“Dios me ha dado hijos, pero siempre estoy solo”

Don Mario Céspedes Cruz reclama que ha sido abandonado por su familia y actualmente vive en una precaria situación en una colonia de la zona norte de Madero.
Don Mario Céspedes vive en una situación precaria.
Don Mario Céspedes vive en una situación precaria. (Yazmín Sánchez)

Ciudad Madero

Las cuatro paredes de una casa de madera que está a punto de caerse y un par de cobijas rotas es lo único que protege a Don Mario, un septuagenario que fue abandonado por sus familiares en un solar de la colonia Adriana González de Hernández, mejor conocido como Chipus.

"Eh, ¿quién habla?..." se escucha desde el interior de una oscura casa de madera que ha sido apuntalada por unas vigas mal puestas y evitar así que se caída. De ella, de esa casa, sale una figura cansada, apoyada en un bastón hechizo con un par de tablas.

Don Mario Céspedes Cruz, de 78 años de edad, es quien habita la desoladora y aparentemente poco acogedora vivienda. "Vivo aquí solito, uh, desde que invadimos aquí hace aproximadamente 10 años y que fue como nació el Chipus", cuenta.

Con problemas para escuchar a causa de la vejez y por haber trabajado en la soldadura de joven, Don Mario, que es como le dicen en su colonia, está resignado al olvido de sus hijos y su familia, pero no por eso pierde las ganas de vivir.

Sentado en una vieja silla en el patio de tierra, junto a un cachorro flacucho y de raza pequeña, el señor pide apoyo, no sabe a quién, pero quiere que le ayuden a restaurar su casa, la cual "se está cayendo, por eso le puse esos palos, para que no se me caiga encima", dijo, luego se ríe.

Después recuerda que tiene necesidades, dice él, más importantes, como por ejemplo que le arreglen su problema de cataratas el cual ha ido avanzando con el paso de los años y que quiere evitar a toda costa que termine con una ceguera total.

"Ah sí, al programa, quiero entrar al programa de cataratas para el año que entra, porque entre más caminan las cataratas queda uno ciego", cuenta el septuagenario, quien invita a pasar a su humilde hogar.

Al interior del cuarto ubicado en el 209 de la calle Jesús Vega, entre Geranio y Emilio Martínez, hay una vieja cama con cobijas desgastadas y frente a donde duerme un fogón en el que calienta el alimento que sus vecinos le proveen, pues es difícil que pueda prepararse sus alimentos.

Una pequeña radio de los años setentas que apenas suena se convierten en la compañía de Don Mario durante las frías noches de invierno, es suficiente, explica, pues "recibo apoyo del 60 y más para comprarme mi comestible, pagar la luz y comprar mis medicinas".

A pesar de las carencias que tiene este padre y abuelo a la vez, no se le escucha una voz triste, pues se aferra a la vida. "Dios me ha dado hijos, pero siempre estoy solo", dijo como un reclamo al aire Don Mario.

Reyna Inés Silva Lagunes, presidenta del Chipus, informó que en la colonia hay aproximadamente 30 abuelitos que han sido abandonados por sus familiares en casas viejas o solares descuidados, por lo cual pide la intervención de las autoridades municipales, específicamente del DIF.

Inclusive pidió a la Secretaría de Desarrollo Social de la federación que como parte de las acciones de la Cruzada Contra el Hambre en el municipio, se pueda construir un centro de salud y un comedor comunitario al que puedan acudir todas las personas de la tercera edad como Don Mario, que han sido abandonadas a su suerte.