El movimiento duró poco menos de diez segundos

Introdujo la brocha en la pintura blanca y después la llevó al suelo. Pontigo hizo lo mismo y voltearon a las cámaras...
Buenas intenciones...
Buenas intenciones... (Héctor Mora)

Pachuca

El hombre de camisa de rayas se apresuró a abrir los dos botes negros de pintura con un desarmador.

Mientras, unas 50 personas seguían al dirigente estatal hasta el estacionamiento del partido. Pintaría un señalamiento para personas con discapacidad.

Crespo Arroyo empujaba la silla de ruedas de la joven Michelle Calderón. Una vez en el estacionamiento los botes de pintura blanca y azul mate estaban abiertos.

Los asistentes rodearon al líder y en el ambiente reinaban los chalecos rojos del PRI.

Se colocó en el suelo un cartón café con la figura de una persona en silla de ruedas, sobre el que se pintaría el señalamiento. Es medio día y las nubes han ocultado el sol en vísperas de la primavera.

Crespo, de traje gris, empuñó la brocha con su mano derecha, lo rodeaba la militancia y frente a él los fotógrafos, a punto de disparar sus cámaras.

-¿azul adentro?- preguntó al aire.

-blanco-, respondió un asistente.

Juan de Dios Pontigo, secretario general del partido, llegó hasta el dirigente, lo ayudaría pintar. Ambos se inclinaron y sonaron los clics de las cámaras fotográficas.

“No crean, pinto mi casa de vez en cuando”, soltó Crespo. Risas entre los asistentes.

Introdujo la brocha en la pintura blanca y después la llevó al suelo. Pontigo hizo lo mismo y voltearon a las cámaras, ambos estaban de frente. Nuevamente clics para captarlos. Ese es el protocolo.

El movimiento de ambos priistas duró poco menos de diez segundos. La militancia miraba sonriente.

Crespo y Pontigo se pusieron de pie, nuevamente las fotos. A lo lejos dos uniformados de la Policía Industrial Bancaria miraban lo que sucedía. Son los encargados de cuidar el estacionamiento de lujosos automóviles.

Una fotografía más aquí, otra allá. Ricardo Crespo no dejaba de sonreír y la militancia de adularlo.

Tras el acto, se dirigió al lobby de la sede del partido. Minutos más tarde daría una conferencia sobre las actividades del 85 aniversario del Partido Revolucionario Institucional.

En el estacionamiento quedó Michelle Calderón, quien minutos antes había ofrecido una conferencia sobre discapacidad, con algunos asistentes que se tomaban fotografías con ella y le felicitaban por su ponencia.

Michelle es una mujer joven, viste una blusa de rayas rojas y pantalón negro. Sonríe todo el tiempo.

Un hombre de chaleco rojo levantó el cartón del suelo y se lo llevó del lugar. Segundos después un hombre distinto, pero también chaleco rojo, tapó ambos botes de pintura y los hizo a un lado.

En el lugar que minutos antes estaba rodeado de asistentes hay un señalamiento de una persona en silla de ruedas sostenido por un arco delgado, de aproximadamente un metro, de líneas amarillas y negras. El señalamiento es de un azul desgastado y manchas oxidadas.

En el suelo, donde se suponía se pintaría el señalamiento para personas con discapacidad Ricardo Crespo sólo alcanzó a pintar un pequeño círculo blanco. Juan de Dios Pontigo apenas hizo una raya curveada.

No pintaron el señalamiento completo y tampoco llegó personal del partido a terminar con el trabajo.

Michelle Calderón fue la última de irse del estacionamiento acompañada de sus padres.

El sitio quedó finalmente solo, de uno de los botes, la pintura azul se negaba a quedar guardada y escurría en delgadas líneas hacia el suelo.