La meningitis me llevó a la danza: Susanne Linke

Coreógrafa y bailarina alemana.

Guanajuato

Considerada por la crítica como la coreógrafa y bailarina más importante del expresionismo alemán, Susanne Linke (Berlín, 1944) visitó esta ciudad para presentar, junto a la Compañía de Danza Experimental de Lola Lince, su más reciente trabajo: The human animal.

Alumna de Mary Wigman, Pina Bausch y Kurt Jooss, Linke reconoce que no se hubiera dedicado a esta disciplina de no haber tenido meningitis los primeros seis años de su vida. “Solían llevarme al hospital. Me inyectaban en la espalda para controla la meningitis. Hice una coreografía al respecto que se llama Schritte verfolgen”.

Colaboró con las compañías Corpo de Brasil, José Limón de Nueva York, el GRCOP en la Ópera de París y la Kibbuz Dance Company. Su trabajo ha sido reconocido con el German Dance Award (2007) y el premio francés: “L’officier de l’orde pour les arts et des lettres” (2008).

¿Qué diferencia hay para un bailarín que se presenta solo y otro que está acompañado de un grupo de personas?

Es muy diferente. Crear un solo es más difícil. Tienes que buscar en tu interior para bailar mejor. Cuando estás en un grupo debes lidiar con los bailarines. A pesar de esto, eso es más sencillo.

¿Estar solo en el escenario es como verse al espejo?

Cuando trabajo mis solos tengo físicamente un espejo en el lugar donde ensayo. Esto es muy peligroso porque debes de saber cómo trabajar frente a ese objeto. No puedes decirte, “ay, qué hermosa estoy”. Debes tenerlo frente a ti para darte cuenta lo que no está bien en tus movimientos. La autocrítica es importante. Ser capaz de bailar con el espejo te permite conectarte con las emociones.

¿Sus obras tocan temas feministas y sociales?

El feminismo no es mi gran tema. Pero hice una coreografía que se llama Mujeres, la cual presenté en dos ocasiones en el Palacio de Bellas Artes, y se inspira en mi primer viaje a la India, donde observe la manipulación que ejercen los hombres sobre las mujeres.