CRÓNICA | POR ARISTEO ABUNDIS

“Me parte el alma, pero no me voy a quebrar, por mi hija”

El lunes fue cerrada la casa de gobierno que gestionaba trámites a cientos de veracruzanos del norte del estado.

Pánuco

Sentada con su pequeña hija en los brazos, bajo una cartulina en donde empleados de la casa de gobierno se manifiestan como, "hartos de que nos quiten los empleos y bajo la pregunta ¿gobernador que está pasando?", Francisca Ruiz madre de Frida, "la niña de cristal", denominada así por la enfermedad congénita que le aqueja y que requiere permanente tratamiento médico y medicamento, literalmente quiebra la voz y señala: "esto me parte el alma".

Asegura (con una mezcla evidente de tristeza), aunque de viva voz señala que también es de rabia, que esta decisión de pretender cerrar la dependencia de casa de gobierno le está complicando toda su vida, pues en esta dependencia encontró interlocución, apoyo, gestoría y vinculación ciudadana, en tal magnitud que cientos de personas han realizado actos de apoyo en su favor para que la menor sea atendida de manera especializada.

Indica que tiene ganas de llorar pero no quiere "quebrarse" ante la adversidad, y además sabe que su hija de tan solo cuatro años y medio de edad siente por lo que está pasando, "no ve las caras normales de la cotidianidad de la oficina a la que ha acudido cientos de veces, ella presiente que algo malo pasa".

Francisca Ruiz hace una pausa, eleva su mirada al cielo y de inmediato ve a su alrededor como emitiendo una plegaria para dedicarla a quienes reconoce han sido sus ángeles guardianes, los empleados de esta dependencia que ahora –dice- por una decisión equivocada pretenden desaparecer y dejar en el abandono a miles de familias que tienen este único vínculo con el gobierno, que no tienen dinero para trasladarse a la capital del estado y pedir apoyo, que tampoco pueden perder tiempo en traslados porque, cada hora que pierden es dejar a su familia sin comer.

Dice desconocer de cualquier interés político o de grupos como se especula, pero señala que lo que sí le queda bien claro es que, "quienes han decidido desaparecer esta ofi cina no tomaron en cuenta la importancia que tiene para la vida de personas como mi hija"; le arrebatan la posibilidad de una vida digna y así le arrebatan las posibilidades de apoyo y de intermediación ante los esquemas de gobierno a muchas familias del Norte de Veracruz.

Insiste, "no me voy a quebrar, pero si quiero que se sepa que al igual que muchas personas tengo indignación por lo que pasa, nos hablan de apoyos, de buenos resultados y de diferentes beneficios de los que no quiero dudar, pero que no tiene coherencia expresarlos si cierran lugares que sí sirven a la ciudadanía".

Este martes, la casa de gestión del gobierno del estado en Pánuco, fue visitada de manera intermitente por cientos de personas que en ir y venir preguntaban por sus trámites y gestiones, todos manifestaban molestia y se retiraban, Francisca y su pequeña Frida prefirieron quedarse para al menos solidarizarse con quienes durante mucho tiempo se han solidarizado con ellas: los empleados de la dependencia.