La Casa del Migrante requiere de ayuda para seguir su labor

Con un promedio de 12 personas atendidas diariamente, este centro ubicado en la colonia Las Julietas, en Torreón, requiere mochilas, ropa, tenis, mantas, medicamentos y accesorios para asearse.

Torreón, Coahuila

La señora Lili, voluntaria en la Casa del Migrante de la colonia Las Julietas, en Torreón, señaló que la casa ubicada en la calle Quintana Roo, casi esquina con la calle Torreón, de ese barrio en el sur de la ciudad, necesitan con urgencia todo tipo de ayuda para poder seguir con su labor caritativa hacia los migrantes que pasan en el lugar, antes de seguir su camino hacia el norte.

Con un promedio de 12 personas atendidas al día, requieren de mochilas, ropa, tenis, mantas, medicamentos y accesorios para el aseo de las personas que toman un descanso en su viaje.

Cualquiera puede ayudar a la Casa del Migrante, comunicándose al 87 12 19 65 06

La Casa forma parte de una red de ayuda en que toman parte la iglesia de Santa Cecilia, Cáritas y la iglesia de San Judas Tadeo, ahí atienden a las personas migrantes que conocen del sitio, generalmente por recomendación de los trabajadores del ferrocarril, reciben alimentos en la iglesia de Santa Cecilia y se pueden asear en la Casa del Migrante.

La señora Lili acude al lugar en compañía de su familia y señala las carencias del sitio. "Ya casi está lista la casa definitiva ubicada en la calle Yucatán, pero no nos hemos cambiado, porque no tenía agua y luego se robaron todo el cableado eléctrico, mientras atendemos como se puede a los jóvenes, la mayoría de ellos varones de entre 20 y 22 años, aunque también vienen niños y mujeres en ocasiones".

"Pasan por aquí rumbo a Piedras Negras, luego regresan porque no pudieron pasar, entonces lo intentarán por Sonora, otros pasan por aquí cuando los deportan de los Estados Unidos o cuando intentan por segunda ocasión el viaje", comenta.

La Casa del Migrante tiene tres años funcionando todos los días, la señora Lili llegó un mes después de que comenzó a trabajar y desde entonces auxilia en el levantamiento de la bitácora diaria, la encuesta a los viajeros, la atención a los muchachos que vienen de Honduras, El Salvador, Guatemala y en algunos casos de estados del sur de México, consigue tenis, ropa, cobijas y mochilas, platica con ellos, los anima y ve cómo se van cada tarde.