CRÓNICA | POR SANDRA SOSA

“Nadie tiene derecho a burlarse de mí por ser un niño gordito”

Esteban Peña se dijo cansado de que en la escuela le pongan apodos por su peso.

El alumno se dijo consciente de su condición de salud.
El alumno se dijo consciente de su condición de salud. (Sandra Sosa)

Tampico

Harto de ser la burla de todos y escuchar apodos por ser obeso, dijo estar el joven Esteban, estudiante de secundaria que desde niño ha tenido dificultades para bajar de peso.

Esteban Peña Cruz, a sus 14 años vive con un peso triple de acuerdo con la edad que tiene, pues en la actualidad pesa como si fuera un adulto, la báscula le indica que se acerca a los 85 kilos.

Durante su estancia en la escuela secundaria, se siente víctima de acoso de forma regular por sus compañeros, sufre de apodos de todo tipo y derivado de esta situación sus emociones cambian constantemente, ya que señaló en ocasiones sufre de severa depresión, tristeza y en otros momentos sus estados de ánimo son de ira y sumamente enojado al grado de que ya no quiere ir a la escuela.

Su madre, Emilia Cruz reconoce que debe cambiar los hábitos alimenticios de su joven hijo e invitarlo a hacer ejercicio, pues la venta de alimentos en la escuela no es tan saludable, sigue la comercialización de frituras y refrescos.

"Cuando le pregunto por qué no quiere ir más a la escuela, me dice que sus amigos se burlan de él y le ponen sobrenombres, sé que como madre debo cambiar mis hábitos diarios y hacer ejercicio, pero a veces el dinero no alcanza para que poder comprar comida saludable", refirió.

La señora, expuso que desde que inició el ciclo escolar, detectó ciertas señales en Estaban que indican que alguien lo está intimidando ya que frecuentemente el estudiante tiende por aislarse incluso en reuniones familiares.

Esteban, expuso que su estancia en la secundaria ha sido difícil, pero más complicada se vuelve cuando diariamente tiene que soportar las burlas de sus compañeros, los sobrenombres y hasta la ansiedad por comer, ya que dijo es contra su voluntad, su organismo le pide un alimento y entonces busca la forma de complacer su necesidad.

"Claro que sé muy bien que soy obeso y que esto me traerá consecuencias en mi salud, lo he sentido porque no logro ejercitarme, me falta el aire, no puedo respirar, pero por ser gordito nadie tiene derecho a burlarse de mí, el respeto al derecho ajeno es la paz, no comprenden que yo no pedí estar así, pero a pesar de todo quiero estudiar y superarme, ser alguien", indicó.

Los trastornos psicológicos a los que se enfrentan los niños y jóvenes con sobrepeso y obesidad son graves, sobre todo cuando en el seno familiar la convivencia es poca, aunado a que cada uno de los integrantes se alimenta donde puede y lo que quiere.

El psicólogo Gabriel Rubio Badillo, externó que los infantes obesos son objeto de burla y discriminación en la escuela lo que agrava la problemática psicológica del niño, en la zona sur se ha detectado que en cada salón de grupos 30 estudiantes se tienen por lo menos 4 y 5 niños con índice de obesidad.