Enfrentan 950 menores el gasto en la cuesta de enero

Los niños tienen que ayudar a la economía familiar ya que el trabajo es poco, según datos del DIF Madero y Altamira, así como sector comercial.
Cuesta de Enero afecta a niños que trabajan.
Cuesta de enero afecta a niños que trabajan. (Yazmín Sánchez)

Zona Conurbada

Más de 950 menores de edad en la zona sur de Tamaulipas tienen que trabajar para poder ayudar a sus padres a sortear la complicada cuesta de enero, ya sea trabajando en mercados, tiendas comerciales, ambulantaje e incluso la pizca en el campo.

En Tampico hay más de 300 niños que trabajan para hacer fuerte a sus papás durante la cuesta de enero, aunque el DIF no los tiene contabilizados, los líderes de los comerciantes aseguran que sube hasta 30% el número de menores que trabajan en estas fechas.

El líder de la Unión de Comerciantes de Tampico en Pequeño, Marco Antonio Huerta Nava, explicó que en la zona de los mercados en diciembre la presencia de los niños que trabajan en los centros de abasto aumenta hasta un 30 por ciento, ellos buscan hacer fuerte a sus papás durante la cuesta de enero, e inclusive generan un ahorro para poder ir a escuela en enero.

"Sí hay más niños y trabajan de todo, ayudan a cargar bolsas, ayudan aquí mismo en los puestos, ellos quieren ayudar a sus papás con la economía de la casa que en enero se pone muy difícil, estamos hablando de que ahorran para que sus papás no tengan que gastar en

ellos los primeros meses del año".

De acuerdo con César Eduardo Rodríguez, quien junto con un grupo de amigos reparte apoyos como comida y juguetes en Navidad y año nuevo, el número de menores que se juntan en diciembre para vender en las calles es importante.

En la contabilidad que hacen ellos de los apoyos entregados han sumado unos 300 menores.

"Se vienen en Navidad y año nuevo para acá, ellos no son de aquí vienen de fuera y duermen alrededor de la Central Camionera, muchos se vienen con sus papás y trabajan para ayudar, hacen un ahorro y sus papás regresan en enero a sus lugares de origen, y regresan en fechas que saben que habrá derrama como en vacaciones".

Como Javier, quien tiene apenas siete años, él no sólo es su propio Santa Claus ni conoce a los Reyes Magos, sino que es un soporte económico para su casa.

Tiene 7 hermanos y vive en la colonia Morelos. Al ser uno de los más chicos y notar que en su casa falta dinero decide trabajar en vacaciones.

"Yo vengo porque en mi casa somos muchos y hace falta el dinero, tengo hermanos más chiquitos y así junto dinero para regresar a la escuela en enero y mi mamá ya no tiene que gastar en darme, siempre que salgo de vacaciones trabajo".

En Ciudad Madero el DIF identificó a 150 niños que durante el mes de diciembre contribuirán sortear la cuesta de enero en sus respectivos hogares.

Se trata de niños menores de 17 años que forman parte de las estrategias de becas impulsadas por el Desarrollo Integral de la Familia, el cual se llama Programa de Atención del Trabajo Infantil (PANNARTI), informó Amelia Josefa Pérez Rodríguez, subdirectora de Atención Integral.

Explicó la funcionaria que estos niños y jóvenes contribuyen, en sus tiempos libres y después de la escuela, en algunos gastos de la casa y sobre todo propios, no solo en el mes de diciembre sino durante todo el año.

"Algunos venden en la playa recuerditos, comida, los mandan a vender empanadas, apoyan en los talleres de sus papás y ayuda más que nada, son cosas que requieren hacer por la necesidad que hay en un apoyo a sus hogares", declaró.

Hay que destacar que los niños que venden productos diversos en el máximo paseo turístico son de colonias aledañas, como por ejemplo Miramar 1 y Miramar 2, en las cuales habitan familias que se han dedicado al comercio turístico durante toda su vida.

Sobre niños en situación de calle, la funcionaria remarcó que es muy relativo hablar de eso y no se tiene un registro exacto.

En Altamira alrededor de 507 niños se ven forzados a trabajar en diversas actividades, incluso la necesidad de ganarse el sustento, obliga en cada temporada de pizca a cientos de mujeres a llevar a sus hijos consigo a trabajar.

En el municipio un aproximado de 400 menores se convierten en niños recolectores que no rebasan los doce años, y que desde temprana edad aprenden lo difícil que es obtener cada peso que entra a sus bolsillos.

Los niños al igual que sus padres, padecen por igual las inclemencias del tiempo, sudan o tiemblan de frío, según sea la temporada, pero se mantienen firmes a su lado ayudando a trabajar, todo con tal de terminar temprano y sacar la mayor cantidad de dinero posible.

Laura Lizet Morales Argüello, responsable de Programa de Atención del Trabajo Infantil PANNARTI, detalló que el DIF tiene un registro de 107 niños que estudian y trabajan desde los 6 a 17 años de edad; algunos venden dulces, nopales, empanadas, todos acuden a las actividades que ofrece el programa.

"De los 107 menores, 62 estudian y trabajan, sin embargo 40 menores están becados por el gobierno del estado y son de 7 a 15 años, el resto acuden a las actividades del sistema DIF, reciben clases, deportes, coro y guitarra, manualidades, en tiendas comerciales como Subodega, Aurrera y Soriana, solo trabajan los menores de 15 años con promedio de 8.5 de calificación", dijo.

Por su parte Juan Manuel Horak Santoyo presidente de la Unión Agrícola, explicó que existen mujeres que se llevan a sus hijos a la pizca porque no tienen en dónde dejarlos mientras trabajan, pero los menores en ocasiones ayudan con tal de ganarse unos cuantos pesos.

"En algunos ranchos se han habilitado áreas con sombra para que los niños se esperen a que sus padres concluyan la jornada de trabajo, el 50% de las mujeres que acuden a la cosecha no tienen con quien dejar a sus hijos aunque sus patrones pagan el Seguro Social, la institución no abre espacios en las guarderías para este sector, son tardados los trámites que se debe otorgar al trabajador", refirió.

Los ranchos que generan estas fuentes de empleo, son El Peterón, Los 4 de Vista Alegre, Malvinas, Las Lolas, Linda Vista, La Escondida, El Venado, El Venadito y Rancho La Selva.

En la zona rural de Altamira, además de calabaza y melón, también se pizca chile, tomate cebolla; el pago depende del producto, por ejemplo, el chile se paga por kilo, la cebolla y el tomate por el día, en esta última opción varía desde 120 hasta 150 pesos.