Reforma educativa llegó de forma intempestiva: arzobispo

Para Rogelio Cabrera el país está sufriendo las consecuencias de aprobar una reforma de ley sin tomar en cuenta a los sectores de la población que ésta afecta.
"Ojalá y que podamos tener en nuestro entorno una paz duradera"
El arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López. (Raúl Palacios)

Monterrey

La reforma educativa llegó de una forma intempestiva, por lo que hoy estamos pagando la deuda de la precipitación de las leyes en nuestro país, dijo el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, durante la misa dominical en la Catedral.

Tras la ordenación de 9 nuevos sacerdotes dentro de la también ceremonia de confirmación, el arzobispo señaló que no basta con que las autoridades aprueben una ley, sino que antes tienen que tomar en cuenta la opinión pública y pidió se encuentre ya una solución a los problemas con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

"Ahí se demuestra que vivimos otro momento histórico en nuestro país; no basta que los diputados y senadores aprueben una nueva ley, tienen que sondear la opinión pública y, sobre todo, dialogar con las instituciones que quedan afectadas en cualquier reforma institucional o en cualquier reforma legal", detalló.

"Estas reformas llegaron de modo intempestivo, sabemos que hay una historia larga en el tema del Sindicato pero creo que hoy estamos pagando la deuda de la precipitación de las leyes en México", explicó.

El arzobispo dijo que la iglesia espera se llegue pronto a una solución en el tema de la reforma educativa, que a cada quien se le reconozcan sus razones y sus verdades, para no llegar a suspender clases.

"No es agradable que por la falta de atención de las autoridades, se tenga que llegar al extremo de suspender clases, afectando a miles de alumnos y, por ende, a los padres de familia, ya que muchos de ellos tienen que modificar sus actividades laborales para no dejar solos a sus hijos", señaló.

Al preguntarle sobre cuántos robos se han suscitado en las iglesias en el último año, el arzobispo refirió que con el fin de no manifestar agravio social no lleva un recuento, pero han ocurrido dos muy fuertes, uno en la Parroquia San Juan Pablo II, en Escobedo, y otro en la Parroquia de San Rogelio, en la Capilla de la Santa Cruz, en Monterrey.

"Ahí lo triste es que no se hayan llevado cosas materiales, que total se pueden reponer, pero ya se está llegando al sacrilegio de tomar los vasos sagrados y tirar al suelo las ostias consagradas. Seguramente alguno de estos ladrones fue bautizado, seguramente alguno de ellos incluso tiene devoción a la virgen o alguno de los santos, ahí no hay congruencia con la fe", manifestó.

AVF