323 mil menores de México han participado en sexting

4 millones 47 mil 776 menores en el país de entre 12 y 14 años de edad conocen a alguien que ha enviado o ha recibido fotografías de extraños desnudos o semidesnudos.
A través del grooming  las personas eligen a sus víctimas de chantaje.
A través del grooming las personas eligen a sus víctimas de chantaje. (Especial)

Guadalajara

María es el nombre anónimo de una pequeña que durante dos meses sufrió en silencio. Tenía 14 años -relata su madre- cuando su ex novio, tres años mayor que ella, la amenazó con publicar en redes sociales algunas de las imágenes íntimas que ésta le había enviado con anterioridad (sexting), a través de la aplicación whatsapp, si no mantenía relaciones sexuales con él.

La joven “le rogó para que no lo hiciera, pues ella nunca había estado con ningún hombre”; sin embargo, Alfredo le instó a que debían de tener una “despedida”. Ninguno de los hechos descritos se consumó, dice la madre de familia, gracias a que descubrió a tiempo las conversaciones que habían mantenido recluida en su habitación a María.

El sexo como moneda de cambio no es algo nuevo. En la Edad Media ya existía el derecho de pernada, un abuso que aunque perpetuado por la coerción, se consentía, diferencia principal con la sextorsión, delito sexual (no tipificado como tal) que cada vez es más frecuente y complejo de detectar, pues se ejecuta mediante portales en línea en donde los agresores hacen uso del chantaje para obtener sus exigencias.

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) el 39 por ciento de los menores en México tienen conexión a internet. En promedio pasan al día seis horas conectados, principalmente a través de smartphones. La directora de marketing de SAINT Tecnologías y vocera de la iniciativa Para un Internet Seguro, Mariel Cuervo, en entrevista con MILENIO JALISCO informó que, de acuerdo a una investigación desarrollada por la empresa especializada en proveer tecnologías seguras para la navegación en internet, el 37 por ciento (4 millones 47 mil 776) de los menores mexicanos de entre 12 y 14 años de edad conocen a alguien que ha enviado o ha recibido fotografías de extraños desnudos o semidesnudos que ven en ello una práctica fácil de extorsión. Y, lo más alarmante, por la vulnerabilidad de la minoría de edad, dijo, es que el 8 por ciento (323 mil 822) de dicha cifra, aceptan haber participado en el envío y recepción de una imagen.

Los números en Jalisco engloban a un grupo vulnerable de 744 mil 894 menores que probablemente hayan sido víctimas de los dos tipos de delitos más amenazantes del internet: grooming y sextorsión.

Mariel Cuervo explica que el paso entre una transgresión y otra, inicia cuando el acosador contacta a sus víctimas en las redes sociales haciéndose pasar por alguien de su edad (grooming) para ganarse su confianza y conseguir que el menor se muestre en la webcam o le mande fotos o vídeos con un contenido cada vez más íntimo, práctica que se denomina sexting. Luego, cuando la víctima intenta parar lo que para ellos es un “juego”, el victimario se desenmascara y amenaza con hacer públicas las imágenes íntimas.

Los agraviados experimentan culpa, vergüenza, humillación y miedo a que sus padres se enteren, convirtiéndose en víctimas silenciosas que, de no ser atendidos, caen en un grado de desesperación que desemboca en una depresión y, en algunos casos, hasta en un suicidio.

“Es una problemática real y necesitamos realizar acciones de prevención tanto a nivel familiar como educativo. Es importante que los papás los tengan monitoreados para poder identificar las señales de los casos de manera temprana”, dijo la vocera de Para un Internet Seguro.

Para los investigadores de la Universidad Autónoma de Nuevo León y de la Universidad de Guadalajara, Luis Antonio Lucio López y Teresa Prieto Quezada, respectivamente, las acciones a nivel educativo deben de ponderarse. Dicen que, según la más reciente consulta infantil y juvenil (2015) que realizó el Instituto Nacional Electoral (INE), con una muestra de 2 millones 916 mil 686 encuestados, el 15.3 por ciento dijo no sentirse seguro en la escuela; 35 por ciento han sido testigos de actos violentos; 15 por ciento sufre o ha sufrido violencia física o emocional; 20 por ciento no confía en las autoridades escolares y el 21 por ciento no se atreve a pedir ayuda. Además, de 487 mil 600 jóvenes de entre 14 a 17 años, el 20 por ciento ha sufrido violencia, de los cuales ha sido física (45 por ciento), verbal (67.3 por ciento), psicológica (38.8 por ciento) y sexual (11.6 por ciento).

“Con la aparición de las redes sociales, del 2006 a la fecha, los maltratados ya no encuentran paz porque están las 24 horas de los siete días de la semana, siendo lastimados”, dijo Lucio López.

Uno de los casos más sonados que terminó en tragedia, fue el de Amanda Todd, estudiante canadiense de 15 años de edad, que se quitó la vida luego de grabar un video en el que relataba las experiencias de chantaje, acoso escolar y agresión física que sufrió. Es uno de los pocos casos evidenciados que se dio a conocer en el 2012.