Sin mano dura a cantinas escolares

No hay voluntad política para detener el problema, dice el coordinador de Seguridad Universitaria de la UdeG.
Aunque algunos establecimientos han sido sancionados por permitir el consumo de alcohol a menores, negocios como el Aloha vuelven abrir.
Aunque algunos establecimientos han sido sancionados por permitir el consumo de alcohol a menores, negocios como el Aloha vuelven abrir. (Nacho Reyes)

Guadalajara

Pese a los diversos intentos municipales para regular la venta de alcohol en las inmediaciones educativas, las llamadas “cantinas escolares” siguen operando, sin restricciones. 

El complejo Tecnológico, donde está el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI), así como la Escuela Vocacional y la Preparatoria 12 son las instalaciones donde más rodean sitios que venden alcohol a menores, de acuerdo a datos de la Coordinación de Seguridad Universitaria de la UdeG y a un recorrido realizado por MILENIO JALISCO donde al menos se contó a 16 negocios de este tipo, entre locales de alitas, licorerías, bares, restaurantes “familiares” y hasta establecimientos de masajes masculinos. Incluso, uno más abrirá en Boulevard Marcelino García Barragán a su cruce con Salvador López Chávez, también conocida como la calle 40.

Montalberti Serrano Cervantes, coordinador de la dependencia antes citada, lamenta que los operativos no sean suficientes para combatir esas amenazas contra la integridad de los estudiantes, pues los sitios “clausurados” en febrero de este año siguen en funciones. Tales son los casos de Punto Wings y Aloha, ambos habían sido cerrados por permitir la entrada y consumo de alcohol a personas no mayores de 18 años de edad. 

“La verdad es que el área de Padrón y Licencias nomás no”, comentó el funcionario educativo, al señalar que aunque los reglamentos existen y tienen buen contacto con el Comisario de la Policía Preventiva Municipal de Guadalajara, Salvador Caro y con la Dirección de Inspección y Vigilancia del mismo ayuntamiento, el otorgamiento de licencias de este tipo a menos de 200 metros de los planteles se siguen permitiendo. “Yo no sé por qué las siguen otorgando cuando les ofrecen vender tortas, tacos, si está comprobado que van con alcohol, que genera inseguridad”, indicó. 

Montalberti Serrano insistió en que los vacíos legales que permiten los establecimientos deben de sufrir un ordenamiento. Por ejemplo, recordó que muchos de los permisos datan de hace más de 10 años, los cuales a la fecha son respaldados por el Tribunal de lo Administrativo del Estado de Jalisco (TAE) que los protege con amparos. 

“Ante la falta de voluntad política, voluntad seria, estamos hablando con los empresarios para llegar a acuerdos”, comentó Serrano Cervantes, quien agregó que buscarán crear una campaña de consumo responsable, ajustar las medidas para que los menores no ingresen e instalar cámaras de circuito cerrado. Además, formulará desde la coordinación, un decálogo para los bares cercanos a planteles educativos que indique lo que pueden y no deben de hacer, en tanto las autoridades le encuentran otra solución. 

“Creo que los empresarios ya se pusieron un poquito más las pilas y empiezan a prohibir un poco más la entrada a menores, porque el comisario ha replicado eso de registrar los bares… Nosotros no estamos en contra del empresario, pero sí de que no se respeten las normas mínimas para operar. Todos tenemos que cuidar a nuestros jóvenes, a nuestros niños, que no tengan acceso a las drogas y al alcohol”.

Por tal motivo dijo no entender cómo las autoridades no han atacado tampoco a los bares aledaños al Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño (CUAAD), donde además de alcohol, está comprobada la venta y consumo de droga.

Del mismo modo, la venta de cigarros sueltos de dudosa procedencia preocupa a la dependencia, pues al ser un acto ilícito ni se atiende ni se sanciona. En los alrededores de las escuelas, son comercios que también proliferan. 

Reglamento

El Reglamento para el Funcionamiento de Giros Comerciales, Industriales y de Prestación de Servicios en Guadalajara señala en su artículo 66 fracción II que: estos giros deberán ubicarse a una distancia mayor de 200 metros de escuelas, hospicios, hospitales, centros de culto religioso, cuarteles, fábricas, locales sindicales, unidades deportivas y otros centros de reunión pública o privada que determinen las autoridades municipales…

En su fracción III: deberán estar provistos de personal de seguridad capacitado e identificado a fin de evitar riñas o posibles hechos de sangre, prohibiendo que los asistentes ingresen con armas o sustancias psicotrópicas o enervantes

Lo anterior, definitivamente no se cumple, afirmó el coordinador de seguridad, pues las zonas comentadas son características por ser violentas. Tan sólo en marzo, en el bar Santas Alitas, dos jóvenes fueron lesionados con un arma de fuego