turísticamente el sitio.

En vías de extinción de dicho Fideicomiso como parte de las acciones del POFIF, ahora se encuentra en posibilidad de ser invalidado por un tribunal judicial, y así podría restituirse el terreno donde se encuentra este paraje a la familia Cerda López, quienes abrieron un juicio de inexistencia por falta de voluntad en su calidad de legítimos propietarios y usufructuarios de los bienes del El Salto.

Hace seis años que la firma de abogados Díaz y Asociados inició el juicio para restituir los bienes a la familia.

La resolución está detenida a causa de un incidente de incompetencia por declinatoria promovido por el Gobierno del Estado, arguyendo que el trámite debió hacerse por medio de un juicio mercantil y no por la vía civil, buscando con ello que se nulifique todo el procedimiento y que la familia Cerda López vuelva a iniciar el juicio.

Este incidente está desde enero de 2013 en trámite ante el Pleno del Tribunal Superior de Justicia de Nuevo León, sin resolverse.

El despojo

En 1969 el terreno de 380 hectáreas en Zaragoza donde se ubica El Salto fue vendido pro in divisio (sin subdivisiones) a Erasmo Cerda Romo, Guadalupe Peña Luna, Manuel Édgar López Flores y Bonifacio Aguilar Grimaldo, en partes iguales de 25 por ciento.

El 15 de marzo de 1971, la señora María Nieves López Villanueva compró la parte de Erasmo Cerda Romo y su esposa.

El 23 de octubre de 1975, López Villanueva adquirió otro 25 por ciento a David Peña Castillo, hijo y heredero de Guadalupe Peña Luna, haciéndose dueña del 50 por ciento de los terrenos de El Salto.

Pero en 1986, Bonifacio Aguilar Grimaldo acudió con la señora María Nieves y le aseguró que el Gobierno del Estado había expropiado el terreno para hacer un parque.

Sola y con dos hijos pequeños, la señora no resistió el acoso de Aguilar y se mudó a Monterrey.

Unos meses después, el 17 de septiembre de 1986, Aguilar Grimaldo firmó como apoderado especial del Fideicomiso Zaragoza.

En el contrato aseguró ser apoderado, sin justificarlo, de Manuel Édgar López Flores, Armando Villanueva Haro, María del Refugio Lara de Villanueva, María Nieves López Villanueva, Amelia Fraustro de Aguilar y la sucesión de Erasmo Cerda Romo, a través según de su albacea, Josefa Hernández Lizcano, esta última ni siquiera era ya la propietaria del terreno, porque ya había salido de su patrimonio desde el 15 de marzo de 1971.

Aguilar Grimaldo llevó a la celebración de este fideicomiso documentos falsos para ocultar los contratos de compra venta de López Villanueva, incluso consiguió certificados de libertad de gravamen apócrifos con los nombres de los dueños anteriores, mismos que fueron signados “por autorización” el mismo día que se solicitaron y no por un registrador autorizado, donde refieren que no existían anotaciones marginales de movimientos de compraventas.

Pero en el índice de antecedentes de propiedad de la escritura del terreno contempla claramente las dos anotaciones marginales:

“El 25% fue adquirido por la señora Nieves López Villanueva el mismo p/a sus hijos Marco Antonio y Claudia Isabel Cerda López al Sr. Erasmo Cerda Romo, anotación que data desde el día 22 de octubre de 1975”.

La anotación de la segunda compra que Nieves López hizo quedó inscrita ante el Registro Público de la Propiedad y del Comercio bajo el número 17, volumen 16, Libro 1975, 1976, de la Unidad Zaragoza.

Ni los nombres, ni las firmas de María Nieves y sus hijos aparecen en dicha celebración del Fideicomiso Zaragoza, que quedó inscrito en la escritura pública 5023, que sólo firma Bonifacio Aguilar Grimaldo y el entonces gobernador, Jorge Treviño Martínez, y varios integrantes de su gabinete.