El partido de México se vivió en plazas públicas

En la Plaza de la Liberación, en el Centro tapatío, también colocaron pantallas para observar a la Selección Nacional en el Mundial de Brasil.

Guadalajara

La ciudad de Fortaleza, la emoción y pasión del Estadio Castelao se trasladaron por dos horas hasta la Plaza de las Américas en Zapopan. Más de 500 personas se reunieron para ver cada detalle, exigir al árbitro, hacerla de entrenador, aplaudir al héroe Guillermo Ochoa y gritar en cada saque de meta de Julio Cesar.

A eso de las 14:00 horas el calor se siente fuerte en la zona metropolitana y ni el techo colocado en la plaza hizo bajar las altas temperaturas. Aún así no fue factor para que los estudiantes y trabajadores que se escaparon y aquellos que pasaron por casualidad en la zona disfrutaran del buen partido que brindaron las selecciones de Brasil y México.

El ambiente fue futbolero, de un estadio Jalisco lleno. Las porras de “¡México, México!” se escuchaban fuerte y retumbaban. Los gritos de las mujeres cuando supieron que a la cancha entrarían el Chicharito y Raúl Jiménez fueron muchos y las risas de las caras y palabras que se podían leer en el rostro de Miguel Herrera hicieron la tarde.

Porterías, futbolitos, cascaritas, edecanes, la venta de papitas, caras pintadas, camisas verdes y algunos que lograron meter cervezas, fue parte del color de una ciudad de Jalisco convertida en una sede del mundial de Brasil.

Mientras tanto, en otra parte de la zona metropolitana se escuchaba el “¡sí se puede, sí se puede!” por parte de los cientos de aficionados que acudieron al Centro Histórico de Guadalajara para presenciar en pantallas gigantes el encuentro que dejó un empate con sabor a victoria.

Minutos antes de las dos de la tarde la Plaza de la Liberación se tiñó de verde, cientos de personas comenzaron a llenar los espacios públicos habilitados por el gobierno del estado y el Ayuntamiento de Guadalajara sin importar haberse ausentado de su trabajo o salirse de la escuela.

“Venimos a apoyar a la selección mexicana que va a ganarle a Brasil dos a uno” —¿Se salió del trabajo? “Si, bueno, hoy no fui, mejor me vine con mis hijos a ver el partido, ya mañana a ver que nos dicen”, dijo doña Alejandrina, asistente a ver el partido.

“Nos salimos de clases para venir a ver el juego, hay que apoyar a la selección” —¿Y de aquí a dónde? “Pues a la Minerva a celebrar que va a ganarle México a Brasil y de ahí a seguirla”, dijo Rubén, estudiante de Mercadotecnia. 

En Plaza Guadalajara el escenario era similar, niños, niñas jóvenes y adultos que aprovecharon las pantallas apoyaron en todo momento al tricolor.

400 eufóricos tapatíos celebraron el empate

“¡Quiten La Minerva y pongan a Memo Ochoa!”, gritaba un eufórico aficionado a la selección nacional mientras la policía le quitaba una cerveza para evitar conflictos.

Memo Ochoa, el ex jugador del América, desbancó a los ídolos locales y fue encumbrado por encima de San Oswaldo y de Javier Hernández, hoy no había tiempo para nadie más. Guillermo I. El reinado de Ochoa en Guadalajara.

Al culminar el partido unos 500 aficionados de la selección nacional se dieron cita en La Minerva, ese lugar mítico reservado a las grandes hazañas deportivas fue asaltado por gente de verde y rojo que gritaban y celebraban, sí, un empate que sabe a mucho, un empate que sabe a triunfo.

Los típicos cánticos como el Cielito Lindo o el “dónde están los brasileños que nos iban a ganar” eran los éxitos musicales de la tarde tapatía.

La gente cerró La Minerva, no eran tantos pero la orden del jefe de Vialidad y Transporte fue “evitar accidentes y por eso cerramos la calle” y el caos a unas cuadras estaba con todo, colapsadas las calles cercanas a La Minerva, pero los 400 presentes bailaban y disfrutaban como si fuera la final de la Copa del Mundo.  (Jesús Hernández Téllez/Guadalajara)

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A VIVA VOZ

Jesús Gómez Fregoso

Historiador

Justo empate con sabor a triunfo memorable. México desde el primer minuto hasta el último jugó con inteligencia, categoría y garra.

 

Otto Wagner

Economista

Fuimos del mal augurio a la buena sorpresa. Pasamos del “apenas fuimos” al tú por tú con el favorito de muchos. Ganamos, no hay duda. Somos más que hace una semana. Y en la vida, hay que estar bien parado —si no pregúntenle a Memo Ochoa—. Ahora somos dos los equipos de América que ya estamos acariciando el cuarto partido. ¡Vamos ahora contra el fútbol europeo!

 

Jaime Tamayo Rodríguez

Investigador de la UdeG

A pesar del empate Brasil juega mucho mejor que México, o como dijo Lula, en México “todo está peor que en Brasil”. En inequidad social, en pobreza, en debilidad democrática, en corrupción y en dependencia y subdesarrollo económico estamos mucho peor. Sin duda tenía razón Peña Nieto cuando dijo que estaba en “esta justa deportiva el poder probar que sí podemos frente al mundo entero”.
Le ganamos a Camerún, ya estamos por encima de África. Igual que sus señores de la guerra, los nuestros también comen corazones humanos, esclavizan niñas y tienen su ejército de niños soldado. Y sus gobernantes como los nuestros son sátrapas vestidos con elegante ropa de marcas internacionales.

 

Esther Franco

Auxiliar administrativo de la UdeG

Aunque fue un empate los mexicanos mostraron muy buen nivel. Nunca perdieron el control del partido. Nuestro portero tuvo un inmejorable desempeño en la cancha. Con esta actuación ante Brasil México escribió una página en la historia de las copas mundiales. ¡Ojalá que esto nos dé ánimos para resaltar en otras cosas positivas!