“No me dejan poner un suero, pero es algo que sé hacer”

Don Eladio García Rodríguez, de 71 años, quien perdió su pierna derecha, cuida carros, pero su deseo es continuar con su verdadera vocación: ser paramédico.
Don Eladio cuida carros afuera de un hospital, pero tiene otras habilidades.
Don Eladio cuida carros afuera de un hospital, pero tiene otras habilidades. (Leonel Rocha)

San Pedro Garza García

Aunque por casi tres décadas laboró como paramédico, un descuido con su salud llevó a don Eladio García Rodríguez a perder su pierna derecha, lo que propició la pérdida de su trabajo.

Al igual que don Eladio, de 71 años, habitante de San Pedro Garza García, en Nuevo León se repiten las historias. Tiene un trabajo algo “informal”, pero le gustaría regresar al socorro de personas.

“Mi vida ha cambiado mucho, después de quedar así (sin la pierna derecha), es más complicado. No me dejan poner un suero o tomar la presión, pero es algo que sé hacer a mil maravillas”, dijo.

Por 25 años trabajó en los principales cuerpos de socorro de Nuevo León. La Cruz Roja y la Cruz Verde dieron cuenta de don Eladio.

“Empecé de socorrista a los 28 años en la Cruz Roja de San Pedro, luego me cambiaron a ser guardia de Monterrey”, indicó. 

Incluso conoció a Emilia Díaz, quien en ese entonces fue directora de la Cruz Roja, una de las personas que intervino de manera secundaria en la muerte de don Eugenio Garza Sada.

“Emilia Díaz fue muy buena como directora de la Cruz Roja de Monterrey, a ella la cambiaron a Chihuahua cuando mataron a don Eugenio Garza Sada, porque dio la orden de mandar una unidad de auxilio, pero el operador no sabía bien a dónde iba a ir y no llegó tan a tiempo”, contó.

Con toda su experiencia en el sector de salvar vidas, ha propuesto a directores de Protección Civil, como el de San Pedro, Ismael Contreras, dar clases de socorro, pero no ha corrido con suerte.

“El otro día les dije a una autoridad que iban a hacer unas plazas que dieran clases de RCP (reanimación cardiopulmonar). Yo les decía que les apoyaba.

“Después le dije a Ismael Contreras, el director de Protección Civil, pues anduvo hace años de ayudante conmigo en la ambulancia… me comentó que sí, pero que luego me decían, total ya hace como tres meses y no”, manifestó.

Actualmente don Eladio vive en la colonia Plan de Ayala en el número 189 de la calle Palmas en San Pedro. Desde su hogar se va en silla de ruedas hasta la avenida María Cantú, cerca de la clínica 7, donde ahora se dedica a cuidar carros y a ganarse unos pesos.

“Ahorita cuido carros, pero lo difícil es que llueve y no puedo estar en el agua, y cuando me pongo malo por cualquier cosa, no puedo ir”, dijo.

Una de las anécdotas que le han llevado a convencerse que aún tiene capacidades de paramédico, fue una vez que ayudó a una persona a las afueras del hospital de donde cuida los coches. 

“Levanté a un señor en la clínica 7 que se cayó, fui y le di respiración de boca a boca y todo. Me bajé de la silla (de ruedas) y fui porque había necesidad, no iba a esperar a que se perdiera el tiempo, perdiéndose el tiempo, se pierde la vida”, relató.

Fue en el patio de la clínica 7, agregó, fueron y les hablaron a los camilleros para ver la situación. Sin embargo, nunca esperó la reacción de los socorristas. 

“Me regañaron, me dijeron: ‘Quítate’, quién sabe qué cantidad de cosas me dijeron y les dije: ‘Cálmense, soy paramédico’”, dijo. Algo que poco les importó. 

“Siguieron alegando las personas y les dije: ‘Lo que deberías hacer es checar para ganar tiempo’, ya después me fui”.

A estas alturas, afirmó don Eladio, seguirá al cuidado de los carros, pero asegura que aquellas personas con capacidades diferentes que pueden hacer algo muchas veces algo mejor que las que se encuentran en los puestos actuales. Es cuestión de creer, dijo.