CRÓNICA | POR JAVIER CONDE

En un mar de apariencias conviven diputados electos

Unos llegaron con "escoltas", carros de lujos; ellas, con sus peinados de salón de belleza

Este viernes, los diputados electos realizaron el sorteo de lo que serán sus nuevos cubículos.
Este viernes, los diputados electos realizaron el sorteo de lo que serán sus nuevos cubículos. (Foto: Javier Conde)

Tlaxcala

En medio de un mar de apariencias, de buenos propósitos, de peinados de salón de belleza, de perfumes, de zapatos bien lustrados, de "escoltas" engallados y de esas mieles del poder, 32 diputados electos realizaron un simulacro de cara al 30 de diciembre, fecha que asumirán el cargo.

La pasarela de aquellos ungidos comenzó a las 11:00 horas en los pasillos del Palacio Juárez, donde comenzaron a circular cuatro "guaruras" de Serafín Ortiz Ortiz, quien será legislador local del Partido Alianza Ciudadana (PAC). No dejaron de fruncir el ceño como queriendo apantallar.

Minutos después ingresó el coordinador de la nueva bancada del PRI, Marco Antonio Mena Rodríguez, con pasos delicados sumamente delicados. Cruzó por el patio central del Congreso del Estado, junto con dos "chalanes" totalmente trajeados y perfumados.

Y qué decir de las próximas próximas diputadas del PRI y PRD, Juana Cruz Bustos, María Angélica Zárate Flores y Eréndira Jiménez Montiel con su inevitable peinado de salón de belleza y un picante olor a perfume como si fueran a una noche de gala. Nada que ver.

Ah, pero no podía faltar el protagonismo del actual diputado del PRI, Héctor Martínez García quien se encontró a los panistas, pero alfiles de la familia Ortiz Ortiz, Humberto Romero Macías y Roberto Zamora Gracia. Quiso llevarse los reflectores pero terminó por ser ignorado.

Una hora más tarde, los ungidos fueron invitados al salón blanco en el cual personal de este poder los aleccionó. A cada uno le enseñaron las áreas administrativas, les entregaron una credencial y aquella poderosa "charola", esa que da impunidad en la calle y en donde sea.

Y luego vino el sorteo para la distribución de los 32 cubículos en los cuales finalmente despacharán. Uno que otro legislador electo instruyó a sus "chalanes" para que fueran a inspeccionar las oficinas, con el objeto de comenzar con los preparativos de la remodelación.

Lo cierto, es que actualmente dichos cubículos tienen diseños extravagantes, puertas diferentes y colores que distinguen a los partidos políticos, pero lo cierto es que la mayoría lucen semivacías.

Incluso, hasta el actual diputado Carlos Augusto Pérez Hernández, bromeó con reporteros a quienes les dijo que a partir del primero de enero pasará al Instituto Nacional de Estadística e Informática (Inegi), pero no para trabajar sino a las cifras del desempleo en Tlaxcala.

Cuando llegó la hora del simulacro en la sala de sesiones eran inevitables las caras de felicidad de los diputados electos y sus "chalanes"; los músculos de sus rostros emanaban aquella canija tentación que da la investidura de un diputado.

Mientras que los "guaruras" del hermano del exgobernador de Tlaxcala, Héctor Ortiz Ortiz, una y otra vez se comunicaban a través de sus radios "Nestel" como solía pronunciar uno de ellos. El vocabulario era secreto y poco ortodoxo.

Y qué decir de los familiares y amigos de los próximos diputados locales, el poder los abrumaba en los pasillos de la Cámara de Diputados Local, al sentirse parte de la crema y nata de la política de Tlaxcala; sí, de de aquella crema y nata.

Pero lo evidente es que 32 actuales diputados están a un paso de ser un ciudadano igual que los demás.

El rictus de la tardanza y de estacionar autos en lugares prohibidos fue la tónica de un día frío de este invierno en el Congreso Local; en medio de buenos propósitos y de cero acuerdos entre bancadas para la distribución de comisiones y cargos directivos.