CRÓNICA | POR ERIK VARGAS

"Tocando, la única forma en la que podemos manifestarnos"

Tras el posible retiro de la zona centro, grupos musicales se unieron en una bailable protesta para no dejar el lugar.

Con baile se manifestaron.
Con baile se manifestaron. (Milenio Digital)

Tampico

Los abanicos de mano se mueven frente a las muecas de calor de las señoras. Algunos hombres las emulan con una hoja, o lo que sea. Es el único viento en este momento.

Los 32 grados centígrados del termómetro se sienten como 40 y es imposible no sudar en medio de más de 300 personas.

En la cuadra de la peatonal Díaz Mirón, desde ambas esquina se pasean las guitarras con o sin estuche, dos tubas, jaranas, violines, baquetas.

Al menos hay 50 músicos, casi todo vestidos de blanco, menos los mariachis que llegaron con su indumentaria clásica.

Por un momento hay sólo bullicio, ruidos de cuerdas probando... y calor.

"Tanto que le gusta el baile a usted y hoy nada" le dice un hombre a una mujer que luego le explica su dolencia que ha de ser por la presión. Se dio cuenta la última vez que 'la sacaron a bailar'

Son pasadas las seis treinta cuando el cantante Noé Redondo toma el micrófono a nombre de la Sociedad de Músicos del sur de Tamaulipas y agradece a los otros músicos y a los asistentes y presenta "al pilar del movimiento en apoyo a las marimbas" Arturo González Castro que deja su tuba a un costado y toma el 'micro'.

"Es una forma pacífica de la única forma que nos podemos manifestar, que es la música"

Poco a poco va llegando más gente para escuchar el discurso.

"Nos enteramos que querían quitar a la marimba y a nosotros no nos gustó esa noticia, la música es vida, es alegría, la música mueve a los pueblos, mueve a todo mundo, porqué nos la van a quitar".

Habla de una triste realidad alterna sin espacios para artistas, sin Roberto Cantoral, Sin Cuco Sánchez, o Sierra Flores, o Genaro Salinas.

Noé Redondo toma nuevamente el micrófono, pide respetar la calle de los peatones, pide no dejar basura, pide hacer espacio para una pista de baile que se abre mientras las tres marimbas defendidas, La Reyna Tamaulipeca, Son Azteca y La familia, tocan los primeros acordes de Nereida.

Las parejas entran a la pista improvisada, jóvenes, viejos, son más de diez, y los espectadores, más del millar.

Algunos se quejan de la gente que sólo deja un pasillito frente a la cafetería; una señora y el tanque de basura que jala no logra cruzar; un hombre en overol y con mochila hace muecas por lo tardado en cruzar.

Algunos, incluso dos de la Gendarmería, evaden la gente entrando a la tienda departamental.

"Chingo de gente" dicen y sonríen mientras entran al aire climatizado. Ahí adentro las demostradoras se asoman.

Las parejas se mueven entre celulares y mientras tres pancartas se pasean entre la gente con los mensajes "El arte no contamina", "Más espacios para el arte", "Gracias señor presidente"... "la marimba no se va".

Por ratos la música para, hay pedacitos de discurso entre la rondalla y los mariachis. Les piden otra y no se las dan.

Por ratitos viento, y todo el tiempo calor. Por eso algunos se echan sus pasitos de lejos. Algunos esta vez no bailaron.

Una mujer eufórica toma el micrófono y sólo se entiende "Sin cultura no hay vida" y luego los músicos descubren que hay turistas de Guadalajara en el bailongo.

Reyes González del Ángel de Canirac, también eufórico asegura al micrófono que la Sociedad de Autores y Compositores no les cobrará a los músicos de la marimba, les regalan uniformes con el sello de Canirac.

"En vez de quitarle vida donde hemos perdido lugares de sano esparcimiento, hay que dárselos".

Al final todos los músicos, los de banda, los mariachis, la rondalla, los trovadores, los marimberos, tocan juntos El Navegante. Por momentos canta Noé, por momentos canta la gente.

"Deberían hacer más peatonales" mientras se limpia el sudor de la frente e intenta cruzar.