CRÓNICA | POR SANDRA SOSA

“En servicios de salud se nos sigue discriminando”

El próximo 5 de junio cumplirán su primer aniversario de bodas, luego de haber hecho historia con su unión.

No descartan tener hijos por adopción o inseminación artificial.
No descartan tener hijos por adopción o inseminación artificial. (José Luis Tapia)

Tampico

En la lucha por el respeto y los derechos como ciudadanos, en Tamaulipas se logró el primer matrimonio igualitario, hace un año (5 de junio) una pareja de lesbianas contrajo nupcias en Tampico, sin embargo en los servicios de salud la discriminación persiste.

Paola Fernández, lesbiana y en su calidad de esposa se han encontrado con trabas para que en el Hospital Regional pueda recibir atención médica que su esposa Jessica Castillo como trabajadora de Pemex le corresponde.

El matrimonio de lesbianas, planea tener un hijo en el largo plazo, no sin antes estabilizare económicamente y como familia.

"Ganarse el respeto en la familia no ha sido fácil, pero ya se logró, no obstante la discriminación en los servicios de salud no se han erradicado, es una prueba de que la homofobia continúa, yo me di cuenta desde niña que me gustaban las mujeres, es algo con lo que ya naces", indicó.

Expuso que con el apoyo del movimiento Matrimonios Igualitarios e integrante de la Comunidad LGBTTTI (Lésbico, Gay, Bisexual, Travesti, Transgénero, Transexual e Intersexual) desde el 2015 se convirtió en la esposa de Jessica, el trámite legal no fue fácil y la aceptación familiar fue complicado, no obstante los padres de cada una han comprendido que son seres humanos y que a pesar de sus preferencias sexuales tienen el derecho a ser felices.

De igual forma, en el ámbito laboral la relación de esta joven pareja fue de comentarios controvertidos y aunque fue un proceso difícil para lograr la aceptación de los compañeros, llevan una vida tranquila.

"En lo único que hemos tenido dificultades es para el registro en el hospital Regional de Petróleos Mexicanos, porque nos dicen que el sistema no detecta el cambio, hemos peleado nuestros derechos de salud y hasta la fecha seguimos insistiendo porque Jessica es mi esposa y como tal me tiene que registrar para que yo pueda ser atendida por los médicos", aseveró.

Paola, recordó que desde su niñez su inclinación sexual fue hacia las niñas, se percató que siendo mujer, sus gustos eran por las personas del mismo sexo, es decir que desde pequeña supo que era lesbiana, con el paso de los años sus padres tuvieron que aceptar y apoyar a su hija como debe ser, con estudios, atenciones y festejos en cada cumpleaños.

"Mis padres siempre me apoyaron y eso me dio fuerzas para seguir adelante, yo no me avergüenzo de mi condición ni mucho menos de mis preferencias sexuales, soy lesbiana y no tengo porque sentir pena alguna, por el contrario en esta lucha por conseguir el matrimonio igualitario se nos han acercado más parejas del mismo sexo que buscan porque han sido discriminados y nos dicen que hemos avanzando y quieren formar una familia", señaló.

Cabe destacar, que Paola Fernández y Jessica Castillo unieron sus vidas en legítimo matrimonio y con ello se convirtieron en la primera pareja en Tamaulipas en hacerlo, el enlace matrimonial lo realizó el oficial segundo del Registro Civil en Tampico, Astrid Lattuada, quien se convirtió en la primer titular en Tamaulipas de casar a una pareja del mismo sexo.

Paola y Jessica contrajeron matrimonio luego de presentar un amparo ante el Juzgado Noveno de Distrito, alegando que el Código Civil en Tamaulipas era discriminatorio y se les dio la razón, junto con otras 67 parejas del mismo sexo del municipio de Tampico que querían poder casarse.

Al paso de un año, la pareja de lesbianas, no descarta tener hijos, para ello buscarán las opciones que sean necesarias: la adopción o en su caso la inseminación artificial, lo más importante es nuestra unión matrimonial y que contamos con el apoyo de nuestros padres.

"Si planeamos en un futuro tener un hijo como toda pareja, pero bueno será en su momento, lo estamos planeando porque queremos disfrutarnos un poco más como esposas, salir de viaje, amueblar más nuestra casa, tenemos ocho años de relación de amor, hemos sido bien aceptadas por nuestros familiares, no hemos sido rechazadas y eso nos ayuda en mucho como seres humanos, como lesbianas que somos", expresó.

Las dos jóvenes dijeron vivir muy felices, ya que el amor que las une supera cualquier situación de crítica o morbo.