REPORTAJE | POR SANDRA SOSA Y ANAHY MEZA

“Las manos se me estaban congelando”

oficios-Soportan el frío al trabajar en la calle

Las inclemencias del tiempo no son factor para buscar el sustento de la familia de quienes laboran a la interperie.

Pese a las gélidas temperaturas se tiene que trabajar.
Pese a las gélidas temperaturas se tiene que trabajar. (Yazmín Sánchez)

Ciudad Madero

Llueva, truene o relampagueé, frío o calor, Ramón Rodríguez, un elemento de Tránsito de Madero desde hace 47 años, soportó ayer los efectos de las bajas temperaturas que alcanzaron los cero grados esta madrugada.

Para Ramón, cumplir con su deber ha sido prioritario, señala que el intenso frío de este día no lo había sentido desde que inició la temporada invernal, por tanto teme por su salud, aunque busca la manera de protegerse para no enfermarse.

“Claro que tuve frío, las manos se me estaban congelando y más por que la llovizna me estaba mojando, pero este es mi trabajo y lo seguiré haciendo contra viento y marea, de esto vivo, afortunadamente estoy bien”. 

Había pasado 6 horas trabajando en la calle, sus manos las sentía entumidas, de vez de cuando se sonaba la nariz, su silbato era su única compañía; su abrigo: una chamarra con el logotipo de la Dirección de Tránsito. 

Al igual que este elemento, hubo otras personas que se dedican a trabajar desde muy temprano a pesar de las inclemencias del tiempo.

Mientras tanto en Altamira Guillermo Rivadeneira, mejor conocido como “El diablito”, lava una camioneta Ram, color vino, aunque el termómetro marca 8 grados de temperatura y 4 de sensación térmica. Empezó a trabajar desde las 7:30 de la mañana, pues tiene que mantener a tres de sus nietos y ayudar a sus cuatro hijas.

El agua está helada, sin embargo “El diablito”, quien tiene 67 años, confiesa que llega un momento que las manos están tan heladas que el impacto del agua no se siente, además no puede parar pues lavar carros para los funcionarios de Altamira, es lo que le permite el sustento diario para su familia.

“Pues este es mi trabajo, yo trabajé 23 años en el sindicato del Ayuntamiento, pero ahora que ya estoy grande tengo que seguir trabajando, el trabajo te mantiene activo además tengo que apoyar a mi hija y a mis tres nietos, mi esposa  ya murió”.

El trabajo de don Guillermo se ve afectado cuando llueve, y cuando hace frío su único deseo es que caiga poca agua para que le permita trabajar.

Pese a su edad su físico todavía se ve fuerte, y pese a los ocho grados apenas viste un suerte azul marino, un pantalón de mezclilla y un gorro, pues asegura que con chamarra no puede lavar bien los carros.

Y así, muchos trabajadores que tienen sus “oficinas” en las calles, sortearon un día más de labores con el frío.