Madre que lucha contra enfermedad en los huesos

Ha tenido cuatro cirugías, pese a todo Gaby celebra estar viva y el ser madre.
 Gaby, madre con osteomalacia congénita
Gaby, madre con osteomalacia congénita (Nacho Reyes)

Guadalajara

Tras cuatro cirugías y 14 años de padecer osteomalacia congénita, una enfermedad que le descalcificó sus extremidades y la hizo perder peso, Gaby va recuperando su vida con enorme fe y ahora celebra junto a sus cuatro hijos el 10 de mayo

 

Gabriela  Alonso González, tiene 42 años, hace 14 años comenzó a perder movimiento y fuerza en sus extremidades a tal grado de llegar a depender de otros para moverse. Sus pequeños hijos en todo momento estuvieron con ella para apoyarla.

 

“Llegó el momento cuando me entró la depresión que decía no quiero ver a nadie, déjenme en mi cuarto,  váyanse, déjenme sola le decía a mi mamá, vete llévese a mi hijos y afortunadamente llegaron unas personas que me hablaron de las manualidades de aquí del DIF, los apoyos de la iglesia y fui para estar más tranquila y aceptar, así como dice la palabra yo la aplique mucho en mi vida, que dios no nos da más allá de lo que no podamos resistir”.

 

Ahora, aquellos pequeñitos que estuvieron en todo momento con su madre, vistiéndola, dándole de comer, llevándola al baño, apoyándola en todo ya son unos hombres de 23, 19, 15 y 13 años.

 

“Cuando mi hijo más pequeño tenía tres meses yo caí al hospital internada dos meses porque se me fracturaron las dos caderas y de ahí fue operación tras operación llevó cuatro cirugías de cadera y la del tumor del talón”.

 

Cuando Gaby comenzó a padecer osteomalacia congénita, su esposo la abandonó dejándola sola con sus tres pequeños niños.

 

“Me dijo chueca y con tres hijos quien te va a querer, aprende a mi que yo tengo salud, dinero y tengo muchas cosas,  tu ya no me sirves como mujer y vete como estas caminando, ya  me da pena.  A los dos meses me encontré a mi pareja actual y él me aceptó con mis hijos, mantuvo a mis hijos nueve años y hasta ahorita el  está aquí”.

 

Con muchas carencias pero con una fe inquebrantable, Gaby logró que sus dos primeros hijos terminaran la secundaria y el tercero que  está por culminarla.