"Yo no acepto a un niño discapacitado"

El número de solicitantes en búsqueda de ser padres adoptivos sobrepasa el de niños que pueden ser adoptados. Ante esto, podría parecer que ellos tienen una familia asegurada, pero no es así.
Hay quienes prefieren esperar largo tiempo que adoptar un niño discapacitado.
Hay quienes prefieren esperar largo tiempo que adoptar un niño discapacitado. (Foto: Roberto Alanís)

Monterrey

Cerca de 150 expedientes con solicitudes de adopción se encuentran en lista de espera ante el DIF de Nuevo León. Se trata de matrimonios, hombres y mujeres solteras que "compiten" para convertirse en padres adoptivos.

La lista de niños legalmente en condiciones de ser adoptados no llega ni al 10 por ciento de quienes buscan hacerse cargo de ellos, ante ello cualquiera pensaría que estos menores tienen una familia asegurada, sin embargo, no es así...

En muchos de los casos el anhelo y la ilusión de ser padres se detienen ante la posibilidad de adoptar a un menor con algún tipo de discapacidad. Entonces los niños simplemente se quedan ahí, en los albergues del DIF, a la espera de una familia adoptiva que no llega.

Aunque no todos los aspirantes a adoptar un niño cuentan con el perfil o el tiempo para atender a un menor con parálisis cerebral o ceguera, otros prefieren esperar a que un infante de entre 0 a 3 años, sin discapacidad de ningún tipo, sea liberado legalmente para ser adoptado.

Una suerte similar tienen los menores que han sido víctimas de abuso sexual, maltrato físico y psicológico, o alguna otra circunstancia trágica en su biografía que terminan por disuadir también a las familias que buscan adoptar a un menor.

Estos pequeños se encuentran en el Centro Capullos. Son menores de cero a 18 años que diariamente conviven como hermanos, acuden a sus realizar sus actividades escolares en escuelas públicas y otros más dentro de la misma institución.

Al ver llegar a algún adulto gritan "mamá, papá", ante la posibilidad de que se conviertan en sus nuevos padres.

Sin embargo, el proceso legal no es rápido. Actualmente en el internado del Centro Capullos del DIF Nuevo León hay cerca de 240 menores bajo el resguardo de voluntarios, maestras, psicólogos, abogados, médicos y trabajadoras sociales.

Ellos llegaron al lugar al ser reportados como víctimas de maltrato físico o psicológico por parte de sus padres biológicos.

Sin embargo, de estos 240 niños y adolescentes sólo 25 se encuentran en condición de ser adoptados, ya que el resto sí tiene a sus padres, aunque no pueden permanecer a su lado debido a que la autoridad no los considera aptos para hacerse cargo de sus hijos, ya sea por problemas económicos o psicológicos que afectan a los menores.

A su vez, de estos 25 que pueden ser adoptados, 15 están en proceso de integración, es decir, conviven con sus posibles familias dentro del centro a fin de garantizar la adaptación entre padres e hijo, mientras que otros más, al contar con una discapacidad o problema de salud no son considerados por los solicitantes que se encuentran en la lista de espera.

Perla Enriquez Villarreal, coordinadora del Departamento de Adopciones en el Centro Capullos, indicó que la institución trabaja en defender los derechos de los niños con discapacidad, pues vivir en familia podría ayudarlos a mejorar su estado de salud.

"Hay quien te dice 'yo sí acepto a un niño con discapacidad', hay quien te dice 'yo no acepto a un niño con discapacidad'", explica.

Enríquez Villarreal narra que hace algunas semanas semanas se hizo un coloquio sobre el derecho de los niños de vivir en familia, donde aparece la figura de los niños con discapacidad, quienes también tienen este derecho.

"Hemos trabajado para que se puedan dar las adopciones y se han ido en adopción niños con discapacidad, con parálisis cerebral, con ceguera y tienen el mismo derecho que los otros niños de vivir en familia. Se trabajó por eso".

Sin embargo, la mayoría de quienes aplican para adoptar un niño rechazan de antemano la discapacidad.

"Tengo 15 en integración y el resto está liberado legalmente para que inicie el proceso de integración, pero por ejemplo, una bebé que por la negligencia de la madre por no atenderse durante el embarazo, ella no tiene sus glóbulos oculares, es invidente, tiene una malformación en el corazón, tetralogía de Fallot y tiene una displasia de cadera, pero de los 150 solicitantes que yo tengo nadie dijo ´sí yo me llevo a la niña invidente'".

Una circunstancia que también dificulta el proceso de adopción es cuando se trata de hermanos o de menores de una edad más avanzada, pues la política del DIF es hacer lo posible por no separarlos.

"Hay un grupo de tres hermanas, están liberadas legalmente pero tienen 8, 9 y 11 años, ¿quién va a llegar y dice 'yo quiero tres hijas preadolescentes'?, y lo que buscamos es que se vayan juntas.

"Entonces trabajas el día a día por cada persona que se sienta aquí les dices: hay grupos de hermanas, hay niños con discapacidad".

Los niños cuentan con todo lo necesario para sobrevivir, reciben alimento, educación, vestimenta, en ocasiones acuden a parques de diversión acompañados de un voluntario.

El centro es amplio para practicar cualquier clase de disciplina e incluso cuentan con una alberca en el lugar. A pesar de que tienen lo que necesitan, no se compara con vivir en familia, declaró la coordinadora de adopciones.

"El año pasado llegó una pareja y dijo, 'yo quiero a un niño con discapacidad'. Pregúntame si hizo fila de tres años y medio, claro que no, y el niño que tiene parálisis infantil está en su casa con sus padres, ha avanzado bastante, es un gran logro y esta pareja tiene tres hijos biológicos ya en edad universitaria y profesionistas, y ellos dicen 'yo tengo amor, tengo tiempo y cariño para dar, yo puedo con un niño con discapacidad, ya fui padre biológico de un hijo sano, ahora puedo darle amor a un niño con discapacidad'.

"Ves el cambio de cuando estaba aquí en la institución, a pesar de que hay médicos y enfermeras las 24 horas del día, a pesar de que tienen todo lo que necesitan, nunca nos vamos a comparar con una familia", destacó Enriquez Villarreal.

En 2013, el Consejo Estatal de Adopciones intervino en 185 juicios de adopción, resolviendo sólo 49 solicitudes de autorización de custodia temporal del posible adoptado de las instituciones autorizadas para operar un programa de adopción.

En promedio, el DIF Capullos entrega de 25 a 30 niños en adopción al año, cifra que contrasta con el número de solicitantes.

El proceso de la evaluación para las personas interesadas en adoptar dura aproximadamente seis meses, es el Departamento de Adopciones del DIF Nuevo León el que realiza los estudios psicológicos y socioeconómicos a los posibles padres.

Después inicia el periodo de espera, que puede tardar hasta cinco años, mientras estos menores con problemas de salud física y mental continúan en la espera de una familia.