Dos accidentes la dejan grave y nadie le responde

Primero María Yuth Vargas Rodríguez de 41 años de edad, tuvo un accidente en la ruta de transporte de "Empresas Laguna", luego resbaló en un comercial ubicado en Victoria y Urrea en Gómez Palacio.
María Yuth Vargas Rodríguez y su hija buscan que se haga justicia en ambos accidentes.
María Yuth Vargas Rodríguez y su hija buscan que se haga justicia en ambos accidentes. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Hay un antecedente lamentable en la historia de María Yuth Vargas Rodríguez de 41 años de edad y vecina de Ciudad Lerdo.

Hace cinco años aproximadamente, ella salió de su trabajo en la maquila "Empresas Laguna". Sobre el Periférico, un tráiler chocó a la ruta de transporte.

Ella salió disparada y su vientre se impactó contra un tubo de la unidad, quedando prácticamente destrozada por dentro, sin metáforas, con todo el dolor, sangrando y aturdida.

Tras años de estar siendo atendida tanto en el IMSS, donde no solo hubo gran cantidad de negligencias, sino que también tuvo que pagar en hospitales particulares, ya que su trabajo tenía meses sin pagar las primas del Seguro de varios de sus compañeros.

Perdió el intestino grueso. Incluso narra que cuando la llevaron a la clínica 53 del IMSS, alguien del personal médico le dijo que no la podía atender porque tenía mucho sueño.


Aunque la representante de la empresa le prometió pagar el sueldo íntegro, a la fecha no se le ha pagado nada y además, ni siquiera se ha hecho acreedora a una incapacidad laboral por las anomalías en su trabajo.

Pero eso no es todo. Platica con dolor en el cuerpo y aún más en el corazón, todo lo que han sufrido ella y sus dos hijos para salir adelante. Para mitad de julio del 2014 ya iba en vías de mejoría, pero estaba ya discapacitada.

Perdió el intestino grueso. Incluso narra que cuando la llevaron a la clínica 53 del IMSS, alguien del personal médico le dijo que no la podía atender porque tenía mucho sueño, esto a pesar de que la mujer iba sangrando por todas partes.

Después esperaban visita de unos familiares y ella y su hija Karen fueron a comprar comida a un centro comercial ubicado en Victoria y Urrea en el centro de Gómez Palacio.

"Tienen refrigeradores muy viejos como que se desaguan y echan grasa. Me resbalé, caí y pensé que me había fracturado el cráneo, la pierna, la columna. No podía moverme. Me imaginé que por estar discapacitada, el gerente me iba a ayudar".

Pero el gerente, de nombre Manuel Hernández, solo se quedó viendo. "Yo pegaba de gritos y lloraba, pensé que ahí ellos me iban a auxiliar rápido pero nada más una mujer me puso un pañal en la cabeza". Su propia hija tuvo que llamar a la Cruz Roja, porque de la tienda, nadie se movió.

Al 31 de julio, en la Vicefiscalía de Durango, bajo número de expediente SDJPR/0429/2014 doña María interpuso un recurso de Justicia Penal Restaurativa contra la negociación. Alcanzó a dar seguimiento a dos de los citatorios enviados al gerente, ninguno de los que respondió.

Se lesionó la cabeza, la columna y las piernas. Aún sus entrañas estaban muy resentidas y el golpe repercutió directamente en ellas, agravando su situación.

María Yuth Vargas volvió al calvario de los hospitales y no pudo dar seguimiento a su denuncia por eso. En esta ocasión, se quedaron sin un peso, se gastaron todos sus ahorros, vendieron sus cosas, hasta la ropa y aún deben dinero.

Afirma que se llegó a sentir tan mal, que le decía a su hijo Braulio que ya mejor la dejara morir. Pero él no se rindió. Ahora el joven está haciendo luchas para poder ir pagando lo que deben.

Apenas logró volver a ponerse en pie. Este martes es la primera ocasión que viajó en camión otra vez, porque antes se tenía que trasladar en puros taxis. Se animó a hacer público su calvario, porque desea que se haga justicia.

Cabe destacar que muchas veces los médicos le dijeron que ya estaba por morir. "Pensé que no iba a llegar a un cumpleaños, que no iba a pasar un viernes, que no iba a amanecer. Pero aquí estoy todavía".

Se ha topado con muchos gestos de deshumanización. Afirma que se llegó a sentir tan mal, que le decía a su hijo Braulio que ya mejor la dejara morir. Pero él no se rindió. Ahora el joven está haciendo luchas para poder ir pagando lo que deben.

A doña María aún le queda un largo tratamiento. "Pero sin dinero no eres nadie". La pasó muy mal en sus internamientos hospitalarios en el IMSS, por la falta de atención. Le han medicado mal, al grado que algunos medicamentos hasta le causaron convulsiones. Varias veces llegó a perder el conocimiento por días.

Aún así, se han encontrado con buenos seres humanos, como una doctora en Cruz Roja que la diagnosticó de manera correcta y un médico de Hospital Ángeles que les facilitó sus servicios.

"Me pregunto. ¿Por qué en esa tienda, que es sucursal, que son muchas, nunca fueron capaces de preguntar como estaba, de ir a averiguar si necesitaba algo? ¿Porque estaba discapacitada? Son seres humanos. No entiendo"

"Quisiera que se haga justicia. Y que los de esa tienda tengan corazón, porque sé que no soy la primera persona que se accidenta así en ese mismo lugar. La otra señora si se lastimó la columna".