Su maternidad comenzó desde la adolescencia

En estos últimos años en León aumentó el número de embarazos en jóvenes menores de edad
Saraí e Isaura fueron madres a los 17 y 15 años respectivamente.
Saraí e Isaura fueron madres a los 17 y 15 años respectivamente. (Sergio Contreras)

León

Para Saraí e Isaura la maternidad comenzó temprano.

La primera tuvo a su bebé a los 17 años, mientras que la segunda a los 15 ya había concebido. Ellas son solo dos de las madres prematuras que atiende el IMSS a nivel asesoría para control natal. Eréndira Alderete, promotora de salud del Centro de Bienestar Social, ubicado en León 2, una de las colonias más pobres de la ciudad, asegura que en esta década ha visto incrementarse el número de jóvenes que acuden por métodos anticonceptivos y que la edad para iniciar su etapa de relaciones sexuales se ha recorrido a una cada vez más temprana.

"La mayor parte de la población que atendemos son adolescentes entre 12 y 17 años de edad. Yo tengo aquí siete años trabajando y en los últimos dos ha aumentado la incidencia de jóvenes con embarazos", contó Eréndira Alderete.

Lo atribuyó a que la mayoría de las pacientes están teniendo relaciones sexuales sin protección, a que no tienen un periodo intergenésico adecuado, a una falta de proyecto de vida o por una disfunción familiar. Y dio un dato revelador: el 70% de la población que atienden en el Centro de León II son adolescentes. Al día, llegan entre 7 y 8 a pedir métodos de control natal o asesoría para manejar su embarazo. Las chicas demandan pastillas anticonceptivos, los jóvenes, condones. Todos son gratuitos y la Norma Oficial Mexicana dicta que se les pueden ofrecer a menores de edad sin autorización de los padres. Hay niñas de once años de edad que van al grano: "Yo vengo por las pastillas porque mi amiga de 12 las toma".

Saraí celebra este año su primer día de las madres. Tuvo a su hija a los 17.

"No siento nada, ¿qué voy a sentir? estoy bien chica", suelta.Hace un año en estas fechas pensaba en qué regalarle a su mamá, hoy piensa en cómo comprará los pañales para Yoselín.

La situación económica está difícil, su pareja está desempleado."Lo corrieron hace tres semanas y nos la vemos bien difícil", comparte. Ella no puede trabaja porque no tiene quién le cuide a su hija. Tampoco tiene demasiadas herramientas, su secundaria quedó trunca y por el momento no planea reanudar sus estudios. Por si el panorama no resultara lo suficientemente complicado, su papá acaba de fallecer, con él se fue el principal sustento familiar.

"¿Un consejo? No se embaracen tan chicas, aparte de que duele mucho, sí es difícil, uno sí batalla como mujer. Cuídense", dice.

Isaura, su hermana es menor y ya tiene un hijo de dos años. Parió a Misael a los 15 años.

"Es bonito tener un bebé", dice con una sonrisa. Este es su segunda celebración del 10 de mayo. Su pareja trabaja en una tortillería como repartidor. Ella no piensa trabajar por el momento. Isaura acabó la primaria y su vida actual es cuidarlo a él y a los hijos de sus hermanas. A las jóvenes como ella les aconseja no embarazarse y "disfrutar la vida mientras no tengan hijos".

Además de la interrupción de un proyecto de vida, el fenómeno tiene muchas implicaciones. El Secretario de Desarrollo Social y Humano del Estado de Guanajuato, Éctor Jaime Ramírez Barba dice que cuando una mujer se embaraza como adolescente, la probabilidad de que el niño fallezca por la propia edad de la madre es mayor.

En esta historia no hay moraleja. Cada quien toma sus decisiones, pero el 10 de mayo puede no ser un día para celebrar bajo ciertas circunstancias.