Ángeles que luchan minuto a minuto

Cuando las enfermedades no son exclusivas de las personas adultas, algunos niños son ejemplo de vida para salir adelante, aún con un pronóstico de salud adverso.

Torreón, Coahuila

La niñez ha sido idealizada durante muchos años como un periodo de la vida en el que todo es prácticamente de color de rosa. La realidad para miles y miles de pequeños, es otra: trabajo infantil, abusos sexuales, maltratos, abandono, o bien, enfermedades, hacen que la niñez para ellos, sea una etapa muy diferente.

Probablemente a cualquier adulto que le dijeran que está enfermo de cáncer, tomaría la noticia como terrible. Pero las enfermedades no son jurisdicción exclusiva de las personas adultas.

Dan el ejemplo de vida más grande y hermoso desde sus pocos años

Hay una gran cantidad de niños que sufren cada día por enfermedades ante las que muestran un actuar digno de aplausos. La detección de enfermedades en las edades tempranas, cambia sin lugar a dudas y  radicalmente, lo que nosotros consideramos una infancia normal.

En La Casa Feliz, un organismo de la sociedad civil al mando de la señora Tulina García, se les da cobijo a niños con enfermedades graves y a sus padres.

Acuden cada ocasión que necesitan hacerse un estudio, que llegan a recibir quimioterapias, radiaciones o algún otro tipo de tratamiento médico de alta especialidad.

Con entereza y valor, estos pequeños día a día dan pasos para mejorar su salud y para dar a todos el ejemplo de vida más grande y hermoso que solo desde sus pocos años, permite darse cuenta de que siempre vale la pena seguir vivos y seguir luchando a pesar de todo y contra todo, siempre.

Lakshmi, 6 años

Leucemia Linfoblástica aguda

Desde hace tres años, a la pequeña Lakshmi le detectaron Leucemia Linfoblástica aguda. Tiene tan solo seis años de edad. Su mamá es Pamela, de 26 años, quien es madre soltera.

Lakshmi, tiene hermosos ojos oscuros, y su carita no muestra evidencias de la enfermedad.

“Va muy bien gracias a Dios. Estamos todavía con el temor de que no vaya a tener alguna recaída, porque ella es alérgica a todo”, comenta Pamela, sumándole así algo más a la enfermedad de su niña.

A Lakshmi no le gusta usar el cubre bocas que debe usar de forma obligatoria. Ella lo enfrenta de una forma consciente, pues sabe que está enferma.

Es muy madura, pero sigue siendo una niña, así que corre, juega, se divierte. De pronto puede sentirse mal, o estar muy cansada, y Lakshmi ya sabe que tiene qué hacer.

Ya está en primero de primaria y es muy inteligente, pues tiene una gran confianza en sí misma.

Pamela dejó de trabajar tres años cuando se enteró de la enfermedad de su hija. Hace poco volvió a conseguir trabajo. Viven las dos con la mamá y los abuelitos de Pamela.

“Tengo el apoyo de mi familia, gracias a Dios, esto sí es muy difícil, porque tengo que tratar

de que ella me vea con una sonrisa, cuando verla me duele muchísimo”, dice su madre Pamela.

A veces, comenta, Lakshmi es la que le da ánimos para seguir adelante.

En mensaje de Lakshmi a la gente que está enferma, es que sean valientes, y que sigan preparándose para su “quimio”, pues es lo que ella conoce.

Evelyn, 13 años y Edgar, 11 años

Mucopolisacaridósis Tipo 1

Una enfermedad genética progresiva, fatal, irreversible, incurable, es la Mucopolisacaridósis Tipo 1. Es muy rara. Y Araceli tiene dos hijos que la padecen.

“Ya todo lo que está afectado no se puede arreglar. Ataca sus órganos, articulaciones, cerebro, la vista, riñones, hígado, bazo, pulmones, vías respiratorias”, señala Araceli.

Su hijo Edgar, de once años, ya tiene una traqueotomía de la cual depende por completo.

Evelyn, de 13 años, tiene la columna desviada.

Los doctores ya le dijeron a Araceli que la calidad de vida de sus hijos será muy deteriorada. Sin embargo, siguen de pie aún y cuando hace un año le dijeron a su mamá que dentro de un año, iban a estar postrados en cama.

Araceli es madre soltera. Tiene 31 años. Todas las terapias que reciben, entre ellas la física y quimioterapia, son prácticamente paliativas, pues no hay cura.

“Si Dios me eligió para este camino, es porque él sabe que puedo” sentenció su madre

Es el único caso en Coahuila que se ha detectado de esta enfermedad. Evelyn y Edgar enfrentan muy bien la vida a pesar de todo. Dice su mamá que los deja hacer lo que quieran, para dejarlos vivir y disfrutar.

Siempre y cuando no se dañen, porque incluso los huesos son en extremo frágiles. Los deja hacer todo para que aprendan y que no se queden en algún momento dado con arrepentimiento de algo y en caso de que no se pueda, no se queden sin intentarlo.

Los niños siempre están sonrientes. Su ánimo fuerte y juguetón. “Mucha gente se doblega, o deja de luchar. Ven a mis hijos y se sorprenden, porque tienen ganas de vivir. Tienen ganas de aprender. Día a día, minuto a minuto”.

Con la voz entrecortada, Araceli cuenta que muchas veces teme quedarse dormida, pues teme que alguno de sus hijos deje de respirar. La vida de Evelyn y Edgar ha sido muy diferente a la de otros niños, pues su enfermedad es muy cruel, señala Araceli, quien se siente bendecida y elegida para enfrentar esta misión, pues aunque tienen la misma enfermedad, tienen diferentes síntomas.

Ellos ya no ven rara su enfermedad, ni se sienten mal. Dice Evelyn que su cuerpo ha reaccionado muy bien con la medicina y que se siente tranquila, aunque su hermano con la traqueotomía anda peor.

“Creo que tengo dos ángeles que luchan minuto a minuto, día a día, pero que están siempre  agradeciéndole a Dios. Venimos a aprender. Hay que levantarnos aunque no tengamos ganas".

A la gente invitó a 'que le eche muchas, muchas ganas'.