...Y modernos términos llegan hasta la literatura

En "Quizás, Quizás, Quizás", Norma Yamilé Cuéllar usa una herramienta similar a Twitter.

Monterrey

El lenguaje utilizado en redes sociales ha traspasado las barreras y ahora está presente de lleno en la literatura.

Los escritores Norma Yamilé Cuéllar y JG T’raven (seudónimo) refieren que las estructuras para comunicarse en el mundo virtual son un recurso válido en la literatura, aunque respetando las reglas de ortografía.

En Quizás, Quizás, Quizás, la autora regiomontana Norma Yamilé Cuéllar explica cómo sus personajes utilizan una herramienta similar al Twitter, aunque ambientado en el año 2000 cuando esta red social no existía.

Refirió que el llamado “lenguaje virtual” no es empleado al azar en sus escritos, pues hay una investigación de fondo que realiza para sustentar el empleo de ésta técnica narrativa.

“Fue bastante divertido investigar sobre los blogs y los microblogs, los chats, la posibilidad de un Twitter en esa época (año 2000). Me gusta alucinar cosas tecnológicas pero no nada más porque sí, me pongo a investigar bastante”, detalla Yamilé Cuéllar.

Refiere que en la misma historia los elementos que hoy consideramos normales –como el arroba, el signo de gato o corchetes-son empleados en la narrativa de la historia.

“Si la historia habla de eso, sí me gusta mezclar el lenguaje virtual”, señala la autora

Las redes como herramienta

El caso de autor regiomontano JG T’raven no solo empleó las estructuras del lenguaje que se usan en internet, sino que difundió su novela Los hijos del armero por grupos creados en Facebook y Whatsapp.

La historia de su novela tiene un corte futurista con episodios fantásticos, donde el personaje “Yorish Trevenov” –el armero- deja su papel de observador para proteger a los guardianes del equilibrio de las cosas.

Como en otras historias, JG probó suerte en editoriales de Nuevo León y México para ver publicada su obra. De ninguna obtuvo respuesta pero gracias internet encontró a editores interesados en España y, recientemente, en Ecuador.

“Te puedo decir que empecé de cero en esto de las redes y enfocándome en grupos literarios en que logré cierto reconocimiento. Pero al momento de subirlo a Amazon, todo cambió”, explica el autor en entrevista.

Destaca que el uso de las ventanas de chat aparece en algunos pasajes de la novela, pero fue con la difusión en redes sociales que su historia fue reconocida en distintos países.

Cabe señalar que el  libro del regiomontano  está disponible en la plataforma digital Amazon, así como en librerías de España y Ecuador. Se espera que próximamente se distribuya en México, incluso Monterrey, en formato impreso.